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HAMBURGO, Alemania – Una de las ventajas que tenía Elvis sobre sus contrincantes eran sus patas largas. Bueno, relativamente largas. Su hocico ligeramente extendido y su cuerpo delgado también le ayudaron a recorrer la arenosa pista de 73 metros en poco más de ocho segundos.

“¡Sensacional!”, gritó el cronometrador mientras Elvis perseveraba en cruzar la línea de meta y saltar a los brazos de su dueña de trece años, Emma Pollex, quien había corrido frente a él sacudiendo una bolsita cerrada llena de bocadillos.

Elvis fue uno de los pugs estelares en una soleada tarde de domingo hace poco en la pista Hamburg NWR para perros que está a las afueras de la ciudad portuaria del norte de Alemania.

“Es muy veloz”, dijo Emma, y le gusta correr, tanto así, dijo, que Elvis ni siquiera necesitó entrenar antes de enfrentarse a los otros 49 competidores.

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Junto con Joschi, Campino y decenas de otros pugs de cola rizada, Elvis compitió en lo que se ha convertido en una iniciativa habitual en Alemania para acabar con la reputación que tiene la raza de ser unos holgazanes sedentarios.

En ocasiones, esa fama parecía justificada. A Campino tuvieron que darle un empujoncito para que cruzara la línea de salida. Lulu se detuvo a medio camino para olisquear antes de correr hacia atrás, luego dar la vuelta y trotar para cruzar con indiferencia la línea de meta, lo que le tomó unos relajados 32 segundos.

“No es una carrera competitiva”, comentó Angelika Schmorr, la dueña de Lulu. “Todos estamos aquí para divertirnos”.

En el país que le dio al mundo al pastor alemán y al dóberman pinscher, parecería que los pugs, con sus patas cortas y narices chatas, llamados “mops” en alemán, están fuera de lugar; sin embargo, los animales han sido alabados desde hace tiempo en todo el país por su lealtad y temperamento bufonesco, además de ser símbolos de subversión.

Los pugs llegaron a Europa desde China y llegaron a Sajonia en el este de Alemania en el siglo XVIII, donde se convirtieron en mascotas de un grupo de masones excomulgados que se hicieron llamar La Orden del Pug.

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Aproximadamente en la misma época, un diseñador de la fábrica real sajona de porcelana en Meissen comenzó a moldear figurines de pugs que se volvieron famosos en la corte. En la actualidad se siguen fabricando y comercializando.

En fechas más recientes, el comediante alemán Vicco von Bülow, cuyo nombre artístico es Loriot, ha aumentado la popularidad de la raza en este país, pues los hace partícipes de su trabajo y afirma que: “Una vida sin pugs es posible, pero sin sentido”.

Conforme ha aumentado la popularidad de la raza, también han incrementado los eventos para los dueños y sus mascotas en toda Alemania. Aunque muchos de estos incluyen “carreras”, los ganadores son las mascotas que demuestran sus atributos de pug… entre los cuales no se encuentra la velocidad necesariamente.

Hace una década, Thomas Zupan y su esposa, Beate, criadores de pugs, organizaron la Reunión Internacional de Pugs en Berlín, que ahora se celebra cada año. Durante el evento, se celebra una carrera cronometrada de 45 metros con equipo fotográfico de última generación y premios para los pugs más veloces (y los más lentos).

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El evento ha atraído a participantes de toda Europa y espectadores de toda la ciudad, pero este año, la autoridad encargada del bienestar animal de la ciudad canceló la carrera de pugs en el último minuto debido al calor extremo. No obstante, la reunión sí se llevó a cabo.

Cuando Zupan anunció que los perros no correrían, se escucharon abucheos y quejas de los dueños de los 95 pugs que estaban listos para competir, los cuales fueron liberados y corrieron en una amplia zona cercada que estaba destinada a ser la pista de carreras.

Días antes, la filial alemana de Personas por el Trato Ético de los Animales (PETA, por su sigla en inglés) había advertido que los hocicos y los paladares de los perros eran “demasiado estrechos por lo que se les dificultaba respirar”, aun en temperaturas más frescas.

Muchos dueños culparon a esta advertencia por la cancelación de la carrera y afirmaron que los activistas no comprendían el aspecto de la diversión, ni a sus perros.

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“Un perro sabrá si quiere correr o no”, dijo Ursula Streich, dueña de Hanna. “Si no desean correr, simplemente se echarán. No puedes hacer nada al respecto”.

Ashley Reinhart también afirmó que era ilógico cancelar la carrera. Ella se presentó al evento con Kirby y Thor, dos pugs rescatados. Los animales habían cruzado el Atlántico con Reinhart y su esposo cuando se mudaron a principios de este año de Pensilvania a Lubeca, Alemania, por cuestiones laborales.

“Es bastante improbable que cualquier padre de un pug lo ponga en peligro”, afirmó Reinhart, quien se refiere a sí misma como la madre de Kirby y Thor.

“Estos perros son como nuestros hijos”, agregó, sentada en una silla de acampar junto a una pequeña tienda colocada para darle sombra a sus perros. “Si no pueden con el calor, nos damos cuenta y, como padres responsables, actuamos en consecuencia”.

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Thor, quien solo tiene tres patas, no estaba registrado para la carrera, y Kirby tampoco. Al igual que sus dueños, solo habían asistido por el compañerismo.

El año pasado, Emma fue la pug más festejada en Alemania, pues le llamaron la “Usain Bolt de los pugs” después de ganar su tercera carrera consecutiva en Berlín con un tiempo récord menor a los seis segundos. Al igual que Elvis, el ganador de este año en Hamburgo, Emma es una variedad de pug que en Alemania es conocida como “Altdeutsche Mops” o “viejo pug alemán”.

En Alemania, tanto la raza Altdeutsche como los intentos más recientes de cruzas de pugs con el Jack Russell terrier, llamados “pugs retro”, han cobrado popularidad.

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Schmorr, la dueña de Lulu, el pug que tomó la ruta panorámica hasta la meta en Hamburgo, confesó que no estaba interesada en la raza, hasta que acogió al pug que le había pertenecido a su madre, después de que ella falleció.

Eso fue hace seis años. Cuando ese pug murió, supo que necesitaba otro.

“Nadie tiene una opinión indiferente acerca de los pugs”, dijo. “Los odias o los amas… y si los amas, no puedes vivir sin ellos”.

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