(Cari Vander Yacht/The New York Times)
(Cari Vander Yacht/The New York Times)

Hace dos años, Robbie Tripp publicó en Instagram una fotografía  en traje de baño con su esposa. Estaban abrazados, en Miami, y escribió: "Amo a esta mujer y su cuerpo curvilíneo". Después detalló su travesía hacia el feminismo y la positividad corporal, y cómo se había transformado en un hombre que se ufana al proclamar en internet: "Esta hermosa chica con la que me casé llena cada centímetro de sus pantalones de mezclilla y aun así es la más hermosa en este lugar".

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|| I love this woman and her curvy body. As a teenager, I was often teased by my friends for my attraction to girls on the thicker side, ones who were shorter and curvier, girls that the average (basic) bro might refer to as "chubby" or even "fat." Then, as I became a man and started to educate myself on issues such as feminism and how the media marginalizes women by portraying a very narrow and very specific standard of beauty (thin, tall, lean) I realized how many men have bought into that lie. For me, there is nothing sexier than this woman right here: thick thighs, big booty, cute little side roll, etc. Her shape and size won't be the one featured on the cover of Cosmopolitan but it's the one featured in my life and in my heart. There's nothing sexier to me than a woman who is both curvy and confident; this gorgeous girl I married fills out every inch of her jeans and is still the most beautiful one in the room. Guys, rethink what society has told you that you should desire. A real woman is not a porn star or a bikini mannequin or a movie character. She's real. She has beautiful stretch marks on her hips and cute little dimples on her booty. Girls, don't ever fool yourself by thinking you have to fit a certain mold to be loved and appreciated. There is a guy out there who is going to celebrate you for exactly who you are, someone who will love you like I love my Sarah. || photo cred: @kaileehjudd

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A partir de ese punto la fama en línea de Tripp tomó un rumbo conocido. Primero se le alabó; después se burlaron de él; ahora es un rapero novedoso. El video musical de la canción "Chubby Sexy", donde también aparece su mujer, salió el mes pasado. La letra dice: "Viviendo la vida buena / con mi esposa rebuena / Sin dormir llevo semanas / No se me quitan las ganas" (Living my best life / with my curvy wife / I haven't slept in weeks / she keep me up at night).

Durante ese proceso, Tripp ha creado algo que lo supera. Es el pionero de una nueva subcultura en línea, una que está en el centro de un estado muy contradictorio del aparejamiento heterosexual en Estados Unidos: "los tipos de las esposas".

Un "tipo de la esposa" no es un mero esposo. Es un hombre que ha adquirido fama en línea porque publica contenido sobre su cónyuge. Tripp es más conocido como el Tipo de la Esposa Curvilínea. Después le sigue el Tipo de la Esposa Elfa, un apasionado de los videojuegos cuyos trapitos salieron al sol después de que bloqueó en Twitter a su esposa, quien trabaja como elfa profesional; el Tipo de la Esposa Falsa, que fingió que él era su esposa; y el Tipo de la Esposa del Acantilado, un YouTuber que publicó un video de su esposa cayéndose de un pequeño acantilado en Hawái (no le pasó nada).

Un hombre que publica en internet sobre su esposa suele ser banal. Así que cuando logra convertir su publicación en algo ridículo o irrisorio es un poco impresionante. El tipo de la esposa se define a sí mismo por medio de una reacción excesiva ante su estado civil. Su esposa se lastimó y él lo grabó. Se siente atraído físicamente a su esposa, y lo comenta como si por eso fuera una especie de héroe. El tipo de la esposa es una mutación del "esposo de Instagram", el hombre que existe para tomarle fotografías favorecedoras a su esposa, excepto que el tipo de la esposa no se conforma con permanecer tras bambalinas. Está construyendo todo un personaje en torno a ser ese tipo. Se casó con una mujer y ahora esa es su personalidad.

Los tipos de la esposa no resultan vergonzosos por la excesiva dedicación a su esposa (la idea sexista que solía llamarse "ser un mandilón" pero ahora está más de moda decir que "es un dejado"), sino que suscitan sospecha porque al parecer usan el amor por su esposa en beneficio propio. Tripp ha creado una marca propia gracias al cuerpo de su esposa, no al suyo. Lo ha usufructuado para adquirir contratos de marcas en Instagram de cremas naturales de afeitar y tenis con temática de Dunkin' Donuts; en su video musical, él rapea y su esposa baila en traje de baño sin decir una palabra. Ha tomado una tradición un tanto sexista (de hombres que adquieren estatus social gracias a la apariencia física de sus esposas) y la ha presentado como una postura nueva e ilustrada.

El tipo de la esposa existe en la intersección del estado civil y la marca personal de los influyentes, además demuestra una combinación embriagadora de privilegio y desesperación. De esta manera, parece que está conectado con el incel (acrónimo de "celibato involuntario" en inglés), un tipo que ha construido toda una personalidad en línea sobre su carencia de vida sexual. Pero mientras que el incel actúa como si tuviera derecho divino a tener una relación con una mujer, parece que el tipo de la esposa espera que lo feliciten por haberse casado, a veces incluso con premios de verdad. La identidad del tipo de la esposa suele ser más que una elección personal, es también una estratagema profesional.

Es curioso cómo estos tipos sinceros de la esposa se alinean con un chiste de internet. La cuenta extraña de Twitter @dril domina con maestría las revelaciones patéticas sobre esposas, por ejemplo, "si esta publicación recibe cinco mil me gusta mi esposa me regresa el inhalador" y "alguien aquí dijo que era un 'dejado' porque mi esposa no me deja comprar un arpa". El comediante Rob Delaney ha realizado sus propias contribuciones al género, con tuits como: "Acabo de tallar un carnero de madera a toda prisa para que mi esposa sepa que quiero embestirla".

El tipo de la esposa también parece alineado con Borat, el personaje satírico de un periodista kazajo interpretado por Sacha Baron Cohen, cuya manera de decir "my wiiiiiiife" (esposa en inglés) ha gozado de una larga vida en el mundo de los memes. La palabra "esposa" en sí misma, al menos en internet, ha llegado a ser un título un poco estremecedor. Incluso la frase que podría parecer inocente, "Amo a mi esposa", ahora suena rara.

¿Cómo explicar la proliferación actual de tipos de la esposa? En el pasado, si eras un hombre, tener una esposa era la posición por defecto. Pero conforme los estadounidenses posponen cada vez más el matrimonio, o simplemente no se casan (o algunos se casan con esposos) ahora tener una esposa es una elección entre varias. Eso también significa que el matrimonio se está retratando menos como el cumplimiento de un contrato social y más como un logro personal. La identificación y burla de los tipos de la esposa evidencia una ligera molestia con la tradición del matrimonio, una actitud que puede detectarse incluso entre la gente casada. Pero también es una reacción específica al matrimonio en su forma actual, como una búsqueda altamente individualizada en la que un hombre puede expresar su yo más puro.

Típicamente, son las mujeres a las que se les juzga con base en esos argumentos, se les critica porque no sientan cabeza o por cómo estetizan sus bodas. El tipo de la esposa representa una especie de progreso en este frente: ahora son las elecciones del hombre las que han de analizarse. Y estos días, crear una identidad en torno a tener una esposa es una decisión cada vez más conspicua.

El estereotipo étnico detrás de Borat es que trata a las mujeres de manera retrógrada, pero ahora esa vibra se transfiere a personalidades absolutamente modernas: esposos conscientes de Instagram y papás videoblogueros de YouTube. El tipo de la esposa es interesante precisamente porque resalta los contrastes de la heteromasculinidad moderna. Aunque casarse se asocia cada vez más con la adultez, el tipo de la esposa actúa como un niño. Aunque el matrimonio heterosexual es una elección más tradicional que nunca, él lo postula como si fuera un triunfo progresista. Y aunque ama a su esposa, quizá no la ame tanto como se ama a sí mismo.

* Copyright: 2019 The New York Times News Service