El Tottenham Hotspur está por primera vez en la final de la Liga de Campeones. Jugará en contra de un rival de la Liga Premier, el Liverpool. (Action Images via Reuters/Matthew Childs)
El Tottenham Hotspur está por primera vez en la final de la Liga de Campeones. Jugará en contra de un rival de la Liga Premier, el Liverpool. (Action Images via Reuters/Matthew Childs)

Cuando fue creada en 1955, la idea de la Copa Europea era juntar a los campeones del futbol de todo el continente para decidir qué país tenía en verdad el mejor equipo.

¿El Real Madrid era mejor que el A. C. Milán? ¿El Manchester United podía vencer al Benfica? ¿El Ajax a la Juventus? Ronda tras ronda, año tras año, los aficionados por fin fueron capaces de ver a los mejores equipos batirse en duelo en partidos competitivos con un trofeo importante en disputa.

Ahora se llama la Liga de Campeones y la final de este año de nueva cuenta determinará al mejor club de Europa. ¿Será el Liverpool, de la Liga Premier inglesa, o el Tottenham, de… la Liga Premier inglesa?

El juego será el 1 de junio en Madrid, pero, dados los finalistas, bien podría ser un partido rutinario de la liga celebrado en noviembre en Londres. Ninguno de los dos equipos es el campeón reinante de Inglaterra: la temporada pasada, los Spurs terminaron en tercer lugar y el Liverpool, en cuarto.

Durante décadas, este tipo de emparejamientos era imposible; en la Copa Europea solo se permitía un equipo por país, con la excepción del campeón defensor. Sin embargo, en 1997-1998, también se admitieron algunos segundos lugares y, poco tiempo después, pudieron entrar tres, cuatro y hasta cinco equipos de los países más grandes. De pronto, fue posible —probable, incluso— que un equipo fuera campeón de Europa sin ser el campeón de su liga nacional.

La expansión también aumentó las probabilidades de que la final de la Liga de Campeones fuera disputada por dos equipos del mismo país, y justo así sucedió en 2000 (Real Madrid vs. Valencia) y otras cinco veces más desde entonces. Tres años más tarde, se enfrentaron la Juventus y el Milán de Italia. En 2008, Inglaterra también tuvo a los dos finalistas: el Manchester United derrotó al Chelsea en penaltis. Recientemente, la final con un solo país se ha vuelto algo así como una característica de la Liga de Campeones: el Bayern jugó contra el Dortmund en una final alemana en 2013 y, en 2014 y 2016, los finalistas fueron el Real Madrid y el Atlético de Madrid, equipos incluso de la misma ciudad.

Hay algunas facciones en Europa a las que parece no importarles esta situación: un grupo de clubes importantes, encabezados por la Juventus y su presidente, Andrea Agnelli, está presionando para cambiar aún más la Liga de Campeones, con el fin de garantizar que los equipos más grandes siempre tengan un lugar y que los más pequeños estén aún más cerca de los márgenes. La semana pasada, la UEFA señaló que tal vez estaría dispuesta a aceptar.

Uno de los semifinalistas de este año, el Ajax de Ámsterdam, un equipo con pedigrí de una liga respetada, fue considerado un equipo valiente, aunque no uno de los favoritos en la Liga de Campeones; en una competencia que dominan cada vez más los clubes ricos de las ligas grandes, el Ajax, en comparación, no era ni muy rico ni su liga era muy grande. Mientras que veintiséis equipos, entre ellos cuatro de Inglaterra, pudieron llegar directamente a la etapa de grupos, el Ajax tuvo que pasar tres rondas clasificatorias para poder alcanzar esa instancia. Los equipos de los países más pequeños tendrían que pasar por cinco rondas completas.

Después de los partidos de ida en las semifinales de esta temporada —1-0 a favor del Ajax y 3-0 para el Barcelona—, por fin había esperanza de que un equipo no favorito llegara a la final, aunque todo indicaba que se iba a enfrentar a un gigante español.

Sin embargo, el Liverpool y el Tottenham lograron unos regresos impresionantes en los partidos de vuelta y una final que parecía destinada a estar llena de historia, estilo y equipos célebres —Barcelona ha ganado cinco títulos de la Liga de Campeones y el Ajax, cuatro— perdió parte de su magia.

La temporada pasada, el Liverpool de Klopp sucumbió en la final de la Liga de Campeones, pero este año se ganó un viaje de regreso tras derrotar al Barcelona el 7 de mayo. (REUTERS/Phil Noble)
La temporada pasada, el Liverpool de Klopp sucumbió en la final de la Liga de Campeones, pero este año se ganó un viaje de regreso tras derrotar al Barcelona el 7 de mayo. (REUTERS/Phil Noble)

Pronto, el dominio que la Liga Premier tuvo esta temporada podría extenderse incluso al campeonato de segundo nivel de la UEFA, la Europa League, en la que el Arsenal y el Chelsea están a punto de avanzar a la final. Sería la primera vez que dos equipos ingleses se ven las caras en esa final desde la primera temporada, en 1971-1972.

El año exitoso que tuvo Inglaterra en Europa recuerda los días de finales de la década de los setenta e inicios de la de los ochenta, cuando los equipos ingleses ganaron seis Copas Europeas consecutivas. A pesar de los triunfos que obtuvieron el Manchester United, el Chelsea y el Liverpool desde 2005, a últimas fechas los equipos ingleses han sido más reconocidos por perder finales de la Liga de Campeones (seis derrotas desde 2006) que por ganarlas.

Este año, Inglaterra ya garantizó el trofeo, y uno de los dos finalistas, a veces criticados por la falta de trofeos en casa —el último título de la liga inglesa que ganó el Liverpool fue en 1990; el Tottenham no han ganado la liga desde 1961—, se coronará campeón de Europa.

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