Un grupo de personas esperaba por alimentos en el Centro de Descanso Humanitario de las Caridades Católicas en McAllen, Texas, en enero. Las instalaciones principales de servicios a migrantes de la región está llegando a su capacidad máxima. (Ilana Panich-Linsman para The New York Times)
Un grupo de personas esperaba por alimentos en el Centro de Descanso Humanitario de las Caridades Católicas en McAllen, Texas, en enero. Las instalaciones principales de servicios a migrantes de la región está llegando a su capacidad máxima. (Ilana Panich-Linsman para The New York Times)

McALLEN, Texas — En los últimos días, los centros de detención de la Patrulla Fronteriza en el valle del río Grande en Texas han rebasado por mucho su capacidad y eso ha causado la liberación masiva de migrantes a las calles mientras los líderes locales luchan para poder albergar y alimentar a los cientos de personas que llegan cada día.

"Están tan estresados como nosotros", dijo Jim Darling, alcalde de la ciudad fronteriza de McAllen, sobre los funcionarios de la Patrulla Fronteriza. Desde el 18 de marzo, los funcionarios han liberado a más de 2200 personas de las instalaciones de procesamiento del gobierno en el valle del río Grande, con lo que una vez más no cumplen con la promesa del presidente estadounidense Donald Trump de terminar con lo que él califica como la práctica de "capturar y liberar" a aquellos que cruzan la frontera sin autorización.

"Intentamos determinar cuántos lugares debemos tener. Lo último que queremos es personas caminando por nuestras calles y que tengan que dormir afuera de las casas", dijo Darling.

La instalación de servicios primarios para migrantes en la región, un antiguo asilo que ahora es usado por las Caridades Católicas como un centro de descanso para migrantes, está llegando a su capacidad máxima puesto que casi cada centímetro de ese edificio de ladrillos rojos está ocupado.

El olor del sudor se sentía en la mañana del martes, cuando decenas de personas esperaban ser atendidas en la parte frontal del edificio. Además, dos autobuses del gobierno trajeron más personas: 54 en un autobús y 57 en el segundo. El 20 de marzo, los migrantes durmieron en colchonetas azules en pequeñas habitaciones atestadas mientras esperaban a ser trasladados a la estación de autobuses del centro.

En El Paso, la liberación repentina de alrededor de 150 migrantes el 19 de marzo desató un frenesí para encontrar lugares donde alojarlos. Una red de refugios operada por la organización sin fines de lucro Annunciation House ya no tenía espacio, así que los funcionarios de la ciudad convirtieron un parque público en un área de procesamiento, hasta que consiguieron espacio en los hoteles locales.

Los cruces fronterizos no autorizados han aumentado en los últimos meses, más de 76.000 migrantes fueron aprehendidos en la frontera suroeste en febrero, la cifra más alta en once años. Las instalaciones de procesamiento en la región de El Paso y el valle del río Grande se han saturado con familias migrantes. La mañana del martes, agentes de la Patrulla Fronteriza en la valla fronteriza en El Paso arrestaron a un grupo de 194 hombres, mujeres y niños que viajaban juntos. Alrededor de cinco minutos después, agentes en otra parte de la ciudad capturaron a un segundo grupo de 252 migrantes.

La semana pasada, agentes en el área de McAllen encontraron a un grupo de casi trescientos migrantes que avanzaban rumbo al dique de un río, el grupo más grande que se ha visto este año. En un periodo de veinticuatro horas, agentes en esa región detuvieron a más de mil migrantes, la mayoría de ellos se entregó y busca la protección de las leyes de asilo.

Las cifras inusualmente grandes han causado que los agentes de la Patrulla Fronteriza liberaran esta semana a algunas familias migrantes en una etapa temprana, dijo la agencia. Las liberaciones evadieron el procedimiento usual en el que los migrantes recién llegados son entregados después de un procesamiento inicial a otra agencia federal, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que puede detenerlos o liberarlos con el requisito de que se presenten en la corte.

En cambio, los migrantes que viajan en familia son liberados directamente por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, la agencia matriz de la Patrulla Fronteriza, después de darles documentos en los que les instruyen que deben presentarse en una fecha posterior ante la corte migratoria. Funcionarios locales fueron informados que las instalaciones de la Patrulla Fronteriza en el área excedían su capacidad en alrededor de 2100 migrantes.

La Patrulla Fronteriza dijo en un comunicado que el reciente incremento en las aprehensiones condujo a una "disponibilidad limitada de espacio" en las instalaciones de la agencia en el sector del valle del río Grande (RGV). Según la agencia, debido a la preocupación por la seguridad de los agentes y los migrantes se ha comenzado a liberar a grupos de familias, después de darles una notificación para presentarse ante la corte migratoria.

"El sector RGV continuará coordinándose con las autoridades estatales y locales correspondientes y organizaciones no gubernamentales mientras estas medidas temporales están en vigor", dijo la agencia.

Las liberaciones recientes de migrantes recuerdan a las liberaciones masivas no anunciadas sucedidas el año pasado en El Paso y San Diego. Sin embargo, en esta ocasión, las agencias federales de migración parecen estar más coordinadas con los funcionarios locales.

La liberación masiva en McAllen ha tenido un efecto dominó en la frontera de Texas. Funcionarios en Brownsville, ciudad ubicada a casi 100 kilómetros al este de McAllen, fueron informados por funcionarios de la Patrulla Fronteriza sobre posibles liberaciones en los próximos días. Parece que la Patrulla Fronteriza tuvo la intención de disminuir la presión en la red de refugios en McAllen al subir a migrantes a autobuses y llevarlos a Brownsville.

Tony Martinez, alcalde de Brownsville, dijo que la ciudad estaba preparada para abrir la estación de autobuses del centro durante veinticuatro horas para alojar a los migrantes. Después de su liberación, muchos migrantes abordaron autobuses para unirse a sus parientes que ya viven en algún lugar de Estados Unidos.

"En este momento en particular, tenemos reuniones diarias para poder monitorear los números", dijo Martinez.

La prisa parece responder a que Kirstjen Nielsen, la secretaria de Seguridad Nacional, programó una visita a McAllen el 21 de marzo. Algunos defensores de los migrantes y funcionarios electos mostraban escepticismo por la fecha de las liberaciones, al indicar que eran parte de un intento del gobierno para justificar la descripción del presidente de una frontera en crisis y su declaratoria de emergencia nacional. Los funcionarios de la Patrulla Fronteriza niegan tales afirmaciones.

Vicente Gonzalez, representante demócrata de Texas, cuyo distrito incluye a McAllen, criticó la liberación masiva de migrantes "sin procesamiento, sin planes apropiados para vivienda y sin ruta de acción razonable" y cuestionó los motivos de la administración.

"Al presidente Trump, a la secretaria Nielsen y al gobierno entero le han presentado la verdad: no hay una crisis en la frontera Estados Unidos-México", dijo en un comunicado. "¿Su respuesta? Crear una".

La organización sin fines de lucro Texas Civil Rights Project, que ha realizado entrevistas legales con migrantes liberados de la custodia de la Patrulla Fronteriza en el valle del río Grande, dijo que parece que el gobierno liberaba migrantes de manera deliberada por cientos en cada ocasión. Algunas personas liberadas recientemente reportaron que fueron detenidas hasta por ocho días, dijo el grupo. Normalmente, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza retiene a los migrantes recién detenidos durante alrededor de 72 horas.

También levanta sospechas una reciente caída en el número de migrantes sujetos a proceso por cruzar la frontera de manera ilegal en la corte federal en McAllen. Los juicios durante enero y febrero variaron desde 400 hasta 700 a la semana. Pero la semana pasada el número de migrantes bajó a solo 176 procesados, y 88 habían recibido cargos durante los primeros tres días de la semana, aunque las aprehensiones totales permanecieron altas.

"Las familias nunca deberían ser detenidas, pero esta práctica debe ser vista con escepticismo", dijo en un comunicado Astrid Dominguez del Centro para Derechos Fronterizos de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU).

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