Mark Nicholson de Red Jacket Orchards hizo el cambio y comenzó a usar el programa de trabajadores extranjeros legales el año pasado. “No tuvimos otra opción que usar el H-2A”, dijo. (Libby March para The New York Times)
Mark Nicholson de Red Jacket Orchards hizo el cambio y comenzó a usar el programa de trabajadores extranjeros legales el año pasado. “No tuvimos otra opción que usar el H-2A”, dijo. (Libby March para The New York Times)

HOMER, Nueva York — Mike McMahon tiene un temor: si a uno de sus trabajadores sin documentos le ponen una infracción de tránsito, eso podría causar que le hagan una auditoria migratoria a toda su granja. Si otro es detenido por agentes de migración en un punto de revisión en el camino o en el estacionamiento de un supermercado, el resto podría escapar. Y si su fuerza de trabajo sin papeles desaparece de la noche a la mañana, no hay manera de remplazarlos.

"Me mantiene despierto por la noche", dijo McMahon, propietario de una granja que produce lácteos al sur de Syracuse. "Hay personas que simplemente dicen: 'Mándenlos a todos de regreso y construyan un muro'. Pero, si eso ocurre, tendríamos anaqueles vacíos en las tiendas".

Desde hace mucho tiempo ha sido un secreto a voces en la parte norte del estado de Nueva York que la industria de los lácteos ha podido sobrevivir porque depende de los migrantes sin documentos para su fuerza laboral. Ahora, esta región se ha convertido en un punto importante en el debate sobre las estrictas medidas del presidente estadounidense Donald Trump en contra de los migrantes sin documentos y su papel en la agricultura.

Las tensiones han escalado a tal grado que el año pasado Andrew Cuomo, gobernador de Nueva York, describió a los agentes federales como imprudentes, al acusar al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de violar los derechos de los granjeros para perseguir a migrantes sin documentos.

Cuomo lo hizo en respuesta a un allanamiento de alto perfil en una granja de lácteos, durante la cual un granjero fue brevemente esposado después de protestar porque agentes de ICE maltrataban a uno de sus trabajadores. El hombre aseguró que ICE no contaba con una orden de revisión para entrar a su granja.

Eladio Beltrán, de 32 años, y dos de sus cuatro hijos, Hady, de 12 años, y Nisi, de 10, frente a su hogar en el estado de Nueva York. Beltrán, originario de México, ha trabajado en granjas en Estados Unidos durante más de una década. (Libby March/The New York Times)
Eladio Beltrán, de 32 años, y dos de sus cuatro hijos, Hady, de 12 años, y Nisi, de 10, frente a su hogar en el estado de Nueva York. Beltrán, originario de México, ha trabajado en granjas en Estados Unidos durante más de una década. (Libby March/The New York Times)

Cuomo es un demócrata, pero los republicanos que representan a la parte norte de Nueva York en el congreso también han salido en defensa de los granjeros.

Eso refleja el gran desafío que enfrentan los granjeros de Estados Unidos, quienes dependen de los trabajadores sin documentos. Los granjeros viven momentos difíciles debido a la disminución de la fuerza laboral puesto que menos migrantes cruzan de manera ilegal hacia Estados Unidos y los migrantes que ya son residentes comienzan a envejecer y no pueden realizar las tareas del campo.

Este año la escasez de mano de obra ha empeorado por la guerra comercial de Trump y el clima extremo, lo que ha obligado a algunos granjeros a cambiar a cultivos de alto valor, reducir las dimensiones de sus tierras y considerar la venta de sus granjas.

En todo caso, la situación en la parte norte de Nueva York es muy difícil. Los pequeños productores de lácteos en esta región son algunos de los más afectados por el cumplimiento estricto de las leyes migratorias porque sus trabajadores están sujetos al escrutinio tanto de ICE como de la Patrulla Fronteriza, la cual tiene permitido operar hasta a 160 kilómetros de la frontera —en este caso, con Canadá—.

Durante décadas, ha sido un secreto a voces en la parte norte del estado de Nueva York que la industria de los lácteos ha podido sobrevivir porque depende de los migrantes sin documentos. (Libby March/The New York Times)
Durante décadas, ha sido un secreto a voces en la parte norte del estado de Nueva York que la industria de los lácteos ha podido sobrevivir porque depende de los migrantes sin documentos. (Libby March/The New York Times)

La agricultura contribuye con un estimado de 37.000 millones de dólares a la economía de Nueva York y es responsable de casi doscientos mil empleos.

"Estamos viendo que la aplicación de las leyes migratorias tiene un impacto tremendo en los trabajadores agrícolas, en las granjas", dijo Mary Jo Dudley, directora del programa de trabajadores agrícolas de la Universidad de Cornell. "Para muchos granjeros, no existe una fuerza laboral alternativa".

Para revisar propiedades privadas como una granja, ICE debe presentar una orden que muestre la razón por la que se cree que un migrante no autorizado vive o trabaja ahí. Sin embargo, si los trabajadores sin documentos salen de la granja para ir a una tienda de abarrotes, los agentes de ICE se les pueden acercar en estacionamientos o puntos de revisión en los caminos, también pueden detenerlos y deportarlos.

Defensores de los migrantes dijeron que los agentes de ICE cazan a las personas sin papeles de manera indiscriminada en esos espacios públicos. Sin embargo, ICE rechaza esas afirmaciones.

"ICE continúa enfocando sus limitados recursos primero y antes que nada en aquellos que representan la mayor amenaza para la seguridad pública", dijo un vocero de ICE, Khaalid Walls. "ICE solo aplica la ley migratoria dirigida. La agencia no realiza redadas o allanamientos que estén dirigidos a extranjeros de manera indiscriminada".

Quienes respaldan las políticas migratorias más estrictas dijeron que sentían empatía con la petición de las granjas pequeñas. Pero señalaron que la dependencia de las granjas en una mano de obra barata y sin documentos sería una desventaja a largo plazo para la agricultura estadounidense.

Argumentan que aunque las medidas contra la inmigración podría obligar a las granjas a consolidar y mecanizar y podría ser duro para granjeros individualmente, haría que la industria fuera más competitiva de manera global.

"La respuesta más productiva a esas políticas serían los préstamos subsidiados para granjeros de pequeña escala con el fin de invertir en maquinaría, en vez de revisar cómo importamos trabajadores extranjeros y perpetuamos el trabajo intenso y la manera anticuada de hacer negocios", dijo Mark Krikorian, director ejecutivo del Centro para Estudios de Inmigración, un centro de investigación que está a favor de restringir la inmigración.

Víctor Cortez, de 42 años, ha trabajado en granjas de lácteos durante quince años, y se especializa en recortar pezuñas y en inseminar a las vacas. (Libby March/The New York Times)
Víctor Cortez, de 42 años, ha trabajado en granjas de lácteos durante quince años, y se especializa en recortar pezuñas y en inseminar a las vacas. (Libby March/The New York Times)

Los productores de lácteos enfrentan desafíos particulares porque sin trabajadores estadounidenses, no tienen alternativa a la mano de obra migrante. El programa gubernamental que trae a trabajadores legales temporales lo hace solamente para trabajadores de temporada y la producción de lácteos es una actividad que se desarrolla todo el año.

En Washington, legisladores que representan a distritos donde hay gran concentración de productores de lácteos han intentado reformar el programa de trabajadores extranjeros legales para incluir a los empleados de las granjas lácteas durante todo el año.

No obstante, los esfuerzos no han dado resultados. Estos legisladores están atrapados entre conservadores duros que consideran cualquier cambio una forma de amnistía y entre los demócratas que quieren una reforma migratoria más exhaustiva, la cual también abordaría al programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, conocido como DACA, y a los inmigrantes con Estatus de Protección Temporal (TPS).

"Tendremos detractores en ambos bandos", dijo Chris Collins, un representante republicano en el oeste de Nueva York.

Aun así, Collins dijo que se requiere una solución urgente para mantener a flote a las granjas de lácteos mientras continúa el debate político sobre un paquete exhaustivo sobre la inmigración. "No existe un solo representante de los productores de lácteos que no entienda que es una crisis, una verdadera crisis", dijo y agregó que presentará un proyecto de ley que ofrecería autorización de empleo temporal durante todo el año a granjeros de lácteos como un recurso provisional.

Las deportaciones han sido una preocupación para los dueños y trabajadores de las granjas de Nueva York desde principios de la década de los dos mil, cuando la repentina aplicación de las leyes migratorias condujo a una serie de actividades de aplicación de leyes de inmigración en granjas en todo el estado. Después de que el gobierno de Barack Obama disminuyó la cantidad de migrantes que ICE fijó como prioridad para deportaciones, una sensación de seguridad regresó a las comunidades agrícolas del norte del estado, la cual quedó devastada cuando Trump asumió el poder.

"Fue casi inmediatamente después de que Trump asumió el cargo que ICE comenzó a llevarse gente", dijo Kelly Raby, propietaria de un viñedo en Lewiston.

"Todavía estoy de acuerdo con Trump en muchos temas, pero estoy más a la defensiva sobre él ahora", dijo Raby. "No quiero perder a los migrantes que trabajan aquí y que están cultivando nuestros alimentos".

Durante los últimos cincuenta años, las granjas de Estados Unidos han dependido de dos fuerzas laborales: los migrantes que se establecieron en el país durante la ola migratoria de las décadas de los sesenta y setenta; y aquellos que se quedaron temporalmente, al cruzar de manera ilegal la frontera durante cada temporada de cosecha. En la actualidad, los migrantes permanentes que ya se establecieron están llegando a los 60 y tantos años, mientras cada vez llegan menos migrantes estacionales a Estados Unidos y las operaciones de aplicación de la ley fomentan que los migrantes restantes salgan del estado.

"Actualmente vas a trabajar y no sabes si regresarás a casa para estar de nuevo con tu familia", dijo Eladio Beltrán, un inmigrante de México que trabaja en un huerto de manzanas en Albion. Él está en espera del proceso de deportación después de que policías estatales le ordenaran detener su vehículo y lo entregaron a la custodia de ICE.

"No tener documentos y vivir en el estado de Nueva York ya no vale la pena", dijo.

Para productores de lácteos como McMahon, si tan solo uno de sus trabajadores migrantes se va, la ausencia tiene un efecto drástico en la operación de su granja de más de 930 hectáreas. Él depende de tener suficientes trabajadores para cumplir con turnos las veinticuatro horas, los siete días. Mantienen este horario todo el año, dijo, para asegurarse de que sus casi ochocientas vacas son ordeñadas tres veces al día, sus terneros son alimentados y todas las vacas cuentan con atención médica.

"Lo que realmente queremos es algún tipo de método para conseguir trabajadores extranjeros legalmente", dijo McMahon desde su granja en Homer, ubicada a cerca de 48 kilómetros al sur de Syracuse.

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