La emotiva historia de dos hermanas diseñadoras que convirtieron su marca en un modelo de apoyo al pueblo ucraniano

Kristina y Anna Stelmakh celebran la creatividad en medio de los ataques de Rusia y donan el 30% de sus ganancias al ejército y los refugiados. Su marca es su mayor orgullo y, ante la pérdida y la oscuridad, les da esperanza

Actualmente, el dúo está donando el 30% de sus ganancias al ejército ucraniano, del que ahora forman parte muchos de sus amigos y seres queridos, y también a los refugiados
Actualmente, el dúo está donando el 30% de sus ganancias al ejército ucraniano, del que ahora forman parte muchos de sus amigos y seres queridos, y también a los refugiados

La moda es símbolo y el propio sector puede convertirse también en un modelo de apoyo al pueblo ucraniano. Un ejemplo son las propias firmas nacionales ucranianas. Pequeñas, mediana y notables marcas de moda que siguen luchando frente al gigante ruso, frente a toda adversidad, de la mejor forma que la moda sabe hacer: construyendo creativas, fuertes y sorprendentes nuevas colecciones, ejemplificando una ruda normalidad con la que intentas demostrar que nadie podrá con ellas.

Entre bombas y dolor, Kris Marán, una marca familiar fundada por una madre y dos hermanas, Kristina, Maria y Anna Stelmakh, se ha mantenido a flote a pesar de que día a día la guerra de su país contra Rusia es aún difícil. Después de que millones abandonaran el país y de que muchos otros tuvieran que combatir, las mujeres decidieron quedarse y ayudar a la economía.

Así lo contaron en una entrevista con la revista de moda Harper’s Bazaar. Allí aseguraron que les parecía “irreal pensar en que meses antes estaban planeando sesiones de fotos”. Su marca es su mayor orgullo y, ante la pérdida y la oscuridad, es lo que les da esperanza.

“Las diseñadoras de moda han perdido a la mayor parte de su equipo debido a la guerra iniciada por el presidente ruso Vladimir Putin, ya que los empleados han huido del país con sus familias. También Kris y Anna tuvieron que abandonar Kiev por los incesantes bombardeos, pero actualmente trabajan en casa de sus padres y envían los pedidos desde las pocas oficinas de correos que permanecen abiertas. Su madre, Maria, directora de producción de la firma, y un equipo de costureras y cortadores de patrones mantienen activa la producción de la marca”, reza el artículo de la revista.

Su marca es su mayor orgullo y, ante la pérdida y la oscuridad, es lo que les da esperanza
Su marca es su mayor orgullo y, ante la pérdida y la oscuridad, es lo que les da esperanza

“Hemos pasado años construyendo la marca. Kris Marán es una parte de nuestros corazones, de la forma en que vemos el mundo. Perder esta parte de nosotros, aunque sea por un tiempo, significa perdernos también a nosotras mismas. Hacemos lo que nos gusta. Hacemos lo que tenemos que hacer”, reveló Kris.

Aun así, encontrar la energía para crear ha sido difícil, y vivir este terrible momento ha cambiado su perspectiva sobre la belleza. “La marca es una parte de nuestro corazón, y nuestra patria es otra. Es muy difícil crear algo bello utilizando una de esas partes cuando la otra está sangrando”, añadió.

Antes de la guerra, sus principales fuentes de inspiración eran el diseño minimalista y la moda de finales de los 80. Ahora, las hermanas aseguran que su mayor inspiración es “la fuerza del espíritu femenino”. Sus creaciones son exactamente eso: una celebración de la fuerza femenina. Entre las piezas más destacadas se encuentran los blazers, los pantalones de pierna recta plisada y las camisas de cuero vegano con bolsillos en el pecho.

Antes de la guerra, sus principales fuentes de inspiración eran el diseño minimalista y la moda de finales de los 80. Ahora, las hermanas aseguran que su mayor inspiración es “la fuerza del espíritu femenino”
Antes de la guerra, sus principales fuentes de inspiración eran el diseño minimalista y la moda de finales de los 80. Ahora, las hermanas aseguran que su mayor inspiración es “la fuerza del espíritu femenino”

En las redes sociales de Kris Marán, las hermanas han seguido compartiendo fotos editoriales impecables de sus creaciones de prêt-à-porter: prendas elegantes fotografiadas en fondos luminosos. Sin embargo, sus cuentas personales muestran la oscuridad de la guerra. El 3 de marzo, Anna compartió una galería con fotos del antes y el después que mostraban una Kiev ahora destrozada. Semanas después, Kris rompió su silencio en las redes sociales publicando una cita de William Shakespeare. “El infierno está vacío y todos los demonios están aquí”.

Actualmente, el dúo está donando el 30% de sus ganancias al ejército ucraniano, del que ahora forman parte muchos de sus amigos y seres queridos, y también a los refugiados. “Después de dos semanas de incertidumbre y miedo, nos dimos cuenta de que esta es la única manera de seguir siendo útiles para Ucrania y su gente, así que tomamos la dura decisión de continuar con nuestro trabajo”, contó Anna. “Cuando ves las noticias y oyes que matan a gente inocente y a niños en sus propias casas, te pones a pensar en cómo ayudarles, y sigues creando, pero más bien como una forma de seguir siendo útiles para ellos”.

Aunque la guerra obligó a las hermanas a detener la producción de su colección de primavera/verano y a cancelar su campaña editorial de otoño/invierno, acaban de sacar una colección cápsula, llamada "Ethnic"
Aunque la guerra obligó a las hermanas a detener la producción de su colección de primavera/verano y a cancelar su campaña editorial de otoño/invierno, acaban de sacar una colección cápsula, llamada "Ethnic"

Según contaron en diálogo con la publicación estadounidense, toda la población de Ucrania forma ahora parte del ejército; la diferencia es que la mitad de la gente está luchando físicamente en el frente, y la otra mitad está ayudando a la economía manteniendo sus negocios en funcionamiento. Anna aseguró que por las tardes, después del trabajo, ella, Kris y el resto de su equipo que aún vive en Ucrania visitan los refugios cercanos y llevan ropa de abrigo y cocinan para los necesitados.

Kris y Anna afirmaron que el “shock” de la guerra “ya ha pasado” para ellas, y ahora se limitan a intentar “mantener la cabeza fría y estar centradas por su propio bien, por el de su familia y por el de su equipo, que depende de ellas”. Pese a eso, las diseñadoras están lejos de estar a salvo y reconocieron que “ha sido increíblemente difícil ver a sus empleados trabajar bajo sirenas militares todos los días”.

“Cuando vemos las noticias de otras ciudades como Mariupol, Kyiv, Kharkiv, rodeadas por las tropas rusas que bombardean y matan cruelmente a civiles y niños, podemos decir que hasta ahora estamos a salvo”, admitió Anna. Y agregó: “Pero hay que entender que la seguridad en Ucrania es un espejismo estos días. Ciudades que hoy son tranquilas pueden ser bombardeadas por la noche. Cuando las señales de las sirenas de posibles ataques aéreos atraviesan la parte occidental de Ucrania, nos vemos obligados a parar de trabajar, las costureras abandonan las máquinas de coser y todo el equipo baja a los refugios antibombas subterráneos. Solemos hacer esto varias veces durante el horario de trabajo y, emocionalmente, es muy difícil acostumbrarse”.

"Cuando las señales de las sirenas de posibles ataques aéreos atraviesan la parte occidental de Ucrania, nos vemos obligados a parar de trabajar, las costureras abandonan las máquinas de coser y todo el equipo baja a los refugios antibombas subterráneos. Solemos hacer esto varias veces durante el horario de trabajo y, emocionalmente, es muy difícil acostumbrarse”
"Cuando las señales de las sirenas de posibles ataques aéreos atraviesan la parte occidental de Ucrania, nos vemos obligados a parar de trabajar, las costureras abandonan las máquinas de coser y todo el equipo baja a los refugios antibombas subterráneos. Solemos hacer esto varias veces durante el horario de trabajo y, emocionalmente, es muy difícil acostumbrarse”

Kristina explicó que todas las mañanas, cuando se despierta, tiene unos momentos de paz mental, pero segundos después recuerda lo que están viviendo, y en cuanto consulta las noticias en su teléfono, se da cuenta de “que el infierno no ha terminado, así que la rabia vuelve”. Aunque antes de la guerra su rutina incluía una sesión matinal de debate creativo con los empleados, ya no la hacen. “Cada mañana comienza con llamadas telefónicas a los miembros del equipo”, dijo Kris. “Ya no se discuten ideas creativas, sólo se comprueba la seguridad y la salud mental de todos”. “Es difícil de creer que hace sólo dos meses estuviéramos planeando sesiones de fotos”, continuó.

“El Teatro de Drama de Mariupol, el Museo de Historia Local de Ivankiv, la Casa del Museo de Antigüedades Ucranianas Vasil Tarnovski... todos esos lugares únicos repletos de patrimonio cultural se convirtieron en ruinas tras la llegada de los rusos”, afirmó. “Por lo tanto, nuestro deber creativo es llevar la cultura de la artesanía ucraniana y sus valores artesanales más allá de este infierno y difundirla aún más”.

Aunque la guerra obligó a las hermanas a detener la producción de su colección de primavera/verano y a cancelar su campaña editorial de otoño/invierno, acaban de sacar una colección cápsula, llamada Ethnic, como homenaje a su país. “Queremos que el mundo entienda que esto no es sólo una lucha por nuestra soberanía y nuestra tierra, sino también un intento de celebrar nuestra cultura, nuestra comunidad creativa y nuestro patrimonio histórico y artesanal”, concluyó Kris.

La economía ucraniana se vio gravemente afectada por el conflicto iniciado el 24 de febrero, y más de 5,23 millones de refugiados huyeron a los países vecinos (AFP)
La economía ucraniana se vio gravemente afectada por el conflicto iniciado el 24 de febrero, y más de 5,23 millones de refugiados huyeron a los países vecinos (AFP)

La invasión rusa arrasó con alrededor del 30% de los empleos en Ucrania, es decir unos 4,8 millones de puestos, indicó la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en un estudio publicado días atrás que también advirtió que la guerra amenaza la recuperación laboral global después del golpe por la pandemia.

”Los trastornos económicos, sumados a desplazamientos internos de gran alcance y flujos masivos de refugiados, engendran pérdidas colosales en términos de empleo e ingreso”, subrayó la OIT en este primer informe sobre las consecuencias de la invasión rusa en Ucrania y el resto del mundo.

El trabajo advirtió, además, que si las hostilidades se intensificaran las pérdidas de empleo aumentarían a 7 millones. También estima que si los combates cesaran inmediatamente sería posible una rápida recuperación, con el retorno de 3,4 millones de puestos de trabajo, lo que reduciría las pérdidas de empleo al 8,9%, de acuerdo al estudio titulado “El impacto de la crisis de Ucrania en el mundo del trabajo: Evaluación inicial”.

La economía ucraniana se vio gravemente afectada por el conflicto iniciado el 24 de febrero, y más de 5,23 millones de refugiados huyeron a los países vecinos. Los refugiados son principalmente mujeres, niños y personas mayores de 60 años. Del total, aproximadamente 2,75 millones están en edad de trabajar. De ellos, el 43,5%, es decir, 1,2 millones, trabajaban anteriormente y perdieron o dejaron sus empleos.

El documento, publicado en la web del organismo, elogia los “considerables esfuerzos” del Gobierno ucraniano para mantener los sistemas de protección social en funcionamiento. ”Quiero subrayar que el Gobierno ucraniano está plenamente operativo, al igual que las organizaciones patronales y sindicales”, declaró Heinz Koller, director regional de Europa y Asia Central, en una rueda de prensa, recordando la firme condena de la invasión expresada por la OIT.

Fotos: Instagram

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