Una universidad de EEUU creó el “Facebook de los brotes de COVID”: cómo funciona

La Universidad de Colorado Mesa, cerca de la ciudad de Denver, tiene un sistema inteligente y sofisticado para rastrear al virus en su campus mediante el mapeo de casos y el análisis de su propagación de acuerdo a los contactos estrechos

La Universidad de Colorado Mesa está ubicada en Grand Junction, cerca de Denver, Colorado, en Estados Unidos y creó un sistema inteligente de rastreo COVID-19
La Universidad de Colorado Mesa está ubicada en Grand Junction, cerca de Denver, Colorado, en Estados Unidos y creó un sistema inteligente de rastreo COVID-19

La Universidad de Colorado Mesa (CMU, por sus siglas en inglés) está ubicada en Grand Junction, cerca de Denver, Colorado, en Estados Unidos. Es una institución pública de educación superior que ofrece 114 carreras académicas. Tiene 11.000 estudiantes y el 21.6 por ciento del cuerpo estudiantil se identifica como hispano.

Probablemente sea una de las mejores universidades o la mejor, para detectar brotes de COVID-19 en ese país. Los estudiantes cuentan con una aplicación interna llamada Scout a la que se le ingresan los síntomas que transita una persona y en segundos tienen el resultado, lo que deben hacer, los contactos cercanos con los que estuvo a los que advertir y los cuidados y exámenes que debe llevar.

Cada vez que alguien ingresa un síntoma, la información es transmitida a Lookout, el tablero digital de la universidad para la COVID-19. Durante todo el año pasado, Lookout evolucionó hasta convertirse en un sistema sofisticado para rastrear los síntomas de la COVID-19 y los casos en todo el campus, registrar los contactos de los estudiantes, mapear los brotes de casos, desentrañar las cadenas de transmisión viral y monitorear la propagación de nuevas variantes.

Monitor de casos en la Universidad
Monitor de casos en la Universidad

Colorado Mesa tiene el sistema más sofisticado del país para rastrear brotes”, afirma Pardis Sabeti, una genetista del Instituto Broad del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y la Universidad de Harvard, quien ha ayudado a autoridades sanitarias de todo el mundo en su respuesta frente al ébola, la fiebre de Lassa y otras enfermedades infecciosas. “En definitiva es el tipo de datos analíticos de los que la gente habla de tener, pero a los que en realidad nadie tiene acceso de esta manera”, agrega. Lookout es resultado entre la CMU —una escuela de tamaño mediano que se encuentra en el desierto del oeste de Colorado y se enorgullece de dar servicio a estudiantes desfavorecidos— y el Instituto Broad, del MIT, un innovador centro de investigación genómica en Cambridge, Massachusetts.

Juntos han convertido el campus de más de 10.000 alumnos de la CMU en un laboratorio epidemiológico en tiempo real y del mundo real, donde se experimenta con enfoques creativos para el manejo de pandemias. Si bien suena prometedor, no todo ha sido perfecto: los estudiantes universitarios siempre se comportarán como estudiantes, y una universidad no puede estar completamente aislada del resto del mundo.

“Pero las lecciones que han aprendido y las herramientas que han desarrollado podrían ayudar a las instituciones de todo el mundo a gestionar mejor los brotes futuros. “Estamos tratando de crear tecnologías que se puedan utilizar a nivel mundial. Pero una escuela es un gran lugar para comenzar”, enfatizó Sabeti.

La Universidad tiene 11.000 estudiantes y el 21.6 por ciento del cuerpo estudiantil se identifica como hispano.
La Universidad tiene 11.000 estudiantes y el 21.6 por ciento del cuerpo estudiantil se identifica como hispano.

El Facebook de los brotes

En 2016 y 2017, hubo brotes de paperas en todo Massachusetts que saltaron de un campus universitario al otro. Sabeti trabajó de cerca con epidemiólogos del estado y los observó mapear a mano los brotes de casos y registrar la información en hojas de cálculo de Excel cada vez más difíciles de ordenar. Era un trabajo meticuloso y laborioso y la información analizada era “realmente el fruto de un arduo esfuerzo”, comentó.

En los años siguientes, Sabeti y su becario posdoctoral Andrés Colubri trabajaron con una firma local, Fathom Information Design, para desarrollar una aplicación que rastreara contactos y monitoreara síntomas con el fin de usarla en brotes futuros. Se imaginaron un escenario en el cual un estudiante universitario pudiera reportarse con fiebre y luego ser informado que dos estudiantes en su mismo pasillo acababan de desarrollar el mismo síntoma. “La llamábamos el Facebook de los brotes”, contó Sabeti.

Cuando azotó la enfermedad, seguían desarrollando la aplicación que se convirtió en Scout. “Los planes a cinco años se volvieron planes a seis meses”, mencionó Sabeti. Fathom se apresuró a terminar la aplicación, mientras que Sabeti buscaba un lugar para probarla. Él, acababa de empezar a asesorar universidades de todo el país sobre sus respuestas frente al coronavirus, pero de inmediato le llamó la atención la CMU, con sede en Grand Junction, Colorado. “Estábamos buscando un lugar que fuera combativo, ambicioso y estuviera listo para actuar. Y consideramos que ahí había una necesidad”, precisó el experto.

Como sucedió con muchas escuelas, la CMU suspendió de manera abrupta sus clases presenciales a mediados de marzo de 2020. Los estudiantes universitarios de todas partes enfrentaron la misma interrupción educativa. Sin embargo, los administradores de la CMU estaban preocupados de que un semestre, o más, totalmente en línea pudiera causar que su alumnado, dos terceras partes del cual eran estudiantes de color, de bajos ingresos o los primeros en su familia en ir a la universidad, abandonaran sus estudios. Por lo tanto, la administración tomó una decisión: en el otoño, iba a regresar a los estudiantes al campus. A todos.

“Casi de inmediato, nos dimos cuenta de que esto era un imperativo moral. Teníamos que encontrar una manera de regresar”, dijo John Marshall, el vicepresidente de la institución. Marshall y Amy Bronson, quien dirige el programa de asistentes médicos de la CMU, se volvieron copresidentes de la respuesta del campus frente al coronavirus. La primera vez que se pusieron en contacto con Sabeti, en el verano de 2020, le contaron sobre el espíritu comunitario y entusiasta de la CMU, así como de su decisión de que este año no fuera menos provechoso para los estudiantes. También le mandaron un video musical que hicieron los estudiantes sobre cómo volver a la universidad, de manera segura.

Poco después de que los equipos comenzaron a hablar, no hubo dudas de que su colaboración iba a ir más allá de las pruebas de una aplicación. Trazaron estrategias relacionadas con las pruebas, planearon cómo lidiar con los peores escenarios posibles e idearon nuevas experiencias de aprendizaje, incluido un seminario con créditos curriculares: “Dar un paso al frente: el liderazgo en la época de una pandemia”. “La CMU tenía este deseo muy audaz de regresar y revivir la educación presencial”, dijo Kian Sani, asesor de proyectos especiales de Sabeti. “Así que respaldamos esta misión con todo nuestro equipo y esfuerzo”. Los equipos simplemente conectaron muy bien, comentó Sani. “En esencia, fue como si todos nos tomáramos de las manos… sin hacerlo de verdad, porque es una pandemia”.

El secreto para el rastreo rápido

Cuando los estudiantes regresaron en agosto, Scout se volvió el pasaporte de bienestar del campus. Todos los días, usaban Scout para reportar sobre los síntomas de COVID-19 o si habían salido de la zona últimamente. Si no tenían ningún síntoma ni habían realizado un viaje reciente, la pantalla se ponía verde. Esta pantalla verde era su boleto de entrada a los salones de clase, la cafetería y otros edificios del campus. En poco tiempo, se volvió un nuevo hábito diario de los estudiantes. “Es una cosa de todos los días”, dijo Moore. “Está grabado en mi cabeza: tengo que hacerlo todos los días”.

La información se ingresaba a Lookout, el tablero que Fathom había desarrollado para ofrecer a los administradores una visión global de lo que ocurría en el campus: “En esta población de 10.000 alumnos, en realidad, ¿cómo vamos en el día a día?”, mencionó el fundador de Fathom, Ben Fry, quien creó Scout y Lookout con su colega Olivia Glennon. Además de agregar los datos de los síntomas, Lookout también extrae los resultados de cada hora del sitio para pruebas del coronavirus de la universidad. La universidad, que no tenía los recursos necesarios para examinar a todos los estudiantes cada semana, había creado una estrategia de pruebas escalonadas. Inspirada en la mascota de la escuela, Maverick, la CMU les pidió a los estudiantes que se organizaran en unidades familiares, o “mavilias”, que incluyeran a sus contactos cercanos regulares.

Cada semana, la universidad selecciona a 250 estudiantes al azar para que se sometan a una prueba de coronavirus
Cada semana, la universidad selecciona a 250 estudiantes al azar para que se sometan a una prueba de coronavirus

Cada semana, la universidad selecciona a 250 estudiantes al azar para que se sometan a una prueba de coronavirus. Pero los estudiantes de ciertos grupos de alto riesgo, como los miembros de equipos deportivos, que a menudo practicaban, comían y vivían juntos, fueron seleccionados con más frecuencia que aquellos que se dedicaban a actividades de menor riesgo.

Cuando un estudiante daba positivo en la prueba, los administradores pueden usar Lookout para ver quién estaba en sus grupos y cualquier otro contacto reciente que se hubiese reportado en Scout. Lookout también muestra una lista de todos los grupos con un resultado positivo reciente en las pruebas, así como de los grupos de “alta propagación” con múltiples positivos recientes. (Marshall, Bronson y la persona encargada de rastrear los contactos en la universidad fueron las únicas personas con acceso al panel completo; toda la información reportada públicamente fue general, en vez de estar vinculada a estudiantes individuales, dijo Bronson).

Si parecía que el virus estaba comenzando a extenderse dentro de un grupo grande, como sucedió con el equipo de fútbol en septiembre, la universidad podía tomar medidas rápidas. “Eso fue algo realmente exitoso para nosotros. Pudimos decir en tiempo real: ‘OK, no vamos a cerrar los protocolos de operaciones del equipo, en vez de eso, un porcentaje de ustedes se harán las pruebas’”, dijo Bronson. “Y vamos a saber, con bastante rapidez, si eso se está transmitiendo por todo el grupo”, concluyó.

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