Que los niños no se contagian y que el calor mata al virus: 9 mitos del nuevo coronavirus

A medida que el virus fue propagándose por el mundo, la humanidad aprendió mucho. Sin embargo, aún permanecen falsas creencias que deben desterrarse

En la búsqueda de respuestas de la nueva enfermedad, también hubo mitos que se instalaron en el colectivo de la población (Shutterstock)
En la búsqueda de respuestas de la nueva enfermedad, también hubo mitos que se instalaron en el colectivo de la población (Shutterstock)

En el afán de querer encontrar una solución a la enfermedad que puso en vilo al mundo entero, son muchas las idas y vueltas que se generaron entorno al COVID-19. Sin embargo, hoy la comunidad científica sabe mucho más que siete meses atrás, y los profesionales de la salud y la ciencia ya desmitificaron ciertas premisas para desterrar definitivamente.

Los mitos que hay que eliminar:

El calor mata al virus

En Italia, ya se puede ir a la playa (REUTERS/Remo Casilli)
En Italia, ya se puede ir a la playa (REUTERS/Remo Casilli)

Cuando todo comenzó, siete meses atrás, muchos relacionaron al virus con la temperatura y las estaciones. En este sentido, uno de los grandes mitos fue que el virus moriría en verano. Sin embargo, de acuerdo a los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) “todavía no se sabe si el clima o la temperatura afectan a la expansión del coronavirus. Otros virus como la gripe se contagian mucho más en los meses fríos, pero eso no implica que sea imposible contraerlos en meses cálidos”.

De hecho, en Europa, en países como España y Alemania, hay regiones que a pesar de estar entrando en la estación calurosa, tuvieron que volver al aislamiento social preventivo y obligatorio debido a rebrotes en las comunidades.

Los barbijos no sirven para prevenir el COVID-19

El uso de la misma forma parte de las medidas de prevención como la distancia social, el lavado de mano, la desinfección de superficies, entre otros (EFE/ Sebastiao Moreira)
El uso de la misma forma parte de las medidas de prevención como la distancia social, el lavado de mano, la desinfección de superficies, entre otros (EFE/ Sebastiao Moreira)

Aún sigue siendo un tema de polémica entre la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las medidas adoptadas en el resto del mundo. “El coronavirus que provoca el COVID-19 se transmite por el contacto con gotitas de saliva que procedan de tos, estornudos o de la simple respiración cercana de otra persona. Pero no queda flotando en el aire ni es posible que se trasmita a través de él si salimos a la calle o caminamos por un supermercado donde pasó un rato antes una persona infectada”, detalla un informe de la OMS que evaluó la evidencia científica disponible hasta el momento y que por eso mismo reiteró que no es necesario utilizar mascarillas o barbijos para transitar por las calles.

Sin embargo, los expertos aseguran que el uso de la misma forma parte de las medidas de prevención como la distancia social, el lavado de mano, la desinfección de superficies, entre otros, dado que su uso sin la implementación de las otras medidas no garantiza nada.

Si la persona no experimenta síntomas, no tiene el coronavirus

De este modo, son cada vez más los intentos por poner el foco en las medidas de prevención, entre ellos, el uso del tapabocas para evitar que cualquier persona asintomática propague el virus (Shutterstock)
De este modo, son cada vez más los intentos por poner el foco en las medidas de prevención, entre ellos, el uso del tapabocas para evitar que cualquier persona asintomática propague el virus (Shutterstock)

Al comienzo de la enfermedad, a medida que iba propagándose hacia otros países, los síntomas más comunes eran fiebre, tos, dificultad para respirar, fatiga, dolor de cuerpo y luego fueron sumándose la pérdida de sabor y olfato, náuseas, entre otros. Sin embargo, a pesar de que los síntomas se iban agregando al listado también se iban conociendo a los temidos asintómaticos que también podían propagar el COVID-19 aún sin sentir o experimentar un solo síntoma.

De este modo, son cada vez más los intentos por poner el foco en las medidas de prevención, entre ellos, el uso del tapabocas para evitar que cualquier persona asintomática propague el virus. La doctora Maria van Kerkhove, jefa de la Unidad de Zoonosis y Enfermedades Emergentes de la OMS, en una conferencia de prensa de las Naciones Unidas detalló que los estudios realizados hasta el momento indican que cerca del 16% de la población que contrajo el virus puede ser asintomática. Sin embargo, reconoció que otros estudios, que refutan esa idea, sostienen que hasta el 40% de la transmisión global puede ser provocada por asintomáticos.

Si la persona tuvo coronavirus, ya está libre del virus para siempre

La inmunidad y la duración de la misma en el cuerpo es algo que genera incógnita en el mundo de la ciencia (Shutterstock)
La inmunidad y la duración de la misma en el cuerpo es algo que genera incógnita en el mundo de la ciencia (Shutterstock)

Una de las incógnitas más grandes con respecto a la enfermedad es sobre la inmunidad que genera el haberlo tenido. Aún no está claro que haber tenido COVID-19 genere una inmunidad infalible. “Seguimos a la espera de que algunos estudios nos digan con seguridad que una vez que has pasado el virus y has desarrollado anticuerpos estás protegido”, advirtió Roger Shapiro, profesor asociado de Inmunología y Enfermedades Infecciosas en la Universidad de Harvard.

“Solo podremos afirmarlo cuando los estudios actuales nos lo demuestran”, continúa Saphiro. “No sabemos si adquirimos la inmunidad ni cuánto dura, pero las valoraciones preliminares nos permiten ser bastante optimistas”.

Los niños no se contagian de COVID-19

Nadie está exento de la enfermedad
Nadie está exento de la enfermedad

Una de las premisas instaladas desde el inicio de la pandemia es que aquellas personas con factores de riesgo como enfermedades preexistentes, edad avanzada, entre otras, eran las más propensas a atravesar la enfermedad con mayor dificultad, mientras que los niños, adolescentes y adultos jóvenes no lo padecerían de la misma manera o que directamente no lo padecerían.

Sin embargo, en los últimos meses, se demostró que son cada vez más los niños que se contagiaron y que superaron la enfermedad. De hecho, según un estudio realizado por un investigador estadounidense, los niños, los adolescentes y los adultos jóvenes tienen un mayor riesgo de complicaciones graves por COVID-19 de lo que se pensaba anteriormente y las personas con afecciones de salud subyacentes tienen un riesgo aún mayor.

El estudio, publicado en la revista médica JAMA Pediatrics, fue el primero en describir las características de los pacientes con COVID-19 pediátricos gravemente enfermos en América del Norte. “La idea de que COVID-19 no afecta a los jóvenes es simplemente falsa”, dijo el coautor del estudio Lawrence C. Kleinman, profesor y vicepresidente de desarrollo académico y jefe de la División de Salud, Calidad e Implementación de la Población de Salud, Calidad e Implementación del Departamento de Pediatría en la Escuela de Medicina Rutgers Robert Wood Johnson.

El agua caliente mata el virus

(Shutterstock.com)
(Shutterstock.com)

Uno de los grandes mitos sobre cómo combatir el virus gira en torno al agua caliente. Desde beber infusiones con agua caliente a bañarse. Sin embargo, desde Desde los CDC han advertido de que el agua caliente no mata el coronavirus, ni siquiera aunque esté muy caliente o muy fría.

“No existe ninguna información científica que compruebe que tomar bebidas calientes tenga algún tipo de efecto sobre el coronavirus. No hay ningún estudio que indique que las medidas calientes previenen o tienen algún efecto sobre el COVID-19″, adelantó a Infobae la infectóloga Isabel Casetti.

Tomar lavandina o ingerir otros productos de limpieza mata el virus

Luego de que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump sugiriera, durante su conferencia diaria en Casa Blanca sobre el COVID-19, estudiar la posibilidad de usar una inyección de productos de limpieza para combatir el virus, dejando atónita a la comunidad científica.

En este sentido, el Centro para el Control de Envenenamientos de Nueva York recibió 100 llamadas por incidentes con productos desinfectantes en un periodo de cuatro días después de la sugerencia del presidente de usar, ingerir o inyectar estos productos para combatir la pandemia del coronavirus, comparado con 28 casos en las mismas fechas del año pasado.

Para lo único que es efectivo el uso de productos de limpieza, es para desinfectar las superficies, que se enmarca dentro de las medidas de prevención del coronavirus.

Tomar antibióticos previene y mata el virus

Todos los medicamentos tienen efectos adversos y pueden ocasionar dependencia (Shutterstock)
Todos los medicamentos tienen efectos adversos y pueden ocasionar dependencia (Shutterstock)

Aunque los antibióticos son útiles para tratar muchas enfermedades, siempre y cuando estén recetados, el coronavirus COVID-19 no es una de ellas, dado que los diferentes medicamentos atacan a las bacterias, no a los virus.

De hecho, la OMS no recomienda la automedicación, en particular con antibióticos, para prevenir o curar la COVID-19. Hay varios ensayos clínicos en curso con medicamentos occidentales y tradicionales.

Si la persona aguanta la respiración durante diez segundos no tiene el virus

El experimento se hizo viral, rápidamente pero ya son muchos los especialistas que derribaron este método asegurando que no hay forma de saber si se tiene el virus (Shutterstock)
El experimento se hizo viral, rápidamente pero ya son muchos los especialistas que derribaron este método asegurando que no hay forma de saber si se tiene el virus (Shutterstock)

Uno de los grandes mitos, que se instaló en las redes sociales fue el del “autoexamen” de respiración para ver si se padece o no el virus. El ejercicio consistía en sostener la respiración por más de diez segundos, lo que indicaría la ausencia de la infección. Dado que uno de los síntomas más graves del coronavirus es la de la dificultad para respirar, se volvió viral.

El experimento se hizo viral rápidamente pero ya son muchos los especialistas que derribaron este método asegurando que no hay forma de saber si se tiene el virus, dejando en claro que la única certeza es la de un análisis de laboratorio.

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