Por el coronavirus, los creyentes buscan refugio en Internet y abundan las plegarias online

La pandemia por el COVID-19 hizo que se suspendan misas, celebraciones y peregrinaciones religiosas. En este contexto y por primera vez en la historia, los fieles optan por orar en línea

Creyentes de todo el mundo buscan refugio en Internet y abundan las plegarias online ante la pandemia por el COVID-19 (Shutterstock)
Creyentes de todo el mundo buscan refugio en Internet y abundan las plegarias online ante la pandemia por el COVID-19 (Shutterstock)

RIO RANCHO, Nuevo México, EE.UU. — Por años, Orlando Márquez y su familia hicieron el peregrinaje al Santuario de Chimayó, un sitio sagrado en el norte de Nuevo México conocido como el “Lourdes de América”. Se dice que unas arenas de su “pocito” tienen propiedades curativas que combaten incluso el cáncer, según los creyentes. En los muros del santuario hay pegadas notas de personas que combaten adicciones o tratan de salvar sus matrimonios.

Orlando, agente de bienes raíces y músico mariachi de 42 años, de Albuquerque, quería pedirle a Dios que los protegiese del coronavirus. También pensaba llevarse un poco de arena curativa, por las dudas.

Pero Chimayó es uno de los sitios católicos de la era hispana que están limitando su acceso o cerrando directamente debido al COVID-19, privando a los peregrinos de la oportunidad de ofrecer plegarias que para muchos son su última esperanza. Desde una catedral de Denver donde se encuentran los huesos de la primera esclava negra hasta el sitio donde se celebró por primera vez el Día de Acción de Gracias en San Agustín, Florida, las diócesis católicas están desalentando las concentraciones de personas y suspendiendo ceremonias tradicionales para evitar la propagación del virus. Las misas han sido suspendidas y es previsible que tampoco se lleven a cabo las ceremonias de la Semana Santa.

Chimayó es uno de los sitios católicos de la era hispana que están limitando su acceso o cerrando directamente debido al COVID-19 por primera vez en su historia (Antara Foto/M Agung Rajasa via REUTERS)
Chimayó es uno de los sitios católicos de la era hispana que están limitando su acceso o cerrando directamente debido al COVID-19 por primera vez en su historia (Antara Foto/M Agung Rajasa via REUTERS)

Las suspensiones de estos servicios se producen en momentos en que los católicos buscan protección divina -a través de arenas curativas, agua sagrada o plegarias a un santo- de la pandemia.

“Quería rezar, reflexionar”, lamentó Márquez, quien pensaba hacer el peregrinaje de casi 21 kilómetros con su padre, un sargento retirado de la Fuerza Aérea de 83 años. “Perdí a mi madre hace dos años y medio, por eso esto era importante. Es duro, pero lo comprendo”.

Alrededor del 70% de los estadounidenses se identifican como cristianos. Dentro de esa denominación los protestantes son el 46.5%, los católicos el 20% y el porcentaje restante de 3,5% se divide entre mormones, testigos de Jehová y ortodoxos.

México cuenta con un 80,9% de personas que se identifican con el catolicismo, mientras un 11% con el protestantismo y un 4,8 afirman no creer en ninguna religión.

En la Argentina, mientras tanto, según la Segunda Encuesta Nacional sobre Creencias y Actitudes Religiosas en Argentina del Conicet, el 62,9% de la muestra afirmó ser católica, el 18,9% sin religión, el 15,3% evangélica, mientras que el 1,4% testigos de Jehová, otras 1,2% y con un 0,3% de no sabe.

En la Argentina, el 62,9% corresponde a la fe católica, mientras que el 18,9% afirma no tener religión (Shutterstock)
En la Argentina, el 62,9% corresponde a la fe católica, mientras que el 18,9% afirma no tener religión (Shutterstock)

La arquidiócesis de Denver, capital de Colorado, Estados Unidos, dijo que se habían suspendido todas las misas en el estado, incluso en la Basílica de la Inmaculada Concepción, la catedral, donde se encuentran los restos de Julia Greeley, una esclava negra emancipada cuya santidad está siendo considerada por el Vaticano. Muchos creyentes acuden a la basílica a pedirle milagros.

El obispo de Phoenix, Thomas Olmsted, también suspendió todas las misas, incluida la dominical, en buena parte de Arizona y pidió a los fieles que se abstengan de participar en grandes concentraciones de personas. Esto afectó el Altar de San Peregrino de Mesa, Arizona, dedicado a los pacientes de cáncer que piden milagros. Si bien se desalientan las reuniones de más de diez personas, las iglesias y capillas permanecen abiertas para que un puñado de fieles puedan ir a rezar respetando las normas de distanciamiento social, de estar a al menos un metro y medio de distancia unos de otros.

En la Florida, el obispo de San Agustín, Felipe Estévez, suspendió las misas para evitar que se congreguen más de diez personas. Kathleen Bagg, portavoz de la diócesis de San Agustín, afirmó que todavía no se decidió qué hacer con el Altar de Nuestra Señora de la Leche. Se cree que allí se celebró por primera vez el Día de Acción de Gracias en lo que hoy es Estados Unidos, más de 50 años antes de que los peregrinos lo hiciesen en Plymouth Rock, Massachusetts, en 1621. Se dice que ayuda a concebir a las parejas y a las madres con embarazos complicados.

En Arizona, Estados Unidos, un puñado de fieles van a rezar respetando las normas de distanciamiento social, de estar a al menos un metro y medio de distancia unos de otros (Shutterstock)
En Arizona, Estados Unidos, un puñado de fieles van a rezar respetando las normas de distanciamiento social, de estar a al menos un metro y medio de distancia unos de otros (Shutterstock)

El obispo de Brownsville, Texas, Daniel E. Flores, entre tanto, anunció que suspendía todas las misas, festivales, retiros y programas educativos. Dispuso asimismo que las iglesias estén cerradas al público, incluida la Basílica de Nuestra Señora de San Juan del Valle, de San Juan, Texas. Millones de personas visitan su altar anualmente para expiar sus pecados y pedir milagros para los enfermos.

Esto es algo sin precedentes”, declaró Andrew Chesnut, de la Virginia Commonwealth University. “Estos sitios son de gran importancia para varias generaciones. La gente quiere sentir el agua sagrada, quiere sentir la tierra sagrada”.

Allen Sánchez, director ejecutivo de la Conferencia de Obispos Católicos de Nuevo México, sostuvo que estos lugares son sacramentales y ayudan a los católicos con su fe. “Pero el coronavirus va a cambiar la forma en que pensamos”, pronosticó.

Allen Sánchez, director ejecutivo de la Conferencia de Obispos Católicos de Nuevo México, sostuvo que "el coronavirus va a cambiar la forma en que pensamos” (Shutterstock)
Allen Sánchez, director ejecutivo de la Conferencia de Obispos Católicos de Nuevo México, sostuvo que "el coronavirus va a cambiar la forma en que pensamos” (Shutterstock)

Otros lugares de peregrinaje de los católicos están siendo afectados en todo el mundo. El Altar de Nuestra Señora de Lourdes anunció que cerraría sus puertas por primera vez en más de un siglo, acatando disposiciones de las autoridades francesas. Se dice que el agua que fluye del manantial de la Gruta de Massabielle y llega al santuario cura a quienes la beben o se bañan en ella.

La basílica de Sainte-Anne-de-Beaupré de Quebec también suspendió sus misas al público. Pero sigue abierta ocho horas diarias. Los fieles creen que la iglesia construida en honor a Santa Ana, santa patrona de los marineros, es responsable de la cura milagrosa de numerosos enfermos y de personas con incapacidades.

No todos los sitios sagrados y milagrosos han impuesto restricciones. Al menos por ahora. La Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, de la Ciudad de México, uno de los sitios más venerados de los católicos de las Américas, por ejemplo, sigue recibiendo gente, aunque se les pide que se laven las manos.

La gente lo pensará dos veces antes de ir a sitios donde hay concentraciones de personas y que en cambio pondrá sus plegarias en la Internet (Shutterstock)
La gente lo pensará dos veces antes de ir a sitios donde hay concentraciones de personas y que en cambio pondrá sus plegarias en la Internet (Shutterstock)

Hay quienes piensan que la gente lo pensará dos veces antes de ir a sitios donde hay concentraciones de personas y que en cambio pondrá sus plegarias en la Internet.

Michele Lee Benavidez, de la Fundación Católica de Nuevo México, hace poco decidió no visitar El Santuario de Chimayó debido al virus y simplemente pasó por ahí en su auto. Pensaba poner una plegaria en una aplicación. “Es triste porque estas pequeñas comunidades dependen del turismo derivado de estos peregrinajes”, lamentó Benavídez.

Sánchez, por su parte, apuntó que la responsabilidad de todo católico hoy es protegerse y proteger a los demás encerrándose. “El sitio más sagrado no es Chimayó en estos momentos”, expresó. “Es tu casa”.

Con información de AP

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