Qué debemos evitar en una excursión con nuestro perro

Las vacaciones resultan una excusa perfecta para salir a pasear con nuestro can, aunque los expertos recomiendan revisar ciertos ítems. A qué estar atentos

A qué estar atento en una excursión canina (Kevin Moloney/NYT)
A qué estar atento en una excursión canina (Kevin Moloney/NYT)

Quien haga un paseo por la montaña con su perro debería prestar atención a que en el camino no pasten vacas. Y si toca atravesar un prado con esos animales, en lo posible hay que hacerlo con calma y sin bullicio.

Los expertos aconsejan que, en el caso de que se produzca una agresión por parte de una vaca, el dueño del perro lo suelte a este de la correa. La explicación es que solo así el perro será lo suficientemente rápido como para huir de la vaca y desviar la atención de esta del caminante.

Para preparar una excursión a la naturaleza, los expertos recomiendan revisar las reglamentaciones regionales sobre la obligación de usar correa, así como también informarse sobre las plantas y animales venenosos que pudieran crecer o haber en la zona.

Los expertos recomiendan revisar las reglamentaciones regionales sobre la obligación de usar correa (REUTERS/Luisa González)
Los expertos recomiendan revisar las reglamentaciones regionales sobre la obligación de usar correa (REUTERS/Luisa González)

Pero hay aún otras cosas a las que un dueño de un perro debe prestar atención. Entre otras, debería informarse sobre fuentes naturales de agua existentes a lo largo del camino. Si no las hay, debe llevar consigo suficiente agua para el animal.

De hecho, es bueno planificar regularmente pausas para hidratarse. Ya al planear el paseo hay que tener en consideración la condición individual del perro y no sobreexigirlo. Conviene evitar senderos muy pedregosos y escarpados. Asimismo, ya antes de la excursión, hay que acostumbrar al perro a un arnés seguro.

Durante el paseo, hay que proteger al perro lo más posible de los rayos del sol y, en el caso de cercos eléctricos, los dueños deben prestar especial atención a que el animal no se acerque demasiado.

Durante el paseo, hay que proteger al perro lo más posible de los rayos del sol (EFE/Olivier Douliery POOL)
Durante el paseo, hay que proteger al perro lo más posible de los rayos del sol (EFE/Olivier Douliery POOL)

La importancia de la actividad física

Es bueno, en principio, hablar de las limitaciones y los alcances del paseo. No todos los perros son iguales: algunos aguantan los paseos mejor que otros y nunca es conveniente forzarlos.

Si se los saca a hacer ejercicio, es importante empezar poco a poco, como si hubiese un calentamiento previo, y no dejar que se lancen a la carrera en cuanto puedan, porque esto puede derivar en lesiones, al igual que en los humanos.

Si observamos rengueras o manqueras u otro signo como el lamido excesivo de extremidades, apatía a la hora del paseo, dificultad para levantarse o echarse, se debe acudir de inmediato al veterinario porque pueden existir problemas como artritis o artrosis, por ejemplo, que muchas veces pasan desapercibidos o muestran pocos síntomas en sus fases incipientes, en el descanso y que se agudizan con el ejercicio.

Tratándolas a tiempo pueden mejorar mucho la calidad de vida del animal y seguir disfrutando de su paseo sin problemas.

Es muy importante incentivar a nuestro perro a la hora del paseo si muestra desgano.

La mayoría se pondrá muy feliz y activo, tomando al paseo como una oportunidad de renovar olores y enterarse las noticias más frescas del barrio a través de las fragancias de paredes y árboles.

Si observamos rengueras o manqueras u otro signo como el lamido excesivo de extremidades, apatía a la hora del paseo, dificultad para levantarse o echarse, se debe acudir de inmediato al veterinario (Europa Press)
Si observamos rengueras o manqueras u otro signo como el lamido excesivo de extremidades, apatía a la hora del paseo, dificultad para levantarse o echarse, se debe acudir de inmediato al veterinario (Europa Press)

Pero tampoco debemos de forzarlos excesivamente

A un perro que no le guste pasear difícilmente vamos a poder convencerle, pero podemos intentarlo saliendo a pasear como otro perro “amigo”, con juguetes, o premiándolo de vez en cuando.

Aunque depende de la raza, de la contextura, la edad y el estado físico en general, como mínimo deberían salir unas tres veces al día, siendo al menos una de esas tres veces un paseo largo, mínimo de 30-40 minutos.

Si al perro no le gusta correr no hace falta forzarlo, puede pasear con la correa y disfrutar de nuestra compañía, oliendo cada rincón del paseo, que para él suele ser bastante estimulante.

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