AMLO y Biden: ¿vecinos distantes?

Por Maribel Flores *

(Foto: EFE/ Reuters)
(Foto: EFE/ Reuters)

“La libertad no necesita alas, lo que necesita es echar raíces”. Octavio Paz

Después de conocerse el triunfo del demócrata Joe Biden como presidente electo de EEUU y de la vicepresidenta electa, Kamala Harris, el primer mandatario de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), evitó felicitar a quien eventualmente sería su homólogo en el país vecino del norte. La reacción se dio este sábado, horas después de que la prensa estadounidense diera cuenta de los resultados electorales, en los que ya se daba una virtual victoria a los candidatos del Partido Demócrata, significando esto la derrota de un segundo mandato del Presidente Donald Trump, líder del Partido Republicano.

En su discurso, AMLO ha decidido no dirigirse al presidente electo Joe Biden como ganador, argumentando prudencia y apegándose a los principios de política exterior mexicanos, como el respeto a la libre autodeterminación de los pueblos y el derecho ajeno; no reconoce un triunfo electoral hasta que concluyan las impugnaciones legales y el recuento de votos. Hizo una distinción hace el presidente Trump, destacando el entendimiento político que ha tenido con él, a partir de una relación de respeto y no intervención en los asuntos del país; al tiempo que aseguró tener una buena relación con Biden, a quien conoce de hace tiempo. En contraste, más de 60 líderes del mundo expresaban este fin de semana su reconocimiento a Biden; entre ellos los de Alemania, Francia, Reino Unido, Canadá, Chile, Colombia, e incluso, Venezuela. Decisión que no pasó inadvertida por la clase política estadounidense y la prensa nacional e internacional; congresistas y líderes de opinión dentro y fuera de Estados Unidos documentaban que el mandatario mexicano era de los pocos Jefes de Estado que no había felicitado a Biden.

En este sentido, aunque AMLO apunta al respeto mutuo y mantenerse al margen de la política interna de los países, su decisión puede interpretarse en sentido contrario, como un posicionamiento político y una apuesta diplomática equivocada, mostrando su apoyo al gobierno de Trump en lugar de comenzar a construir puentes de comunicación con Biden, el virtual presidente estadounidense. El Gobierno de México no debió asociar un fraude electoral del pasado, estableciendo un puente de prudencia con lo que hoy Trump denuncia en su contra. La coyuntura política debe leerse a partir del contexto y la tensa relación que ha habido con los demócratas, como se pudo observar en meses anteriores con la negociación del T-MEC, o bien, las reacciones tras la visita de AMLO a EE.UU., en la que no hubo un acercamiento con dicho partido político; hecho que se registró como muestra de cercanía a Trump en pleno proceso electoral. Con esto, se puede advertir que la política exterior comenzaría con una relación política distante y que la agenda binacional compuesta por temas clave como el comercio, la migración y la seguridad será compleja sin esta voluntad ni amistad diplomática, basada también en los códigos de conducta a los que se apega el Estado mexicano en el exterior, como la cooperación internacional.

* Directora de División de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno en Campus Puebla, y miembro de la Iniciativa de Transparencia y Anticorrupción del Tecnológico de Monterrey

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