México - EEUU: No toda prudencia es prudente

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se suele complicar la vida con argumentos que no van al caso.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, frente al monumento a Lincoln, en Washington (EE.UU.) durante su primer viaje al extranjero desde su llegada al poder, que generó críticas por realizarse en medio de la campaña electoral estadounidense. EFE/ Presidencia De México SÓLO USO EDITORIAL/NO VENTAS
El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, frente al monumento a Lincoln, en Washington (EE.UU.) durante su primer viaje al extranjero desde su llegada al poder, que generó críticas por realizarse en medio de la campaña electoral estadounidense. EFE/ Presidencia De México SÓLO USO EDITORIAL/NO VENTAS

Las recientes elecciones en los Estados Unidos han dejado un buen número de experiencias significativas para quienes nos interesa la comunicación política. Medios hegemónicos, como The Associated Press y NBC News, han sido los encargados de declarar un ganador como si fueran las autoridades electorales: Joe Biden será el presidente número 46, no importan las acusaciones de Donald Trump sobre un supuesto fraude.

Debido a la premura por dar la noticia antes que nadie o porque tienen un candidato preferido dentro de su línea editorial, la gran mayoría de los medios estadounidenses no han mostrado prudencia frente a un proceso electoral históricamente complejo; en el año 2000, Al Gore tardó 45 días en reconocer la victoria de George Bush. En contraste, hay un exceso de prudencia en las declaraciones del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, acerca de la virtual victoria de Joe Biden.

Ante las múltiples expresiones de regocijo por parte de políticos y figuras públicas internacionales que esperaban la derrota de Trump, AMLO decidió no felicitar al presidente electo de los Estados Unidos hasta que legalmente se resuelva el asunto, lo que podría suceder el próximo 14 de diciembre cuando el Colegio Electoral entregue el reconocimiento oficial al ganador.

No queremos ser imprudentes”, declaró López Obrador. El problema de mostrar tanta prudencia es que, para sostenerla, comparó la situación que experimentan hoy los estadounidenses con las elecciones mexicanas de 2006, cuando a decir del mandatario mexicano, hubo un claro fraude electoral a favor de Felipe Calderón.

Parece que López Obrador aún no sana las heridas producidas en ese lejano 2006, en sus declaraciones recordó que presidentes de otros países como José Luis Rodríguez Zapatero, de España, se precipitaron en reconocer a Calderón como triunfador cuando “aún no había cómputos oficiales”. La pregunta es si este exceso de prudencia, que alimenta la narrativa del fraude enarbolada por Trump, no va a generar problemas en las relaciones venideras con Joe Biden.

Es importante que el gobierno mexicano dé continuidad a la Doctrina Estrada, cuya idea central de política exterior es la neutralidad y evitar manifestarse sobre la legitimidad o ilegitimidad de un gobierno extranjero. El inconveniente es que el presidente de México se suele complicar la vida con argumentos que no van al caso. La prudencia es una virtud escurridiza, hay que elegir las palabras exactas.

*Maestro en Ciencias de la Comunicación especializado en tecnopolítica; articulista, conferencista y académico.

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