Un nuevo decreto le devuelve la seguridad a Italia

Si quien gobierna indica que un extranjero es peligroso, siembra una semilla de miedo y odio en la sociedad

El ex ministro de Interior y líder de la Liga, Matteo Salvini. EFE/EPA/ANDREA MEROLA/Archivo
El ex ministro de Interior y líder de la Liga, Matteo Salvini. EFE/EPA/ANDREA MEROLA/Archivo

Una persona que gobierna, además de administrar, está dando un ejemplo, indicando un camino. Hace unos pocos días, el gobierno italiano sancionó una serie de modificaciones en los llamados decreti sicurezza (“decretos seguridad”), dos medidas extremamente restrictivas en materia de inmigración e integración, aprobadas en 2018 y 2019, que habían sido impulsados por el líder de la derecha radical y entonces ministro del Interior, Matteo Salvini. Mediante esta transformación se desmantela la esencia original de las medidas en varios puntos claves. El texto ahora irá al Parlamento, que puede realizar modificaciones a las aquí presentadas.

Qué decían los decretos

Entre otros puntos, los decretos eliminaban el permiso de residencia por razones humanitarias, prohibían que los solicitantes de asilo pudieran empadronarse en las municipalidades (norma luego declarada inconstitucional), duplicaban los tiempos de acceso a la ciudadanía para los extranjeros que se naturalizaran, y establecían que las expulsiones se llevaran adelante incluso si la persona corría riesgos en su país de provenienza.

Además, imponían multas millonarias para las ONG, que salvan refugiados en el mar, que estuvieran acusadas de violar las leyes italianas sobre inmigración. Sobre este argumento había tenido especial repercusión el caso de la capitana alemana Carola Rackete, que al timón del barco Sea-Watch 3, en junio de 2019 entró en aguas territoriales italianas, atracó en el puerto de Lampedusa y fue detenida. A los pocos días, una jueza de Agrigento, Sicilia, anuló el arresto, y en febrero de este año, la Corte de Casación italiana confirmó la ilegitimidad de la detención de la capitana.

A la vez, los centros de recepción difusa, llamados SPRAR (Servicio para la Protección de los Solicitantes de Asilo y los Refugiados, por sus siglas en italiano), que eran muy exitosos en el proceso de integración, con los decretos pasaban a ser exclusivamente para quienes ya tenían una forma de protección. Esto los privaba de toda utilidad, porque en Italia se garantiza la protección luego de un proceso legal que dura varios años. El cierre de los SPRAR dejaba a en la calle a cientos de personas que, imposibilitadas de empadronarse, de ir a la escuela o de tener un trabajo, muy probablemente habrían sido cooptadas por la criminalidad organizada. A la luz de esto, algunos exponentes de la oposición comenzaron a referirse a las medidas como “decretos in-seguridad”.

Quién los había votado

En 2018, el primero de los decretos había sido aprobado por el voto de los entonces aliados del gobierno, la Liga y 5 Estrellas, más las otras fuerzas de derecha, Hermanos de Italia y Forza Italia. De la misma manera, el senador y Subsecretario de Asuntos Exteriores y líder del MAIE, el ítalo-argentino Ricardo Merlo, había votado a favor en el Parlamento. En 2019, el segundo de los decretos, llamado “decreto seguridad bis”, también tuvo el voto del senador Merlo en Palazzo Madama, sede del Senado. En este caso, el voto de dos senadores del MAIE fue decisivo porque, como señala el portal Open en un artículo del 5 de agosto de 2019, la medida fue aprobada a un voto de la mayoría absoluta.

Unos pocos días más tarde de esa votación, Salvini decidió abrir la crisis institucional para provocar las elecciones anticipadas y capitalizar el consenso ganado, pero la estrategia fracasó: el PD, el partido socialdemócrata, entró al gobierno en lugar de la Liga, que de facto se auto-excluyó de la coalición.

Los cambios realizados

Entre las varias normas modificadas se destacan un nuevo sistema de recepción e integración y la reintroducción de formas de protección humanitaria.

El Presidente de la República, Sergio Mattarella, le había señalado al Parlamento algunos contrastes constitucionales, y había pedido una nueva intervención legislativa. Fue entonces restablecida la protección humanitaria para los solicitantes de asilo, con la extensión de la protección especial para inmigrantes que en sus países corran riesgo de tortura o tratamientos degradantes. Los solicitantes de asilo podrán empadronarse, como había indicado la Corte Constitucional, y recibir un documento válido por tres años. Además, la reforma del sistema de recepción establece que los permisos de residencia por razones humanitarias puedan convertirse en permisos de trabajo, y se reintroduce la figura de los centros de recepción difusa: el nombre SPRAR cambia a Sistema de Recepción e Integración, y se restablecen sus funciones de recepción material, asistencia sanitaria, asistencia social y psicológica, mediación lingüístico-cultural, cursos de lengua italiana, servicios de orientación legal, de orientación al empleo y la formación profesional.

Por otra parte, fueron reducidas las multas para las ONG que socorren personas en el mar, respetando las convenciones internacionales: se eliminaron las duras sanciones administrativas y el secuestro de los barcos que entren en aguas territoriales italianas, con la condición de que el capitán informe a las autoridades en Roma y a las de su estado de bandera. Solo en el caso de que el barco no avise, se aplicarán sanciones penales según el Código de Navegación.

Un último punto importante pone el foco en las peleas callejeras. Como resultado del asesinato de Willy Monteiro Duarte en Colleferro, a 46 kilómetros de Roma, por un grupo de matones en septiembre pasado, el nuevo decreto endurece las penas para quienes participen en una pelea callejera, con penas desde seis meses hasta seis años, si alguien resultara herido o muerto.

Si quien gobierna indica que un extranjero es peligroso, siembra una semilla de miedo y odio en la sociedad. Quienes bloquean un barco en alta mar pueden ganar algún like en Facebook, pero no estarán resolviendo el problema: por su posición geográfica, Italia va a seguir recibiendo refugiados. La gestión de la inmigración se mejora con un sistema de integración tangible, con inversiones en los países de origen y con una mayor participación de la Unión Europea, que necesitará tener más competencias en esta materia.

El autor es Licenciado en Ciencia Política y Relaciones Internacionales por Sapienza, Universidad de Roma. Actualmente, cursa una maestría en Ciencia Política en la Universidad de Amsterdam y es Coordinador de Italia Viva para Sudamérica. Su Twitter es @mellamonicolas.