El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, mira al director general de la OMC Roberto Azevedo (REUTERS/Jonathan Ernst)
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, mira al director general de la OMC Roberto Azevedo (REUTERS/Jonathan Ernst)

El futuro de la OMC tomó impulso en los últimos días del Foro Económico Mundial (FEM) en Davos. La inesperada invitación del presidente Donald Trump al director general, Roberto Azevedo, despertó expectativas sobre el involucramiento de los Estados Unidos en la negociaciones para reformar el organismo multilateral. Trump compartió la conferencia de prensa con Azevedo y habló de “reformas dramáticas” que implicarían un cambio en la estructura para adaptarla a las nuevas condiciones del comercio internacional.

Los comentarios de Trump fueron recogidos en el documento firmado por la Unión Europea y 16 miembros del organismo donde se comprometieron a establecer un mecanismo interino que permita la apelación de los resultados de los paneles del Sistema de Solución de Controversias hasta tanto pueda ponerse en funcionamiento pleno un nuevo Órgano de Apelación con el aval de los Estados Unidos. Entre los 16 miembros se encuentran Brasil, Colombia, Chile y Uruguay por América del Sur.

El Gobierno de Suiza organizó como lo hace todos los años una reunión informal a la cual concurrieron representantes de 35 países miembros de la OMC. El documento enfatizó la necesidad de avanzar en los temas pendientes durante la próxima Conferencia Ministerial (MC12) a realizarse en Nur-Sultan, Kazakhstan, para mostrar la capacidad del organismo en lograr consensos para establecer reglas multilaterales. El documento incluye temas mencionados por los miembros como agricultura, apoyo interno, transparencia sobre los cuales no existe acuerdos como quedó reflejando en la CM11 en Buenos Aires.

El presidente Trump invitó Azevedo a Washington para conversar sobre las reformas del organismo en las próximas semanas. La invitación coloca a Azevedo en una situación difícil porque cualquier propuesta para la reforma debe contar con la aprobación por consenso de los miembros. Si bien el director general puede contribuir al trabajo para alcanzar un acuerdo no está dentro de sus funciones asumir la representatividad de una aceptación inexistente. Durante la conferencia de prensa, Trump se refirió con ironía a la facultad de los países de autodesignarse como país en desarrollo mencionando en especial a India y China y reclamando para los Estados Unidos un estatus similar. El Presidente señaló que los Estados Unidos no están dispuestos a realizar ninguna contribución para superar los problemas del desarrollo y que las reglas deben ser equivalentes para todos. La Ronda de Doha iniciada en 2001 tenía como objetivo asegurar una mayor cooperación del mundo desarrollado para compensar por las ventajas obtenidas como concesiones en la Ronda Uruguay de 1995. El fracaso de las negociaciones fue una señal de las dificultades para avanzar en el proceso de globalización sin un reaseguro sobre la distribución de los beneficios, y en especial ante el avance económico de China.

Azevedo enfrentará una misión incómoda en Washington. Tendrá que encontrar argumentos para defender a la OMC y explicar el porqué de la necesidad del consenso entre los miembros. Trump califica a los Acuerdos de la OMC como “el peor acuerdo comercial de la historia”; no está acostumbrado a ceder sino a imponer sus condiciones.

La Argentina deberá retomar un papel activo en las negociaciones en la OMC. Las dificultades económicas de los últimos años y la dependencia financiera de los Estados Unidos por una parte y de China por la otra desalentaron las posibilidades de definir su política comercial para no generar roces con ninguno de los contrincantes. El comercio internacional constituye la variable más sensible para el diseño de una política de desarrollo sustentable, y los próximos meses, según los acontecimientos de Davos, presenciarán una intensificación de las negociaciones para la reforma de la OMC y el sistema multilateral de comercio, que requerirá adoptar una clara posición en conjunto con países que compartan las preocupaciones.

El autor es Licenciado en Economía Política (UBA), Master in Economics (University of Boston) y fue embajador argentino en Tailandia. Es Miembro Consultor del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI)