Benny Gantz, leader of Blue and White party, delivers a statement at the start of his party faction meeting in Tel Aviv, Israel September 26, 2019. REUTERS/Corinna Kern
Benny Gantz, leader of Blue and White party, delivers a statement at the start of his party faction meeting in Tel Aviv, Israel September 26, 2019. REUTERS/Corinna Kern

Benjamin (Benny) Gantz es un soldado de carrera y político israelí. Fue el vigésimo jefe del Estado Mayor, de 2011 a 2015, y el año pasado creó un nuevo partido político llamado Resilencia Israel que se alió con otros dos para formar un frente de centro amplio de nombre Azul y Blanco, los colores de la bandera israelí.

Sin embargo, y a pesar de haber formado parte importante de la vida pública israelí desde hace más de tres décadas, la discreción de Gantz es uno de sus puntos fuertes.

Por eso la pregunta de quién es realmente Gantz ha estado sobrevolando desde que declaró querer reemplazar al primer ministro, su tocayo Netanyahu.

Gantz nació en 1959 en el moshav (cooperativa agraria) de Kfar Ajim que sus padres ayudaron a fundar en el sur del país en los primeros años de existencia del país. Su madre era una húngara superviviente del Holocausto y su padre un rumano que fue detenido por las fuerzas británicas que gobernaban Palestina por intentar entrar ilegalmente al mandato.

Durante su infancia y adolescencia Gantz fue a una eltista, aunque estatal, escuela internado en el centro del país, y a los dieciocho años, como los demás israelíes, fue reclutado por el Ejército.

Se ofreció como voluntario en la Brigada de Paracaidistas y fue aceptado. Su primera misión como joven recluta en 1977 fue como miembro del cordón de seguridad de la histórica visita del presidente egipcio Anwar Sadat a Israel.

En el año 1979 comenzó su brillante carrera militar, a lo largo de la que comandó unidades de élite del Ejército, entre ellas Shaldag, en la aviación, la brigada de paracaidistas, las fuerzas de tierra y, entre otros cargos, también ejerció el de consejero militar de la Embajada de Israel en los Estados Unidos.

Durante las recientes campañas electorales se ha recodado algo del pasado del candidato: veterano de la guerra de Líbano de 1982 y también participó en la Operación Solomon de rescate encubierto de más de 14.000 judíos etíopes en 1991 y su traslado a Israel.

Además, como comandate del Ejército supervisó las operaciones militares Pilar Defensivo, de 2012, y Eje Protector, de 2014, ambas contra las fuerzas islamistas de Hamás en Gaza que atacaron Israel con lluvia de proyectiles.

En febrero de 2011 su candidatura a jefe del Estado Mayor fue aprobada de manera unánime por el parlamento y el primer ministro Netanyahu dijo en la reunión de gabinete semanal que Gantz era “un oficial excelente y un comandante con gran experiencia logística y operacional, con todos los atributos necesarios para ser un comandante de éxito”.

Ahora, Gantz parece ser el único político israelí en situación de desbancar al más longevo primer ministro y Netanyahu ya no se prodiga en halagos para con su rival.

A lo largo de su vida militar, Ganz estuvo en el centro de momentos históricos, no solo las guerras, sino también el nombramiento de la primera mujer general de división de las Fuerzas de Defensa de Israel, Orna Barbivai, ahora en las filas de Azul y Blanco también.

También fue un factor de decisión importante su opinión a favor de un intercambio de prisioneros palestinos por la liberación del soldado israelí Guilad Shalit.

Éste retornó vivo tras más de cinco años de cautiverio en manos de Hamás, siendo la primera vez en tres décadas que un prisionero de guerra israelí secuestrado volviera vivo.

El muy condecorado Gantz puso punto y final a 38 años de carrera castrense en 2015 y, como otros militares israelíes, tuvo que esperar tres años de “enfriamiento” antes de poder anunciar que se presentaba candidato a unas elecciones.

Las últimas dos vueltas electorales han colocado a Gantz en un lugar de gran peso político, en las de abril de 2019 en un empate técnico con el partido del actual primer ministro, el Likud, en las de septiembre, con dos escaños por encima del partido de Netanyahu.

Ahora los dos candidatos tratan de acercarse o formar alianzas para no dejar a Israel mucho tiempo más sin gobierno.

La plataforma política Azul y Blanco pide que haya límites en el mandato del primer ministro, entre ellos impedir su participación en la Knéset (parlamento) si tiene casos pendientes en la justicia, también aboga por corregir la ley del Estado Nación para incluir a las minorías israelíes, limitar el poder del rabinato en materia de casamientos, invertir en educación primaria, expandir la salud pública y retomar las negociaciones con la Autoridad Nacional Palestina (ANP) para un futuro acuerdo de paz.

La opinión pública israelí se sigue preguntando de vez en cuándo quién es realmente Gantz, pero al parecer a la mayoría eso le importa menos, teniendo en cuenta la reputación que precede al candidato.

La autora es fundadora y directora ejecutiva de Fuente Latina.