El presidente de Estados Unidos Donald Trump (Ian Langsdon/Pool via REUTERS)
El presidente de Estados Unidos Donald Trump (Ian Langsdon/Pool via REUTERS)

La inversión de la curva de rendimiento de los bonos de corto y largo plazo provocó fue la alarma sobre una inminente recesión en los Estados Unidos. La caída del Dow Jones de 800 puntos en ese mismo día pareció confirmar el pronóstico originando comentarios de economistas relacionados con el Partido Demócrata sobre el incumplimiento de la promesa de Donald Trump de superar el 3% de crecimiento anual durante su período.

El PBI de los Estados Unidos aumentó un 2% en el segundo trimestre de este año después de un 3,1% durante el primero arrojando un 2,6% para todo el semestre. Menores exportaciones, inversión en inventarios y bienes inmuebles explican la caída en comparación al primer trimestre. En cambio, hubo una fuerte expansión del gasto de los consumidores y del Gobierno. El gasto de los consumidores que representa dos tercios de la economía creció al 4,7% el porcentaje más alto desde 2014 siendo el principal motor de crecimiento.

La suba del gasto de los consumidores se completa con datos favorables del mercado de trabajo. Las solicitudes de desempleo tuvieron una variación friccional manteniéndose en los niveles de la semana anterior. Los puestos de trabajo aumentaron 160.000 por debajo del promedio de 223.000 del año pasado. La tasa de desempleo continúa en el 3,6% la más baja en 50 años.

El comportamiento del sector externo juega un papel importante en el cálculo del PBI. Las exportaciones en el transcurso del primer semestre fueron 829.909 millones y las importaciones 1.263.403. El déficit acumulado alcanzó a 433.493 millones. En el cálculo del PBI las exportaciones suman mientras las importaciones tienen un efecto negativo. Esta situación explicaría el énfasis del presidente Trump para limitar las importaciones que le permitiría mejorar las cifras del cálculo del PBI.

El Departamento de Comercio informó que en julio las exportaciones fueron 137.300 millones, las importaciones 209.700 millones y el déficit de 72.300 millones fue 2,5% inferior al de junio. Los inventarios mayoristas habrían aumentado 0,2% y los minoristas 0,8%. En el mismo sentido, se estima que la tasa de inversión para 2019 será de 21, 56 comparado con 20,36 al 31 de diciembre de 2016.

Las cifras indican que los Estados Unidos no están próximos a una recesión porque el consumo personal y del gobierno continúa sosteniendo el crecimiento. Los economistas demócratas prevén que el estímulo proveniente de estos factores sería una consecuencia de la reforma impositiva de 2017 y que podría agotarse en el segundo semestre. Sin embargo, los datos del Departamento de Comercio señalan una corrección en el comercio que contribuiría a mantener el ritmo económico. Las posibilidades de una desaceleración siempre están presente es una economía del tamaño de los Estados Unidos.

El conflicto comercial con China aparece como un obstáculo para formular un pronóstico más acertado. Los aumentos de aranceles afectan las decisiones de inversión y el gasto de los consumidores por el traslado a los precios. Sin embargo, el grado de apertura de la economía de los Estados Unidos es sólo del 20% correspondiendo 12% a las importaciones y 8% a las exportaciones.

Los pronósticos de recesión parecieran más un deseo que una realidad. El índice Dow Jones que bajó a 25.479 se encuentra hoy en 26.362. La dinámica del gasto de los consumidores constituye el factor más favorable para la reelección de Donald Trump porque influye directamente sobre la percepción de los electores. Mientras el desempleo continúe en los niveles actuales y los consumidores sigan gastando, los demócratas tendrán una tarea difícil para convencer a los votantes sobre la necesidad de un cambio.

El autor es Licenciado en Economía Política (UBA), Master in
Economics (University of Boston) y fue embajador argentino en Tailandia. Es Miembro Consultor del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI)