Alejandro Werner, director del Departamento para el Hemisferio Occidental del FMI junto con Alberto Fernández y Trevor Alleyne.
Alejandro Werner, director del Departamento para el Hemisferio Occidental del FMI junto con Alberto Fernández y Trevor Alleyne.

La situación argentina actual se puede resumir en estos términos: el sistema financiero internacional, con eje en Wall Street, estima que Mauricio Macri ha perdido el poder político en las PASO del 11 de agosto; y con igual intensidad considera que un triunfo del kirchnerismo en las elecciones del 27 de octubre es un acontecimiento absolutamente negativo.

Significa que toda su atención está centrada no en lo que pueda decir o hacer Macri, lo que aprecia irrelevante, sino la conducta y decisiones de quien todo indica que es el próximo presidente de la Argentina, Alberto Fernández; y esta semana, el lunes 26, Alberto Fernández tomo la decisión fundamental, con independencia de sus intenciones, de romper con el sistema financiero global, el Fondo Monetario Internacional, y por carácter transitivo, con el gobierno de Donald Trump, al considerar al Fondo "corresponsable" de la crisis argentina de los últimos 2 años, junto con Mauricio Macri.

El resultado fue una tasa riesgo – país de 2.300 puntos básicos, que no es un nivel de crisis financiera, sino de default; y un precio de los seguros anti-default de los bonos argentinos que cubre un riesgo de 92%. Esto implica que 92 de cada 100 tenedores de títulos argentinos tiene la absoluta certidumbre de que el país incumple con sus obligaciones de deuda soberana dentro de los próximos 5 años.

A partir del 11 de agosto, los valores de las empresas argentinas que cotizan en Nueva York han perdido hasta 60% de su valor, mientras continuaba la depreciación del peso moneda nacional, que trepó a $ 62 por dólar.

Este sería el 9º default de la historia argentina –el 1º ocurrió en 1825 al incumplir con el préstamo ingles-; y esto coloca a la Argentina en el 1er. lugar del ranking de los países incumplidores de América Latina; y uno de los 3 primeros del mundo en este pedestal de absoluta incredibilidad.

Lo que torna a la Argentina en el país más vulnerable de la región en su relación con el sistema financiero internacional es que su economía es la  más dolarizada del mundo, con un total de activos monetarios y financieros en dólares estadounidenses de U$S 350.000 millones, y un total de activos monetarios y financieros en pesos moneda nacional de sólo U$S 90.000 millones. El peso argentino es una moneda puramente transaccional, y los argentinos realizan la totalidad de sus operaciones de ahorro e inversión en dólares norteamericanos.

Lo que esto implica es que la Argentina carece de ahorro nacional, y por consiguiente de mercado de capitales, y depende en forma abrumadora del financiamiento del exterior. La carencia de moneda nacional es consecuencia de 50 años de megainflación, que culminaron con 2 hiperinflaciones, en las que la huida de la moneda nacional fue más acelerada que en la hiperinflación de Alemania en 1923.

Hay una diferencia estructural entre la crisis argentina de 2019, y lo que sucedió en el colapso de 2001. Ahora han surgido 2 poderosas maquinas de creación de valor, generación de dólares genuinos, y atracción de inversiones, que son el sector agroalimentario, en primer lugar, que es uno de los 3 primeros del mundo, junto con EE.UU y Brasil; y que en términos de incremento de la productividad e innovación tecnológica y científica disputa el 1er. lugar sólo con EE.UU.

Esta hazaña de innovación y productividad tiene epicentro en el ecosistema Bioceres / 300 compañías y start ups de alta biotecnología con eje en Rosario, donde anida quien puede ser el 4to. Premio Nobel de la Argentina en bioquímica y biología.

Hay que sumarle Vaca Muerta / Cuenca Neuquina, que ha logrado el autoabastecimiento energético 4 años antes de lo programado; y que atrajo más de U$S 18.000 millones de inversiones en los últimos 2 años, tanto nacionales como trasnacionales.

La empresa petrolera nacional concentra el grueso de la explotación en la región y lidera la curva de inversiones y aprendizaje:
La empresa petrolera nacional concentra el grueso de la explotación en la región y lidera la curva de inversiones y aprendizaje:

En Vaca Muerta ha surgido un complejo productivo constituido por empresas de servicios, universidades, sindicatos, y las 4 principales trasnacionales del mundo, cuyo nivel de productividad es comparable ya al shale norteamericano.

Ahora, esta novedad histórica ha entrado en la fase post – autoabastecimiento energético, con la creación de una densa red de nuevas industrias energo – intensivas sobre el eje Neuquén / Bahía Blanca.

La Argentina se encuentra ho en una situación estructuralmente más fuerte que la que tenía en 2001; y esto modifica cualitativamente su relación con el mundo, y en especial con el sistema financiero internacional, lo que es un dato estratégico esencial en este año crucial en que ha surgido una situación combinada de vacío de poder y crisis de gobernabilidad en las últimas 2 semanas.

Las categorías del pesimismo y el optimismo no son aplicables a la Argentina. Lo que se impone es el criterio de realidad, que siempre tiene razón, lo que equivale a firmar que la principal cualidad que se exige a los actores políticos en este año decisivo de 2019 es la lucidez.