Algunas revoluciones políticas ocurren justo ante nuestros ojos sin que nos demos cuenta. Creo que eso es lo que ha estado pasando en las últimas semanas en todo el mundo, y el mensaje es claro: la "Nueva Derecha" populista no se irá a ninguna parte pronto, y el auge de la "Nueva Izquierda" es exagerado.

Empecemos en Australia, donde el Primer Ministro, Scott Morrison, obtuvo una victoria sorprendente la semana pasada. Antes de la elección, casi todas las encuestas indicaban que su Coalición Liberal Nacional tendría que dar un paso atrás, pero los votantes pensaban otra cosa. Con el apoyo a Morrison, un cristiano evangélico que ha expresado su simpatía por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, los australianos también mostraron una relativa falta de interés por hacer algo respecto al cambio climático. Y este resultado no se debe a una baja participación: dado que votar es obligatorio, la mayoría de los australianos se presenta a las urnas.

¿Y en Reino Unido? Cada vez hay más evidencia de que al Partido del Brexit le irá muy bien en las elecciones al Parlamento Europeo. Actualmente ese partido, que hasta hace poco no existía, lidera las encuestas nacionales con un apoyo estimado de 34%. Los Conservadores, el partido actual en el gobierno, apenas cuentan con 12%. Entonces, la opción de un brexit duro no desaparece, y la derecha de la política británica parece alejarse del centro.

En cuanto al Parlamento Europeo en general, según algunas estimaciones, tras las elecciones de esta semana, 35% de la cámara estará ocupada por partidos antiestablishment, aunque de naturaleza diversa. Cabe la pregunta de en qué margen la UE perderá capacidad de trabajo, o incluso legitimidad.

Mientras tanto, en EEUU, las encuestas muestran a Joe Biden como el presunto ganador de la nominación presidencial demócrata. Es uno de los candidatos más conservadores del partido, y es probable que algunos electores en las primarias valoren su elegibilidad y su familiaridad por encima de las ideas más tendientes a la izquierda de Bernie Sanders o Elizabeth Warren. Esa es una señal de que la izquierda dura no va en ascenso en EEUU. La estrategia de Biden de enfrentarse a Trump es otra. Es difícil saber qué tan efectiva será, pero es probable que el resultado sea una elección sobre las ideas y las políticas de Trump, no de los intelectuales demócratas.

Mientras tanto, la economía estadounidense permanece fuerte, y las posibilidades de reelección de Trump han ido creciendo en los mercados de predicciones.

Un factor poco notado en todo esto ha sido la creciente percepción de China como amenaza para los intereses de Occidente. El público estadounidense es muy consciente de que EEUU se encuentra en una guerra comercial con China, un conflicto que probablemente provocará un aumento en el nacionalismo. Este sentimiento no ha ayudado mucho a los movimientos de izquierda históricamente. China ha sido una de las causas clave para Trump por años, y parece maravillado de tenerla en el centro de la atención.

El Partido Demócrata no está en una buena posición para convertir a China en un asunto central. Los demócratas han criticado los aranceles de Trump por un tiempo, y les puede resultar difícil cambiar su mensaje de "los aranceles son malos" a "los aranceles son malos pero los aranceles a China son buenos". Su apoyo tibio a los tratados de libre comercio —especialmente el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, el cual habría podido servir como una especie de alternativa a la política comercial hacia China— también complica el asunto. El resultado neto es que los republicanos probablemente podrán usar el asunto a su favor en los próximos años.

En otras partes, la mayor democracia del mundo acaba de salir de unas extensas elecciones. Los resultados en India aún no se conocen, pero las encuestas de salida muestran que la coalición de gobierno del primer ministro, Narendra Modi —y su filosofía de nacionalismo hindú—, seguirán siendo una influencia importante.

En toda esta mezcla, yo abogo por el resurgimiento del cosmopolitanismo de centro. Pero intento ser honesto sobre cómo le va a mis ideas en el mundo. Y en las últimas semanas, he notado mucha evidencia de que realmente se avecina una nueva era política.

Tyler Cowen es economista y profesor de la cátedra Holbert C. Harris de economía en la Universidad George Mason y director general del Mercatus Center en la misma universidad.