Durante el siglo XVIII mientras en España se debatían en las cuestiones de la corona, distintos grupos de rudos hombres de campo, periódicamente, cruzaban el río Uruguay con el propósito de arrear ganado vacuno entre la costa occidental y la Banda Oriental. Así era la práctica del contrabando en nuestros territorios a espaldas del rey ya que estaba prohibida la exportación de carne. Los empresarios eran los contrabandistas y encargados de negociar los cueros con los portugueses o franceses. Los criollos que se acercaban en busca de una paga por la faena, eran los encargados de llevar las bestias, proceder a su matanza y desollarlas para sacarles los cueros destinados al comercio ilegal. Eran los primeros negocios oscuros entre lusitanos, franceses y funcionarios de la Gobernación del Río de la Plata.

Esos grupos de hombres "de a caballo", rudimentarios y diestros, fueron "los primeros gauchos" con identidad colectiva que en el rodeo se distinguían pudiendo ser reconocidos como tales. Raíz y sabia del mestizaje cultural rioplatense. Ciento veinte años después nacería de ese segmento de raza indómita y laboriosa, -para entonces marginada -Martín Fierro. En el 1872 daría a luz su leyenda, de la mano de José Hernández. Por eso hoy, conmemorando el aniversario de la muerte del poeta se celebra el día de la Tradición (Del lat. tradere, trasmitir, entregar).

Sin querer -y apartándonos del hilo del discurso del Arzobispo de Buenos Aires, a quien seguimos -no resistimos la tentación de resaltar que mientras aquel criollo primitivo que surge de esa estampa de época realizaba una faena contra unas cuantas monedas, por un trabajo, los otros llevaban a cabo un robo contra la sociedad y la corona, percibiendo, los funcionarios, un dinero por permitirlo. Aunque en honor a verdad hay que reconocer que eran ilícitos laxos, en razón de la baja paga.

De su memoria Hernández, más de un siglo después, y le hará decir al gaucho Martín:

Ave de pico encorvado / le tiene al robo afición.

pero el hombre de razón / no roba jamás un cobre,

pues no es vergüenza ser pobre / y es vergüenza ser ladrón.

De San Agustín: la ciudad de Dios

Nos cuenta Jorge Mario Bergoglio que en las últimas décadas del siglo IV y primeros años del V, los pueblos llamados "bárbaros" presionaban sobre los límites del Imperio romano, y la misma Roma era saqueada en el 410.

"Como hombre formado en la cultura del imperio, el obispo Agustín -dice el Arzobispo de Buenos Aires -no podía menos que sentirse perplejo y angustiado…".

En efecto, el Imperio romano, donde Constantino en el 313 había legalizado la religión católica, se acercaba a su fin. La península estaba rodeada por los visigodos y ostrogodos. Como dice Jorge Mario, en medio de la desazón, Agustín "encontró la clave para dar forma a su esperanza en una profunda teología de la historia, desarrollada en su libro La Ciudad de Dios donde el santo nos presenta un principio hermenéutico determinante de su pensamiento: el esquema de los "dos amores" y las "dos ciudades".

"En síntesis -nos dice JMB -éste es su argumento: existen dos "amores": el amor de sí, predominantemente individualista, que instrumenta a los demás para los propios fines, considera lo común sólo en cuanto referido a su propia utilidad y se rebela contra Dios; y el amor santo, que es eminentemente social, se ordena al bien común y sigue los mandatos del Señor."

"En torno a estos "amores" o finalidades se organizan las "dos ciudades": la ciudad "terrena" y la ciudad "de Dios". En una, viven los "impíos". En la otra, los "santos". "Impíos y santos viven, no obstante, entremezclados. Como la cizaña y el trigo. Aquí tenemos libertad de ceder o no a las tentaciones de pecado, aceptar o no las ofertas de gracia."

Es un relato intemporal y universal. Y por eso, creemos, el Arzobispo, lo trae antes de reflexionar sobre el gaucho hecho poesía.

José Hernández y el Martín Fierro

De noviembre 1852 a mayo 1853 inició sus sesiones el Congreso Constituyente en Santa Fe con el fin de aprobar la Constitución Nacional. Mientras tanto, las fuerzas bonaerenses se batirían en la batalla de San Gregorio con las de la Confederación. Las primeras al mando del general Pedro Rosas y Belgrano y las otras a cargo del general Gregorio Paz. El enfrentamiento tuvo lugar en el paraje denominado San Gregorio, en los pagos del Tuyú, a orillas del Salado. Uno de los jóvenes que participaron fue José Hernández. Otro, dice una leyenda pampeana era un joven gaucho llamado Martín Fierro. Sea lo de Fierro fantasía o no, lo cierto es que por esos pagos andaba un gaucho con ese nombre y que el autor del poema es hijo de un arriero, experimentado en esos quehaceres, abogado y soldado, quién además, por parte de su madre pertenecía a una distinguida familia de la dirigencia política de Buenos Aires. Esto nos sirve para recordar quién era José.

Por supuesto que como dice Jorge Mario "lo que aquí parece más fecundo es reconocer en el Martín Fierro una narración, una especie de "puesta en escena" del drama de la constitución de un sentimiento colectivo e inclusivo que trasciende al autor y a su tiempo". Y "…desde las "resonancias" que puede generar en nosotros, y no desde una inútil dialéctica sobre modelos anacrónicos, hay que asomarse al poema". (JMB)

¿Qué tiene que ver Martín Fierro con nosotros?

Sólo quien adolece de una ausencia total de identidad se puede plantear seriamente tal interrogante. Dice JMB "Volviendo al Martín Fierro, sólo podemos abrir con provecho nuestro "poema nacional" si caemos en la cuenta, de que lo que allí se narra, tiene que ver directamente con nosotros aquí y ahora y no porque seamos gauchos o usemos poncho, sino porque el drama… se ubica en la historia real cuyo devenir nos trajo hasta aquí". Dice el Arzobispo.

Acaso creemos que todo empieza con nosotros, que venimos de un zapallo. Claro que no. Somos personas históricas. Vivimos en el tiempo y en el espacio.

Aquí y ahora somos los pueblos originarios, los negros, los conquistadores, los gauchos, los inmigrantes los que vivieron en nuestro suelo en el XV, XVI, XVII, XVIII, XIX en el XX y los que seguimos labrando, produciendo, trabajando, viviendo, sirviendo, amasando esta tierra mestiza, argentina, en el XXI. Somos. También los que vienen en camino. Decimos.

Y justamente eso es lo que nos hace parte dice JMB y "es lo que hace del Martín Fierro un "poema nacional". No la guitarra, el malón y la payada."

¿Por qué somos una sociedad desmembrada e insensible?

En los planos político y social nuestra sociedad, penetrada por las corrientes de afuera se fue contaminado con una forma de vivir "artificial e individualista" -mal global -donde prevalece la utilización instrumental del otro, y donde nos vamos alejando del modelo de una comunidad más "gaucha", más justa, más "vital y afectiva", más argentina. Con más "santos" y menos "impíos". En efecto, ¿qué otra cosa sino un inmenso sistema cerrado de mutuas utilizaciones es la convivencia social y política en la que en gran parte se transformó nuestra sociedad? Con las grandes excepciones de los que viven para servir a los que nos necesitan. De tal modo que sigue teniendo vigencia aquellos versos:

Es el pobre en su orfandá / de la fortuna el desecho

Porque naides toma a pecho / el defender a su raza

Debe el gaucho tener casa, / Escuela, Iglesia y derechos.

La restauración del vínculo social

"Ante la crisis (decía JMB en el 2002, la aclaración es nuestra) vuelve a ser necesario respondernos a la pregunta de fondo: ¿en qué se fundamenta lo que llamamos "vínculo social"?"

Y responde: "Se trata de una cuestión ética…Cuando los obispos repetimos una y otra vez que la crisis es fundamentalmente moral…estamos intentando apuntar a las valoraciones colectivas que se han expresado en actitudes, acciones y procesos de tipo histórico-político y social."

De la relación interpersonal al pueblo

"¿Qué es lo que hace que muchas personas formen un pueblo? -de pregunta JMB – y nos dice: -En primer lugar, hay una ley natural y luego una herencia. En segundo lugar, hay un factor psicológico: el hombre se hace hombre en la comunicación, la relación, el amor con sus semejantes. En la palabra y el amor…Lo "natural" crece en "cultural", "ético"; el instinto gregario adquiere forma humana en la libre elección de ser un "nosotros"".

Dice el gran poeta Miguel de Unamuno:

¿Singularizarme? Vamos…

Somos todos de consuno,

En la piña que formamos

Yo soy nos-otro, nos-uno.

Libertad-Hábito-Instituciones-Comunidades-Patria

Claro que siempre partimos de nuestra libertad. Elegimos. "Elección que tiende luego a hacerse hábito (en el mejor sentido del término) generar sentimiento arraigado y producir instituciones históricas, hasta el punto que cada uno de nosotros viene a este mundo través de las edades, se desarrolle con el correr de los años y crezca con el peso del tiempo" en el seno de una comunidad ya constituida (la familia, la "patria") sin que eso niegue la libertad responsable de cada persona…(Y) Esa ley crezca con el peso del tiempo".

Mi padre nos repetía incandablemente,

Los hermanos sean unidos, / porque esa es la ley primera.

Tengan unión verdadera / en cualquier tiempo que sea,

porque si entre ellos pelean / los devoran los de ajuera

Y en el día de la Tradición y en las actuales circunstancias digamos con José Hernández:

Mas Dios ha de permitir / que esto llegue a mejorar

Pero se ha de recordar / para hacer bien el trabajo

que el fuego pa calentar / debe ir siempre por abajo.

(1). Comentario al discurso pronunciado ante las comunidades educativas, en la Pascua del año 2002, por el Arzobispo de Buenos Aires Jorge Mario Bergoglio sobre La ciudad de Dios de San Agustín y el gaucho Martín Fierro de José Hernández. Su texto completo se encuentra publicado en la web.