Israel es, señoras y señores, judío y democrático

por Sergio Pikholtz
Parlamento de Israel

En los últimos días se han producido una serie de controversias acerca de la ley del Estado Nación Judío aprobado por la Kneset (Parlamento Israelí) el pasado miércoles.

Lo primero que debe explicarse es que Israel ha elegido ser un Estado desde sus inicios, y que en función de no tener constitución hay cuestiones que se establecen por leyes básicas.

Israel es el país judío, el único, y no hay fuerza en el mundo que pueda cambiar esta realidad.

La ley sancionada en resumidas cuentas dice lo siguiente:

– Que la tierra de Israel es la patria histórica de los judíos y donde se estableció su Estado.

– Que el Estado de Israel es el hogar nacional de los judíos del mundo, únicos portadores al derecho de autodeterminación en su Estado.

– Que Israel se llama Israel.

– Que su bandera es la bandera que utiliza desde siempre, azul y blanca con Maguén David, que su escudo es la Menorah de cinco brazos y que su himno es el Hatikva.

– Que su idioma es el hebreo y que el árabe, que habla el 20% de la población, tiene un status especial diferente al resto de los idiomas similar al status actual.

– Que Jerusalem es su capital.

– Que el Estado de Israel está abierto a la inmigración y el regreso de los exiliados judíos.

– Que el Estado se obliga a garantizar la seguridad de los judíos en problemas o cautivos en cualquier lugar por su misma condición de judíos.

– Que el estado de Israel actuará en la Diáspora para fortalecer los lazos con los judíos en su dispersión, y que se compromete a preservar el patrimonio cultural y religioso judío en la misma.

– Que el Estado judío ve la instalación de nuevos asentamientos y construcción de ciudades como un valor nacional de crecimiento.

– Que el calendario es el calendario hebreo en conjunto con el gregoriano.

Y luego habla de los días de descanso, fiestas nacionales y Shabat.

Hasta aquí, los puntos centrales de esta ley básica que sólo puede modificarse con otra ley básica.

TODO lo que dice esta ley es una reafirmación de una situación irreversible: Israel es el país judío, el único, y no hay fuerza en el mundo que pueda cambiar esta realidad.

Quienes especialmente desde la Europa socialista intentan instalar que la ley quita derechos a las minorías, cabe preguntarles: ¿En cuál de sus países el idioma árabe u otros gozan de un status especial como sí gozan en Israel?

También debería preguntarse a los críticos: ¿Esperan que el escudo, la bandera o el himno de Israel sean decididos por la ONU, por la Internacional Socialista o por la UNRWA?

Ante cada consulta he respondido lo mismo: esta ley plasma en lo concreto lo que de hecho sucede hace 70 años. Israel sigue siendo la misma democracia liberal y participativa de siempre, pero ha logrado cobertura ante el avance de grupos israelíes incluso, que viven en un estado de confusión permanente entre lo que es el Gobierno de Israel y el Estado específicamente.

Los que dentro y fuera de Israel critican la ley y pretenden que Israel sea un estado plurinacional son los mismos que odian y detestan al primer ministro actual, Benjamín Netanyahu.

Pero se equivocan. Israel trasciende a su primer ministro y a todos los primeros ministros de todas las épocas, ya que establece una ley que le reasegura el carácter judío al país, y que además se compromete con el destino de todos los judíos en la Diáspora.

El Estado Judío, así definido por la ley, y también porque hace 70 años que lo es, atraviesa su momento de mayor esplendor histórico, incluyendo los 3700 años de historia del pueblo judío, con una preminencia absoluta en materia tecnológica, científica y militar sin precedentes, y ya cumplidos 70 años se encamina a su primer centenario a paso firme y con enorme energía.

Las cuestiones que tienen que ver al peso de la ortodoxia en el sistema legal y político en Israel es uno de los temas que deberán resolverse, ya que no es sostenible para un país tan moderno estar influenciado por la observancia religiosa en perspectiva ortodoxa en estamentos del Estado, aunque es una verdadera paradoja observar cómo quien estableció este Status Quo fue David Ben Gurión, miembro del laborismo y primer ministro de Israel, quien para crear el Estado en tiempo récord arregló con la ortodoxia que así fuera en ese sentido. Hoy gobierna la derecha liberal en Israel.

En síntesis, nuevamente Israel reafirma su carácter judío y mira de reojo a quienes intentan quitarle su identidad, en el mismo país y en la Europa rancia.

Israel es, señoras y señores, judío y democrático.

*Sergio Pikholtz es Presidente de la Organización Sionista Argentina

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