Argentina-Israel: ganó el terrorismo

Por Nicolás Ini
Los jugadores de la Selección / AFP PHOTO / PAU BARRENA

Por la madrugada del miércoles en España e Israel, tarde-noche de Argentina, los rumores se hacían cada vez más fuertes. El partido amistoso no se iba a jugar y se confirmó en la tarde de hoy. Ganó el miedo.

Tras la decisión de no disputar el partido, aparecieron en escena miles de voces. Entonces todos eran expertos en la cuestión de Medio Oriente, más de uno felicitando a la Selección por no disputar un encuentro en "tierras ocupadas", de "abrazar la cuestión palestina" y demás.

Sin embargo, pocos dan cuenta de la gravedad de no jugar este partido de fútbol. ¿Es acaso un partido de fútbol el que define la capital de un país? ¿Es un amistoso preparatorio para el Mundial de Rusia, el que dirime la cuestión de Jerusalem? Que dicho sea de paso, es la capital mundial de las tres religiones monoteístas más importantes sobre la tierra, donde conviven en paz. ¿Es acaso esta decisión acertada?

Claudio Tapia, Presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, se tomó su tiempo, pero habló. En un breve comunicado de prensa, expresó que la decisión de no viajar a disputar el partido se debió pura y exclusivamente a las amenazas recibidas. Amenazas propagadas por integrantes de un pueblo palestino que también tiene miedo. Porque es gobernado, desde la Franja de Gaza, por un grupo terrorista, como lo es Hamas, que incita a la violencia. Que enseña, desde las edades más pequeñas, a odiar a Israel y a entender que la única solución es erradicarlo del mapa.

Ahora bien, ¿la palabra terrorismo no les dice algo? Terrorismo proviene de la conjunción de terror (miedo, muy intenso), con la terminación "ismo". Según la Real Academia Española, el sufijo "-ismo" tiene esta definición: Forma sustantivos que suelen significar -doctrina-, -sistema-, -escuela- o -movimiento-. Es decir, que un grupo terrorista (sufijo "-ista", como adjetivo marcando que es "partidario de", también según la RAE) es un conjunto de personas agrupadas que son partidarias del miedo muy intenso y tienen una doctrina para aplicar esta.

¿Acaso Barcelona dejó de ser el centro turístico por el ataque en agosto de 2017? ¿Ha dejado Francia de recibir visitas de todo el mundo por lo sucedido con Charlie Hebdo o los hechos en el show musical donde se perpetró un atentado? ¿El aeropuerto de Bruselas dejó de operar por el ataque del Isis? ¿Manchester dejará de significar algo en Inglaterra por lo ocurrido en un show de Ariana Grande? ¿Es Estados Unidos un país sin más escuela o universidades por los reiterados hechos de violencia con tiradores? ¿Amia en Argentina cerró sus puertas por el atentado de 1994? En todos los casos, la respuesta es no.

Pero resumiendo, Claudio Tapia, en la escueta comunicación a la prensa (que no fue conferencia, ya que no aceptó preguntas), afirmó que se dejó ganar por el terrorismo, y cito textualmente: "Lo vivido en las últimas 72 horas, que ustedes saben, porque es de público conocimiento, las acciones, las amenazas que han ocurrido, nos han llevado a tomar la decisión de no viajar".

Afirmó el "Chiqui", que el miedo acaparó la escena y derrotó por lejos al deporte, a la "paz mundial" que el mismo Tapia dice pregonar con la decisión tomada de no viajar a Jerusalem. De más está decir, que es lógico que tengan miedo. Primero intentaron explicar que el problema estaba en Israel, pero como no hubo respuesta, quemaron banderas (¿no es esa una ofensa hacia la República Argentina?), mancharon con sangre camisetas y amenazaron en forma directa a los protagonistas.

Circulan los rumores de que hubo negociaciones para cambiar de sede, que Haifa fue la primera opción y podría volver a serla, que la empresa organizadora propuso el doble de dinero para que el encuentro se lleve a cabo, etcétera, pero la cuestión ya estaba instalada y la decisión del plantel, tomada.

No hay que ser necio para reconocer que jugar el amistoso en Jerusalem, tuvo sus presiones políticas desde el lado del Primer Ministro, Binyamin Netanyahu, como de la Ministra de Deportes, Miri Regev, aunque si realmente se hubiera aceptado el estadio Sammy Ofer del norte israelí, estaríamos en amenazas del grupo terrorista Hezbollah y la "cercanía" con el "disputado" territorio de los Altos del Golán.

Asique, en los tiempos que corren, siempre hay una excusa para decirle que no a Israel. Pero en este caso, como aseguró Tapia, y como se reflejará de aquí en adelante, esta batalla la ganó el terrorismo.

Últimas noticias

Mas Noticias