"Hey, aquí se habla en inglés solamente"

Cada vez se registran más episodios en los que se agrede a los hispanos por comunicarse en su idioma
Una mujer sostiene un cartel que dice: “Los inmigrantes hacen grande a Estados Unidos”, durante una marcha por los derechos de los dreamers

(Desde CHICAGO) – "¡Hey, speak English. You're in America!". Una frase que se escuchó con fervor hasta los años ochenta en los sectores más conservadores de los Estados Unidos y que ahora vuelve a ponerse de moda en consonancia con la retórica antiinmigrantes que revivió la presidencia de Donald Trump.

Son cada vez más frecuentes los episodios del brote alérgico al español. El último caso fue el de Aaron Schlossberg, un abogado estadounidense que insultó a los clientes y camareros de un restaurante mexicano de Manhattan por comunicarse en español y los amenazó con denunciarlos al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), hace dos semanas un policía le pidió los documentos a dos mujeres ciudadanas estadounidenses por hablar español en una estación de servicio en Montana. Y a comienzos de este mes unos empleados de la cadena de supermercados Albertson, con 2.200 puestos de venta y 250.000 trabajadores, demandaron a la empresa porque recibieron la orden de No Spanish en ningún momento mientras estén en la compañía, incluido el horario del almuerzo.

Aaron Schlossberg, un abogado estadounidense que insultó a los clientes y camareros de un restaurante mexicano de Manhattan. Luego del incidente fue echado del bufete en el que trabajaba

De acuerdo a un informe del Southern Poverty Law Center (SPLC), una organización que cuantifica los delitos de odio en los Estados Unidos, en este momento operan en el país 954 organizaciones y grupos racistas, supremacistas y antiinmigrantes. Esto significó un aumento del 14% con respecto al año anterior y de casi un 50% comparado con hace tres años.

Específicamente, las agrupaciones extremistas antiinmigrantes crecieron de 14 a 22 en el 2017 mientras que los neonazis aumentaron un 22%, de 99 a 121, indica el reporte. Los cientos de miles de militantes de estos grupos son apenas la punta del iceberg de sectores muy conservadores, de blancos que se sienten desplazados por los inmigrantes y que sostienen un odio particular contra los políticos de Washington.

Una actitud que pude comprobar personalmente en supermercados y tiendas de South Bend y Michigan City, en Indiana, y en Chicago, Illinois. A pesar de hablar en inglés con los empleados, cada vez que me dirigía a mi familia en español, levantaban las cejas y cambiaban de actitud.

En el University Outlet de Michigan City, un centro comercial visitado por miles de extranjeros cada día, uno de los encargados de la limpieza, Oscar Araujo, salvadoreño de 42 años, asegura que "acá mejor que nos cuidemos". "Los que limpiamos en el mall somos todos hispanos y muchas veces los turistas que vienen de América Latina se acercan a preguntarnos dónde queda una tienda o el baño o lo que sea y no les podemos responder en español porque nos lo tienen prohibido. Antes no era así. Ahora, hablamos español a escondidas", explica Araujo.

Una protesta de inmigrantes en EEUU (AFP)

"En este último año, Trump reflejó lo que quieren ver los que abogan por la supremacía de la raza blanca: un país donde el racismo es aprobado desde el cargo más alto, donde expulsan a los inmigrantes y vetan a los musulmanes", escribió Heidi Beirich, directora del Intelligence Project del SPLC. "Así es como están aumentando exponencialmente los casos de intolerancia contra los ciudadanos estadounidenses que hablan otra lengua además del inglés".

La población hispana está compuesta por unos 53 millones de personas y según un reciente estudio del Pew Research Center, al menos 37,6 millones hablan español con la fluidez de una primera lengua. El Instituto Cervantes, que cuida el manejo del español en los Estados Unidos, puso esa cifra el año pasado en 42,5 millones de hispanoparlantes y otros 15 millones que tienen al menos algún conocimiento de la lengua. El español crece en el país hasta el punto de que, según las proyecciones, en 2050 se convertirá en el país con más hispanohablantes del mundo.

Por lo tanto, inglés y español parecen condenados a convivir. Según el lingüista Francisco Moreno del Observatorio de la Lengua Española, los hispanos conservan su idioma original gracias a las numerosas cadenas de televisión y radio en español. Las estadísticas marcan que la cadena de televisión en español Univisión supera en rating desde 2013 a las tradicionales cadenas estadounidenses CBS, ABC, NBC y Fox News.

Hasta hace dos años, en los Estados Unidos el español era cool y se enseñaba en casi todas las escuelas del país. Incluso, hay institutos educativos bilingües en los estados con mayor presencia de latinoamericanos como California, Florida y Nueva York. En esas mismas regiones, los hispanos fueron clave para determinar con su voto la suerte de cualquiera que se presentara a un cargo electoral. Y lo siguen siendo, porque mientras aumenta el rechazo desde un lado del otro intentan marcar más claramente la diferencia.

Ignacio Olmos, director del Instituto Cervantes de Nueva York, comenta que desde hace 10 años los Estados Unidos está saliendo de su aislacionismo lingüístico pero que en los últimos meses se está registrando un retroceso. "Hace 20 ó 25 años atrás, el español era el idioma que hablaba tu jardinero, tu empleada doméstica o la cajera, pero hoy es el idioma que aprende tu hijo en el colegio. Aunque con la llegada de Trump a la Casa Blanca se acentuó la sensación de impunidad y eso exacerba la tensión que se vive en la sociedad estadounidense", dice. La misma grieta que atraviesa todo el mundo más allá de las causas.

Una de las primeras controversias que se registraron precisamente en la Casa Blanca apenas llegó Trump fue la de la eliminación de la página web en español que había sido establecida durante el gobierno de Bill Clinton y mejorada durante los de George W. Bush y Barack Obama. Se intentó atemperar la situación abriendo una página oficial en español en la red Twitter, pero tomó su tiempo y la sensación generalizada es que el idioma no interesa de ninguna manera a los funcionarios, asesores y votantes de Trump.

Manifestaciones en San Francisco en contra de las medidas contra los inmigrantes indocumentados (AP)

Negar la importancia del español en los Estados Unidos es un absurdo. El peso histórico, político, social, económico y cultural del español en el país es un hecho incuestionable desde hace décadas. Ya en 1962, Jacqueline Kennedy se dirigió en español a los inmigrantes, pidiéndoles el voto para su marido, entonces senador (el video se puede encontrar en YouTube). Y no fue un caso aislado. El idioma cervantino tuvo su espacio desde entonces en el entorno presidencial, independientemente del partido que ocupara el poder. Bush hizo denodados esfuerzos por congraciarse con los votantes hispanos hablando en un español macarrónico. Obama no hablaba español pero siempre tuvo en cuenta la agenda de las organizaciones de inmigrantes y se las arreglaba para agregar alguna frase para estar más cerca de los hispanos.

Como decía Gabriel García Márquez: "No somos nosotros quienes vinimos a los Estados Unidos. Fueron los Estados Unidos quienes vinieron a nosotros". Se refería a la transacción del tratado Guadalupe-Hidalgo de 1848. Después de una sangrienta guerra, México cedió la mitad de su territorio a su vecino del norte por 15 millones de dólares. De la noche a la mañana una numerosa población hispanohablante pasó a formar parte del territorio estadounidense. Desde entonces, muchos entendieron que los hispanos tenían los mismos derechos que los anglos y muchos más lo negaron por 150 años. Por un tiempo debieron mascullar por lo bajo cada vez que escuchaban a alguien hablando en español y ahora lo vuelven a decir a toda voz.

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