La jueza federal de Caleta Olivia Marta Yañez resolvió prohibirles a los abogados de las querellas sacar fotocopias o escanear la causa en la que se investiga la desaparición del ARA San Juan y sus 44 tripulantes el 15 de noviembre pasado.

La polémica decisión se fundamenta en una pesquisa interna que la magistrada realiza en su territorio para descubrir quién o quiénes nutren de información y documentos a este periodista y a Infobae.

Las fojas de esa causa, son una fuente inobjetable para exponer las posibles razones que derivaron en la mayor tragedia de la Armada Argentina en tiempos de paz: la desaparición de un submarino (un arma de guerra), y sus 44 tripulantes.

El expediente aún está caratulado como "N.N S/ Averiguación de Delito" Expediente. FCR Nº 17379/17.

Ese sumario no está bajo secreto de sumario. Tampoco se violaron "secretos de Estado", ya que el mismo ministerio de Defensa autorizó a la Armada Argentina a entregarle a la jueza Yañez toda la documentación que esta requiera porque "no queda abarcada por la clasificación de secreta ni confidencial en los términos de la Ley de Inteligencia Nacional, por lo que no sería necesaria la autorización del ministerio de Defensa para la remisión" de la documentación, según se lee en el dictamen jurídico el miércoles 29 de noviembre de 2017 firmado por el ministro Oscar Aguad.

Buscar presuntos responsables de un delito inexistente entre empleados de su juzgado y abogados querellantes y sus colaboradores, solo porque un medio de comunicación informa y pone la lupa en una causa -como tantas otras- que es de interés público, parece un gasto de energía inútil cuando aún hay tanto por hacer para llegar a la verdad: quienes son los responsables que el buque saliese a patrullar y realizar controles sobre la pesca ilegal; y de manera secundaria verificar las posiciones del sistema de defensa del Reino Unido en nuestras Islas Malvinas; y esto cuando tanto el comandante del submarino, y el propio jefe de la armada de entonces, sugirieron que no se realizara por los peligros que entrañaba, y máxime con una nave que no estaba en sus mejores condiciones de operar.

Dos de las tres querellas que informaron sobre esta situación a quien escribe estas líneas, se mostraron molestas con la disposición de la jueza, aunque no lo harán público, ya que dificultan su tarea para llegar a la verdad. Les resultará sumamente engorroso y perjudicial tomar nota a mano de cada detalle, de cada documento, de cada declaración.
La medida parece más destinada a perjudicar su tarea, que a la periodística.

La jueza Yañez también observó con buenos ojos que una de las querellas interponga una "medida cautelar" para que este periodista e Infobae se abstenga a publicar cualquier documento vinculado a la causa, y a los datos que esta pueda arrojar sobre las víctimas del siniestro, como los saludos de amor y afecto que sus mujeres e hijos les enviaban a los tripulantes durante su patrulla.

Aduce que se publicó el nombre de pila de dos menores que figuraban en un Mensaje Naval mencionado en una nota que refería a los últimos saludos que sus seres queridos le hicieron llegar a 21 de los 44 marinos el 14 de noviembre, un día antes de perder contacto definitivo con la nave.

La sentida nota, y así se expresó, fue un sentido homenaje a las víctimas de unas Fuerzas Armadas que desde hace décadas fueron desangradas por los distintos gobiernos y perdieron toda capacidad para reequiparse y mantener en condiciones óptimas sus barcos, submarinos, aviones, etc.

La oren judicial para intentar silenciar una de las voces que mantiene viva el recuerdo del ARA San Juan y el reclamo de justicia de los familiares aún no llegó y ojalá que no ocurra.

La decisión de una jueza federal que tiene la obligación de llegar a la verdad, por más cruda que sea, aún se mantiene.

Ojalá que reflexione, por el bien de todos aquellos que quieren, y queremos saber por qué razón el ARA San Juan terminó en el lecho del mar y por que aún más de 60 niños no recibirán la tibieza del abrazo de sus padres.