La guerra global del Estado Islámico

Por Roberto García Moritán

La diversidad geográfica de los ataques terroristas del fundamentalismo islámico, al cumplirse dos años de declarado el Califato en Siria e Irak, deja en evidencia el alcance de guerra global que se enfrenta. El atentado en Dacca, Medina o Bagdad, como la secuencia de muchas otras acciones criminales que incluyen París, Bruselas, Orlando o Estambul, confirma la información contenida en un mapa interactivo difundido recientemente por el Estado Islámico en el que especifica los países donde el grupo terrorista mantiene influencia y en los que opera, entre otras modalidades, a través de "unidades encubiertas", que sería un eufemismo para los llamados lobos solitarios. Según la información proporcionada, serían pocas las regiones del mundo libres de este flagelo.

De acuerdo con especialistas, la intención del Estado Islámico es incitar a una guerra global a través del caos. Con ese fin, han dado rienda suelta a toda red yihadista simpatizante distribuida en el mundo que inspire a seguidores de la causa fundamentalista a que realicen ataques terroristas, aun cuando formalmente no pertenezcan a la estructura de la organización terrorista.

Conforme con el gráfico, los países donde hay un mayor control por parte de Daesh son Siria e Irak. Un llamado "control medio" es ejercido presuntamente en Chechenia, Yemen, Egipto, Nigeria, Libia, Somalia, Filipinas, Níger, Afganistán y Daguestán. La parte más aterradora corresponde a la información sobre la presencia de unidades encubiertas, que incluye, entre otros países, a Bangladesh, Francia, Líbano, Turquía y numerosos africanos subsaharianos.

Otro mapa elaborado presuntamente por fuentes de la Cancillería británica completa el cuadro de amenazas terroristas potenciales. Esta cartografía informativa señala que el nivel más alto de amenazas terroristas recae en España, Francia, Reino Unido, Alemania, Rusia y Turquía. Un riesgo general corresponde, entre otros, a Italia, Dinamarca, Suecia, Canadá, Estados Unidos, Grecia y Marruecos. Asimismo, en riesgo subyacente se encuentra la mayoría de Europa occidental.

En cuanto a América Latina, la información difundida en Londres señala que Colombia sería el país con la mayor amenaza yihadista. Paraguay y Perú son considerados de riesgo general. En la categoría de riesgo subyacente se situarían Argentina, Brasil, Chile y México. Fuentes periodísticas también indican que el Comité Interamericano Contra el Terrorismo de la Organización de Estados Americanos (OEA) es consciente de que un número indeterminado de latinoamericanos ha sido reclutado por ISIS. El fiscal asesinado Alberto Nisman, en su último informe sobre el atentado terrorista a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), ya daba cuenta de numerosas células durmientes.

Investigaciones del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos también resaltan los vínculos entre los grupos radicales islámicos y los cárteles de la droga en México y la guerrilla en Colombia para lavar dinero y financiar actividades terroristas. También sobre los riesgos que representa la Triple Frontera.

La secuencia de acciones terroristas en el mundo es un toque de advertencia. Ningún país parecería estar hoy ajeno al riesgo de la amenaza terrorista. Tampoco parecería posible enfrentar ese flagelo en soledad. Es hora de una acción internacional concertada para coordinar medidas de vigilancia y definir políticas multilaterales para contrarrestar este peligro potencial de toda sociedad.

El autor es diplomático y ex vicecanciller argentino.