Airbnb ofrece alojamientos en terrenos de un grupo sancionado por el genocidio de los uigures en Xinjiang

Se trata del Cuerpo de Producción y Construcción de Xinjiang (XPCC), que opera algunos de los campos de internamiento masivo y utiliza ampliamente el trabajo forzoso de la minoría musulmana

Airbnb, uno de los patrocinadores de alto perfil de los próximos Juegos Olímpicos de Beijing, ofrece alojamientos en terrenos propiedad de una organización sancionada por el gobierno de Estados Unidos por su complicidad en el genocidio y el trabajo forzoso de la minoría musulmana de los uigures en la región de Xinjiang, según reveló este martes una investigación periodística.

El gigante digital dedicado a la oferta de alojamientos turísticos ofrece el alquiler de al menos 14 viviendas y hoteles ubicados en terrenos propiedad del Cuerpo de Producción y Construcción de Xinjiang (XPCC), según halló el medio estadounidense Axios

El XPCC es una poderosa organización paramilitar que durante mucho tiempo ha controlado amplias porciones de tierra, los recursos naturales y la economía de Xinjiang. El XPCC también opera algunas de las instalaciones de internamiento masivo en Xinjiang, donde se estima que al menos un millón de uigures fueron detenidos, sometidos a tortura y adoctrinamiento, y obligados a renunciar a sus creencias religiosas.

El XPCC también participa en la producción de aproximadamente un tercio del algodón de la región, una industria que utiliza ampliamente el trabajo forzoso de los uigures.

Al revisar el informe anual XPCC 2018, disponible públicamente, y tras compararlos con los datos de Airbnb, la investigación de Axios halló que los alojamientos están ubicados dentro de los límites de las tierras propiedad del XPCC.

Cinco alquileres están en áreas rurales, y se los publicita como alojamientos ideales por sus vistas en el campo y por su comodidad para quienes viajan en auto. Otras seis viviendas se encuentran en el distrito Saybag de la capital regional Urumqi. Tres están en Khorgas, un paso fronterizo entre China y Kazajstán.

Una publicación de Airbnb indica que una de las propiedades pertenece a la Séptima Compañía del Regimiento de Caballería XPCC, cerca de la pintoresca pradera Nalati en la prefectura de Yili, y anuncia que los huéspedes pueden experimentar la “cultura de la caballería XPCC”.

Varias de las propiedades ofrecidas por Airbnb se encuentran cerca de las instalaciones de internamiento masivo donde los uigures han sido detenidos sistemáticamente (AP Foto/Mark Schiefelbein)
Varias de las propiedades ofrecidas por Airbnb se encuentran cerca de las instalaciones de internamiento masivo donde los uigures han sido detenidos sistemáticamente (AP Foto/Mark Schiefelbein)

Otra propiedad, el Mobei Kangyang Hotel, afirma que está ubicada en un regimiento XPCC en las afueras de la ciudad de Shihezi en el norte de Xinjiang.

Otro alquiler aparece en chino con el nombre “Granja XPCC”.

Otro anuncio, un pequeño hotel rural en el condado norteño de Altay, se publica en Trip.com, otro sitio web de reservas. Hay una revisión que dice: “Venga aquí para experimentar una nueva área rural de XPCC, el anfitrión es un jubilado de XPCC de 75 años”.

Varias de las propiedades ofrecidas por Airbnb se encuentran cerca de las instalaciones de internamiento masivo donde los uigures han sido detenidos sistemáticamente por el régimen de Xi Jinping.

La revelaciones de Axios podrían exponer a Airbnb a riesgos regulatorios, según expertos consultados por el medio estadounidense, ya que en julio de 2020, la administración Trump sancionó al XPCC en virtud de la Ley Global Magnitsky por complicidad en el genocidio y la represión en curso contra las minorías étnicas en la región.

La sanción “prohíbe todas las transacciones” que “involucren cualquier propiedad o interés en la propiedad” del XPCC.

En julio de 2021, varias agencias federales estadounidenses emitieron un aviso a las empresas estadounidenses, advirtiendo que continuar operando en Xinjiang “podría correr un alto riesgo de violar la ley estadounidense”.

Una pantalla muestra imágenes de video de un campo de algodón en el stand del Cuerpo de Producción y Construcción de Xinjiang (XPCC) durante la Feria Internacional de Comercio de Servicios de China (CIFTIS) de 2021 en Beijing, China, el 4 de septiembre de 2021. (REUTERS / Florence Lo)
Una pantalla muestra imágenes de video de un campo de algodón en el stand del Cuerpo de Producción y Construcción de Xinjiang (XPCC) durante la Feria Internacional de Comercio de Servicios de China (CIFTIS) de 2021 en Beijing, China, el 4 de septiembre de 2021. (REUTERS / Florence Lo)

Airbnb, en particular, no discutió previamente la publicaciones de los alojamientos con la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, que está a cargo del cumplimiento y la aplicación de las sanciones.

Sin embargo, la empresa le dijo a Axios que cree que las sanciones no se aplican a estos alojamientos y que implementa la guía proporcionada por el Departamento del Tesoro de EEUU para cumplir con las sanciones.

“Nos tomamos nuestra obligación de cumplir con las reglas del Tesoro de EEUU muy en serio. Las reglas de la OFAC requieren que Airbnb evalúe a las partes con las que estamos realizando transacciones, no a los propietarios subyacentes”, dijo el portavoz de Airbnb, Christopher Nulty, en un comunicado proporcionado a Axios.

“Examinamos a todos los anfitriones e invitados con las listas de seguimiento del gobierno global, incluida la lista de ciudadanos especialmente designados y personas bloqueadas de la OFAC, incluidos los anfitriones asociados con las listas generadas por Axios”, dijo Nulty.

Airbnb agregó que los 14 alojamientos habían generado un total de poco más de 6.500 dólares en los últimos 12 meses, y que cinco de ellos no tuvieron reservas en este lapso de tiempo.

“Las estadías en China han representado aproximadamente el 1 por ciento de los ingresos durante los últimos años. Si bien China ha sido una parte mínima de nuestro éxito financiero, creemos que China es una parte importante de nuestro propósito de conectar a personas de todo el mundo”, dijo Nulty.

Aún así, la región de Xinjiang (noroeste de China) es un destino cada vez más popular para los turistas chinos, que vienen a disfrutar de los paisajes desérticos y de una versión edulcorada de la cultura uigur. De hecho, el régimen de Xi Jinping está aprovechando el crecimiento del turismo para demoler barrios tradicionales uigures y los sitios religiosos.

Un niño mira a una mujer uigur pasando frente a su casa en una zona residencial de Turpan, en Xinjiang, China. REUTERS/Michael Martina
Un niño mira a una mujer uigur pasando frente a su casa en una zona residencial de Turpan, en Xinjiang, China. REUTERS/Michael Martina

Las revelaciones de Axios ocurren en momentos en que crece la presión sobre los patrocinadores de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022 de presionar a China sobre sus políticas en Xinjiang. Otros grupos de derechos humanos han pedido un boicot a las empresas que patrocinan los Juegos Olímpicos de 2022. La presión aumentó tras la desaparición de la tenista estrella Peng Shuai, luego de denunciar por abuso sexual al ex viceprimer ministro chino.

Airbnb es uno de los patrocinadores más importantes de los Juegos Olímpicos de Invierno que comenzarán en febrero del próximo año en Beijing. Junto a otras compañías de renombre como Coca-Cola, Visa, Toyota, Alibaba, y Procter & Gamble pagó miles de millones de dólares al Comité Olímpico Internacional (COI).

En noviembre una coalición global de sindicatos se unió a la larga lista de defensores de los derechos humanos que cuestionan que China sea sede de los Juegos y apuntó al COI y a los patrocinadores por avalar el genocidio y los crímenes contra la humanidad que se han reportado en el país sede.

“Queremos que los gobiernos asuman una posición en defensa de la seguridad de sus propios atletas y queremos que los patrocinadores realmente evalúen su vínculos con los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing”, agregó. “Tienen a grandes empresas, que están apoyando estos Juegos que realmente deberían de estar a la altura de los valores que ellos dicen respetan y que es un derecho humano fundamental”.

Pero criticar las políticas de China en Xinjiang o retirar el patrocinio de los Juegos Olímpicos podría resultar en un boicot de los consumidores chinos o en represalias del régimen, según los analistas.

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