Yemen avanza a una nueva crísis regional de gobernabilidad del tipo de Afganistán

Una nueva crisis regional parece encaminarse a un final poco auspicioso

Policías en el lugar de una explosión en Adén, Yemen, el 10 de octubre de 2021. REUTERS
Policías en el lugar de una explosión en Adén, Yemen, el 10 de octubre de 2021. REUTERS

En los últimos seis meses, las operaciones militares de los rebeldes hutíes han crecido exponencialmente, su contra-ofensiva militar busca la destrucción del estado yemení y sigue a rajatablas el modelo del Hezbollah libanés. Desde sus inicios -años atrás- el golpe de Estado del grupo terrorista Ansar-u-Allah (soldados de Dios en idioma árabe) es la replica exacta de los sucesos del año 2008, cuando Hezbollah llevo adelante la toma de Beirut por medio de las armas y tomó la capital libanesa durante tres días en lo fué una gran demostración de su poderio militar respaldado por el régimen iraní.

La contraofensiva actual de los hutíes en Yemen apunta a la toma completa de Saná, la capital del país, al mismo tiempo, permite observar la razón que asistía a los países árabes sunitas cuando denunciaron en su momento las relaciones y el apoyo militar a los hutíes por parte de Irán.

La prensa europea ahora está reparando en la gravedad de la crísis yemení como no lo había hecho antes. Según el diario italiano Corriere della Sera, la situación en Yemen amenaza con un nuevo foco de crísis ampliada en la región, superadora incluso a la desatada en Kabul con el regreso del Talibán al poder en Afganistán y de la que Estados Unidos no podrá desentenderse en la medida que afectará de forma directa a sus socios árabes del Golfo. Por su parte los medios británicos han publicado que ya es momento de hablar claro sobre el papel que juega el régimen iraní en Yemen al subvertir el proceso para formar un gobierno de transición ante sus demostradas intenciones de apoderarse del país valiéndose de la secta hutí.

Al mismo tiempo, declaraciones recientes del Secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, profundizaron los interrogantes que la comunidad internacional mantenía abiertos al respecto, Blinken dijo que Washington se mantiene observando los hechos que se desarrollan en Yemen, aunque estos días Washington está enfocado en el reinicio de conversaciones con Irán en materia nuclear. Estados Unidos debe tomar decisiones importantes en materia de las sanciones vigentes sobre Teherán, pero seguimos de cerca la situación política de Yemen, afirmó Blinken.

La inquietud de las cancillerías árabes del Golfo ante la reciente información de sus agencias de inteligencia sobre los preparativos de una inminente contraofensiva sobre Saná, se relaciona de manera directa con lo ocurrido en 2014, antes de la captura de la capital y en lo que sucedió posteriormente, cuando Ansar-u-Allah arrestó y forzó el exilió de los funcionarios del gobierno anterior. Al mismo tiempo, los hutíes abrieron un corredor aéreo de dos vuelos diarios con Teherán operados por la aerolínea Mahan Air, manejada por la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC, por sus siglas en inglés), la compañía aérea que está bajo sanciones de Estados Unidos y varios países europeos por brindar soporte financiero, militar y tecnológico a los hutíes a través de la Fuerza Al-Quds, la que es parte integrante de la IRCG.

Los antecedentes e implicancias de aquellos acontecimientos son negativos desde mayo de 2015, cuando Ansar-u-Allah tomó oficialmente la capital y -desde allí- comenzó a desplazar sus fuerzas hacia otros lugares del país. En ese momento, según las agencias de seguridad regionales, Irán desplazó en Yemen unos 4.000 efectivos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria, incluidos 800 hombres y 90 asesores del Hezbollah libanés para entrenar a combatientes chiitas movilizados desde Irak.

Simpatizantes de los Houthi sostienen banderas y carteles del líder de los Houthi, Abdul-Malik Badruddin al-Houthi, durante un mitin para conmemorar el cumpleaños del profeta Mahoma en Sanaa, Yemen 18 de octubre de 2021. REUTERS/Khaled Abdullah
Simpatizantes de los Houthi sostienen banderas y carteles del líder de los Houthi, Abdul-Malik Badruddin al-Houthi, durante un mitin para conmemorar el cumpleaños del profeta Mahoma en Sanaa, Yemen 18 de octubre de 2021. REUTERS/Khaled Abdullah

En 2016, Ansar-u-Allah envió una delegación a Irak para pedir a los representantes iraníes allí que se desplacen a Yemen en su apoyo. Existen archivos y documentos sobre altos funcionarios iraníes que operaron en Yemen desde 2015 hasta la actualidad recabados por la inteligencia occidental que demuestran el papel de Irán en el avance de los hutíes en Yemen. En ese momento el actual comandante de la IRCG, Esmail Qaani, se desempeñaba como segundo jefe de la fuerza y en una de sus proclamas declaró que: La República Islámica se estaba extendiendo en la región y que la Revolución iraní no estaba condicionada por fronteras geográficas, por lo que sus fuerzas militares tenían el objetivo de expandirse en Afganistán, Irak, Líbano, Siria y Palestina e incluyo a Yemen como otro país satelital de Irán.

El comandante Qaani, reconoció que la Fuerza Al-Quds estaba operando en Yemen a través de enlaces libaneses de Hezbollah que han establecido oficinas en el barrio beirutí de Dahiya y recordó palabras de su antecesor, Qassem Soleimani (abatido en un ataque estadounidense con drones en el aeropuerto de Irak en enero de 2020) al ratificar que se están viendo los avances regionales de la Revolución Islámica desde Bahréin hasta el Mediterráneo, incluido Yemen y el norte de África

Fuentes del Golfo indicaron que: Al igual que Hezbollah en Líbano, Ansar-u-Allah avanza en el control de las instituciones estatales yemeníes y busca consolidarse de igual manera que la revolución se afianzo en la República Islámica en Irán.

Ansar-u-Allah se declaró “un movimiento” que supera el concepto de grupo u organización y avanza en su planes para establecer un estado paralelo después de su golpe de estado ejecutado en 2014. El movimiento esta integrado por comités populares y revolucionarios, dispone de comisarios políticos y de una vasta red de agentes locales por fuera del núcleo duro de su dirigencia política que supervisan las estructuras gubernamentales formales infiltradas por Ansar-u-Allah que incluye desde gobernadores hasta el nivel de vecindarios que controla con sus redes de seguridad. La oficina de seguridad de los Países del Golfo define estas estructuras como Comités que son la replica de la estructura revolucionaria creada en Irán para socavar el poder del estado formal desde antes de la caída del Sha Pahlevi y durante la fase de transición en 1979.

A través de esa operatoria y a la sombra del gobierno formal yemení, esos comités actúan desde hace 4 años en varias zonas del país tomadas por los hutíes. Los comisarios políticos y los comités responden directamente al dirigente pro-iraní Abdul-Malik al-Houti, conocido como “el Líder”. Abdul-Malik no tiene una posición en el gobierno a pesar de ser la única autoridad ejecutiva, se mueve de la misma forma como Khomeini controló Irán, detrás de escena durante casi un año después de la Revolución hasta que fue nombrado Líder Supremo. Igual que en Irán durante la fase de transición, las estructuras estatales formales en el Yemen controlado por los hutíes son sólo una fachada de las fuerzas religiosas radicales dedicadas a la revolución y cuyo fin es el control de todos los aspectos de gobierno.

Durante la administración del ex-presidente Trump, la casa Blanca estaba convencida que los hutíes estaban enfocados en la formación de un régimen que, desde su estructura y objetivos políticos-religiosos, apuntó a copiar el sistema revolucionario iraní. Sin embargo, la llegada del presidente Biden al salón Oval y los problemas emergentes del retiro de Afganistán desenfocaron a Washignton de escenario yemení. Así, en los últimos meses los hutíes informaron que su movimiento se unió al “Eje de la Resistencia”. Sin embargo, la integración total de Ansar-u-Allah a ese eje de Irán en la región no es un hecho nuevo, sucede de facto desde que el ex-presidente yemení Alí Abdallah Saleh fue asesinado por los hutíes el 4 de diciembre de 2017. El crimen del ex mandatario dio lugar al control total iraní del país. Sobre la muerte de Saleh, las agencias de seguridad regionales sostienen que fue asesinado por un francotirador hutí, por orden directa del entonces comandante de la IRCG, Qassem Soleimani. La versión fue confirmada por el abogado de Saleh quien declaró que la Guardia Revolucionaria iraní estuvo detrás del asesinato. A partir del crimen, un escenario nuevo y favorable a Irán se abrió por completo en Yemen.

En 2019, otro grupo terrorista, el Liwa Fatemiyoun, creado por Teherán en Afganistán comenzó a operar en Yemen, lo hizo después de una reunión oficial entre Ansar-u- Allah y su organización inspiradora: Hezbollah. La reunión se llevó a cabo en Beirut en junio 2020, allí se entiende por qué los delegados hutíes viajan con frecuencia a Beirut en los últimos 6 meses. Es en la capital libanesa donde reciben dinero que envía Irán y lo remiten al Fatemiyoun en Afganistán y Yemen. Según informes occidentales, Jibril al-Houti, un dirigente hutí de alto rango -hijo del líder Abdelmalik al-Houti- y Mohammad Alí al-Houti, jefe del Consejo Revolucionario de Ansar-u-Allah, viven en el sur de Beirut con identidades falsas cobijados por Hezbollah.

También a fines de 2020, los hutíes e Irán dieron a conocer la primera reunión oficial entre una delegación suya y Alí Khamenei en Teherán. Después de esa reunión, Ansar-u-Allah comenzó a amenazar directamente a Israel, al mismo tiempo su lider Abdul-Malik, declaró recientemente dirigiéndose a Nasrallah: Israel debe cuidarse de nuestros soldados de Dios si decide enfrentarse militarmente con Hezbollah o la resistencia palestina. Pocos días después de esa declaración, un video de propaganda con subtítulos en hebreo fue publicado por Ansar-u-Allah donde amenazó atacar a Israel con misiles crucero; de allí que el primer ministro israelí de aquel momento, Benjamin Netanyahu, acusara a Irán de intentar atacar a Israel desde Yemen. Por último, en junio de éste año, Ansar-u-Allah acusó a Israel de ser responsable en la intervención liderada por Arabia Saudita desde el principio del conflicto en Yemen y recordó a Tel Aviv que disponía de un borrador con un gran número de objetivos civiles y militares israelíes que pueden estar bajo ataque de un momento a otro.

Ansar-u-Allah demostró hasta que punto está ligado al eje iraní después de los ataques con misiles a las instalaciones petroleras de la empresa ARAMCO en territorio saudita en septiembre de 2019. Desde ese momento, Irán continúa coordinando ataques desde Yemen e Irak contra Arabia Saudita a través de sus distintas milicias aliadas entre las que no hay distinción de etnias ya que según Teherán todos son hijos de la Revolución Islámica y actúan a instancias de Irán.

Los hutíes son parte del mundo musulmán, no deben ser definidos como una secta menor o circunscriptos a determinadas fronteras. En su cosmovisión yihadista, las fronteras las señala su propia interpretación de los textos sagrados y las necesidades del mundo islámico; ellos son un brazo más del régimen de Irán y además de la toma del poder absoluto en Yemen propugnan la caída de la monarquía saudita. Su proyecto político-militar no se acota como grupo yemení de operaciones locales y nunca fueron un grupo menor, han sido una parte fundamental de la revolución Khomeinista durante casi cuatro décadas e igual que sus mentores iraníes, si logran conquistar y consolidar de manera completa su poder en Yemen, no se detendrán en sus planes expansionistas de exportar la revolucion iraní con la que se identifican.

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