Los escenarios que enfrenta el Líbano para su futuro: entre la crisis crónica y el fantasma de la guerra civil

Un funcionario israelí advirtió por las graves consecuencias de la violencia política, con Hezbollah como telón de fondo

Militantes de Hezbollah y Amal en una manifestación en Beirut (Reuters)
Militantes de Hezbollah y Amal en una manifestación en Beirut (Reuters)

A medida que la crisis se agrava en el Líbano, en Israel han aumentado los temores de que la situación de inestabilidad dé alas al grupo terrorista Hezbollah -apoyado por Irán, principal enemigo del estado israelí- a otros grupos armados y derive en una nueva conflagración.

En el aniversario de la devastadora explosión en el puerto de Beirut, que causó más de 200 muertos, 6.500 heridos y grandes destrucciones, grupos palestinos lanzaron tres misiles hacia el territorio de Israel, mientras también se realizaban actos y protestas contra las autoridades libanesas.

La causa de raíz de la crisis es la violencia política, que se ha manifestado en guerras civiles y en una tendencia consistente de asesinatos políticos. Nadie quiere hacer algo que pueda incomodar a otros actores, por lo que no hay reformas”, indicó un funcionario israelí, bajo condición de anonimato, en una conferencia de prensa en la que participó Infobae.

Según el Banco Mundial, la debacle económica y financiera del Líbano puede ser una de las peores desde 1850. El colapso es gestionado interinamente por el gobierno saliente de Hassan Diab, que dimitió en bloque tras la explosión. La parálisis institucional bloquea un eventual plan de rescate financiero, aunque el malestar social y la miseria están lejos de ser novedosos.

Hezbollah es quien maneja los hilos en el país, aún sin estar formalmente al frente del gobierno, y forma parte del “eje de la resistencia”, que incluye a Irán, Siria y sus aliados comprometidos contra Israel y la presencia occidental en el Medio Oriente. “Hacen demostraciones de fuerza, sin necesidad de matar a mucha gente. El espectro de una guerra civil hace que todos retrocedan”, analizó el funcionario israelí.

El puerto de Beirut tras la explosión de 2020 (Reuters)
El puerto de Beirut tras la explosión de 2020 (Reuters)

En la teleconferencia, la fuente destacó la profunda complejidad del Líbano, un país con “muy fuertes y antiguos vínculos con Israel”, por más que técnicamente siguen en guerra y no hay relaciones diplomáticas entre ellos. Por ello, reconoció que son pocas las certezas que pueden trazarse sobre su futuro, pero diagramó posibilidades poco esperanzadoras.

El escenario conservador, explicó, sería el de una crisis crónica. “Todo seguiría igual. Van a hacer algo leve cuando las cosas están a punto de explotar. No habrá una reforma, no será una lucha contra la corrupción. Será una medida que compre tiempo, que genere asistencia internacional. El sistema hace algo cuanto está al borde del punto de ebullición”, comentó. Según comparó, se trataría de una crisis humanitaria similar a la de Venezuela, “un país que no funciona y mucha gente se resigna a aceptarlo”, o la crisis de Mali. “Hacia allí es donde el Líbano puede dirigirse”, sostuvo, lamentando que la situación solo capte la atención internacional esporádicamente ante hechos muy puntuales.

Otros escenarios entrarían en un área de catástrofe, bajo el ala de Hezbollah. “Es algo que ya comenzó a pasar, hacen avances selectivos, no quieren tomar el gobierno ni izar su pandera. Controlan lo que pasa detrás de escena y toman algunas funciones estatales”.

Ante el avance del grupo terrorista, el funcionario advirtió que aumenta el riesgo de conflictos intersectarios, sin un estado fuerte. Además, señaló que ante el vacío de poder formal y el retroceso del estado nacional, puede desarrollarse una cantonización, con divisiones y gobiernos regionales que no tendrían interés en siquiera pretender ser parte de un gobierno central.

En el panorama no puede descartarse un gobierno militar, pero el funcionario israelí indicó que no sería formado por un golpe de estado, sino por una agudización de la crisis ante la cual se acude a un jerarca de las Fuerzas Armadas, varios de los cuales tienen alta aprobación.

Combatiente de Hezbollah coloca las banderas del Líbano y del grupo terrorista (Reuters)
Combatiente de Hezbollah coloca las banderas del Líbano y del grupo terrorista (Reuters)

“Todos los desenlaces de un colapso, siempre negativos”, analizó el funcionario. Ante una posible crisis humanitaria y migratoria, apuntó que el vacío de poder podría ser aprovechado por Irán, aunque sostuvo que el régimen persa no tiene los recursos ni las soluciones para hacer una toma por completo. Sobre una eventual crisis migratoria en la frontera norte, afirmó que “definitivamente es una posibilidad e Israel se está preparando”.

También, reveló que Israel está estudiando la posibilidad de hacer llegar asistencia humanitaria de forma clandestina, para evitar los escenarios más catastróficos. “Nadie en el Líbano admitiría (la ayuda), el que la acepte corre el riesgo de ser asesinado, pero estoy analizando (la posibilidad)”, declaró. Actualmente, toda ayuda humanitaria israelí es rechazada.

“No sabemos qué es lo que pasa. No tenemos un interlocutor. Hezbollah tiene el control en la práctica, pero no contestan, son un poder de facto. Hay una cuestión logística, pero mucho más profunda es la cuestión política de qué hacer. Sobre todo cuando se trata de un país, en el papel, enemigo”, dijo, comparando los escenarios con la situación desencadenada en Siria.

El funcionario comentó que “sería bueno que los países del Golfo inviertan en el país, que tengan más esperanza”, pero comentó que hay pocos incentivos para apostar por lo que es considerado como una colonia iraní.

En cuanto a la situación de Hezbollah, aseguró: “Hay mucho enojo hacia ellos. Están lidiando con ello, los tiene muy ocupados. Podría surgir un movimiento civil masivo no sectario, no contra Siria, sino contra Irán”.

El contexto regional es de creciente tensión en Medio Oriente, tras el ataque el jueves pasado contra un buque cisterna operado por una empresa de un multimillonario israelí, por el que Israel y EEUU acusaron a Irán.

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