Sierra Leona abolió la pena de muerte

El máximo castigo aplicable a partir de ahora, para los delitos más graves, como asesinatos o traición, será la prisión de por vida


La Carcel Central en Freetown, la capital de Sierra Leona a principios de este año. 
Anne-Sophie Faivre Le Cadre/Agence France-Presse — Getty Images
La Carcel Central en Freetown, la capital de Sierra Leona a principios de este año. Anne-Sophie Faivre Le Cadre/Agence France-Presse — Getty Images

Sierra Leona hizo historia este viernes al aprobar por votación parlamentaria la abolición de la pena de muerte y sustituir el máximo castigo imponible por la cadena perpetua. Las expectativas previas a la votación favorecían fuertemente la abolición, ya que ha sido un objetivo buscado durante mucho tiempo por las organizaciones de la sociedad civil y los abogados que ven la pena de muerte como un rastro de la historia opresiva y colonial en África.

“Este es un castigo horrible y tenemos que deshacernos de el”, dijo Oluwatosin Papoola, un asesor legal del grupo Amnistía Internacional, críticos principales de la pena de muerte.

De una totalidad de 193 países que conforman las Naciones Unidas, la gran mayoría la ha abolido o no la práctica.

El voto en Sierra Leona se produjo en un contexto de movilizaciones sociales, para eliminar leyes impuestas por los colonizadores del pasado. En abril, Malawi proclamó la pena de muerte inconstitucional, y en mayo del año pasado, Chad hizo lo mismo.

La Carcel Maula en Lilongwe, Malawi. Malawi ha acabado con la pena de muerte este año. 
Credit...Joao Silva for The New York Times
La Carcel Maula en Lilongwe, Malawi. Malawi ha acabado con la pena de muerte este año. Credit...Joao Silva for The New York Times

Mientras que las sentencias y las ejecuciones han declinado globalmente en los últimos años, esto no refleja necesariamente el creciente numero de países que han prohibido la pena de muerte. Algunos de los declives se pueden atribuir a la pandemia del COVID-19, lo cual hizo que muchos procedimientos judiciales hayan sido demorados y se haya tardado más en llegar a un veredicto. Pero, en algunos países como Estados Unidos, las ejecuciones aumentaron en el 2020.

En años previos, incluido el 2020, China lideró la lista de países que ejecutaba la mayor cantidad de gente según Amnistía Internacional, que compila estadísticas de la pena de capital. Los números exactos no se conocen, ya que sigue siendo un secreto de estado.

En la lista de 2020 debajo de China, está Irán que ejecutó a 246 condenados, con Egipto, Irak, Arabia Saudita más abajo en la lista, y en el puesto número seis, Estados Unidos con 17 ejecuciones. La mayoría de estas ejecuciones fueron llevadas a cabo en cárceles federales bajo los últimos seis meses de la presidencia de Donald J. Trump, un cambio radical después de años.

La última ejecución por pena de muerte en Sierra Leona fue llevada a cabo en 1998, posterior a la guerra civil, veinticuatro soldados fueron fusilados por haber participado en el golpe de estado el año anterior.

Aun así, decenas de condenados a la pena capital han agonizado por años en el corredor de la muerte donde sus derechos son mínimos y donde saben, que un nuevo gobierno podría llevar a cabo ejecuciones sin un aviso previo.

Celdas en la carcel Pademba en Freetown, Sierra Leona (The New York Times)
Celdas en la carcel Pademba en Freetown, Sierra Leona (The New York Times)

Docenas de personas eran sentenciadas por año al corredor de la muerte en Sierra Leona, y hacia finales del año pasado, por lo menos 94 permanecieron a la espera de la ejecución.

En 2010, una mujer de 17 años fue sentenciada a muerte en Sierra Leone tras asesinar a su novio que abusaba de ella. El estaba atacando con tubo, y ella en defensa propia se defendió con un cuchillo. Con tan solo 17 años, no tendría que haber estado procesada como una adulta. Otra mujer fue condenada por haber asesinado a su ‘hijastra’ tras alimentarla con el líquido de una batería- cuando en verdad solo le había dado agua porque estaba enferma. Permaneció en el corredor de la muerte seis años.

Ambas fueron finalmente liberadas, con la ayuda de AdvocAted, un grupo sin fines de lucro el cual ayuda a niñas y mujeres que sufren la burocracia del sistema legal de Sierra Leona. Pero, por años, la idea de la ejecución merodeaba en su cabeza.

El gobierno del presidente Julius Maada Bio, ha trabajado en ciertas reformas sobre el sistema de justicia criminal, incluyendo la derogación de una ley que se utiliza con frecuencia para reprimir a los medios de comunicación. En mayo, tras una revisión del historial acerca de los derechos humanos en Sierra Leona llevada a cabo por las Naciones Unidas, terminó de impulsar el anuncio del gobierno que también aboliría la pena capital.

“Es un gran paso en todos los aspectos, en Sierra Leona e internacionalmente”, dijo Popoola. “A nivel regional, ha habido un movimiento progresivo en África hacia la abolición de la pena de muerte”.

Prisioneros esperando a ser visitados en una carcel en Malawi.
Prisioneros esperando a ser visitados en una carcel en Malawi.

Sierra Leona es el primero de los países de África occidental de habla inglesa en abolir esta condena.

Hace una década, la comisión de derechos humanos en Ghana recomendó abolir la pena de muerte pero en los últimos años los esfuerzos para impulsar esta decisión han disminuido.

En Nigeria, el país más popular de África, tiene un aproximado de 2.700 personas que están esperando en el corredor de la muerte- el número más alto en el continente africano.

En Gambia, tras la redacción de una nueva constitución con idea de abolir la pena de muerte, no se pudo llevar a cabo porque el parlamento la rechazó. De todas maneras, el presidente Adama Barrow ha tomado decisiones importantes para alejarse de la pena de muerte.

Todos estos países obtuvieron su independencia del Reino Unido entre 1950 y 1960, al mismo tiempo que este llamado poder colonial estaba llevando a cabo sus últimas ejecuciones en territorio africano.

“La pena de muerte es una imposición colonial, y estas leyes han sido heredadas del Reino Unido” dijo Sabrina Mahtani, cofundadora y directora ejecutiva de AdvocAid.

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