Medalla de Oro en historia olímpica

Conversamos con Angelita Teo, Directora del Museo Olímpico y la Fundación Olímpica para la Cultura y el Patrimonio

Angelita Teo, Directora del Museo Olímpico. (Fotografía: International Olympic Committee)
Angelita Teo, Directora del Museo Olímpico. (Fotografía: International Olympic Committee)

Cada abril comienza una celebración única, no sólo vinculada al deporte, sino también a la capacidad de esta actividad para promover el cambio social, el desarrollo comunitario, la paz y el entendimiento. Es obvio que alguien que hace ejercicio es capaz de contribuir indirectamente a abrir ventanas de diálogo para resolver los conflictos más delicados del mundo. La historia lo ha demostrado, y una gran parte de esta historia está registrada en este magnífico lugar: el Museo Olímpico.

Es sabido que los Juegos Olímpicos contribuyen al desarrollo de países y ciudades, poniendo en marcha economías que de otra manera no se activarían con tanta intensidad. Aunque el Departamento de Desarrollo Corporativo, Marca y Sostenibilidad del Comité Olímpico Internacional se ocupa específicamente de estos componentes, la Fundación Olímpica para la Cultura y el Patrimonio -dirigida por Angelita Teo- se ocupa especialmente de apoyar a las ciudades anfitrionas para que consigan un impacto cultural positivo de los Juegos, tanto en lo que respecta al patrimonio material como al inmaterial, y de tener una visión a largo plazo en lo que respecta a la educación en los valores olímpicos. “En concreto, apoyamos y compartimos nuestra experiencia para desarrollar iniciativas culturales durante los Juegos y también en los aniversarios de los mismos”, menciona la Directora.

El deporte reúne -entre otras cosas- a adversarios políticos que tienen muchas diferencias sobre la situación de sus países pero que -de repente- un partido de fútbol, de tenis o una carrera de 100 metros los reúne para hablar de un tema de interés común. “La visión del Movimiento Olímpico -según Teo- es contribuir a la construcción de un mundo mejor a través del deporte. Para ello, creemos que es muy importante valorar los grandes momentos históricos de los que el mundo ha sido testigo, y un buen ejemplo es el reciente desfile de las dos Coreas en la Ceremonia de Apertura de los Juegos de PyeongChang 2018”. “Por eso” y concluye “el Museo Olímpico no es sólo un museo del deporte, sino también un museo de historia social que muestra la importante historia de la humanidad a través de la lente de más de un siglo de Juegos Olímpicos”.

¿Qué hay en el menú?

Situado en Lausana, con un promedio de 75.000 objetos y un promedio de 250.000 visitantes al año, el Museo Olímpico es el mayor archivo de los Juegos Olímpicos del mundo. Este compendio patrimonial sirve de memoria del Movimiento Olímpico y de los Juegos Olímpicos, desde su resurgimiento a finales del siglo XIX hasta la actualidad, y se compone de más de 75.000 objetos, equivalentes a un kilómetro lineal de documentos de archivo, y de vastas colecciones iconográficas y audiovisuales: una serie de películas olímpicas de los principales directores, más de 800.000 fotografías, 9.000 horas de sonido y casi 50.000 horas de documentos de vídeo. “Tenemos algunos ejemplares raros y muy valiosos, como los de Spyridon Louis ganando el maratón en los Juegos de 1896 en Atenas”, comenta Teo.

Una maniobra creativa para un 2021 diferente

Discutir la agenda anual durante un año con una pandemia no sólo es un reto para el entrevistado, sino también para el entrevistador. Por un lado hay que darle la mano a la incertidumbre, pero por otro hay que planificar, como si todo volviera a la normalidad dentro de una semana; sin embargo Teo -con mucho entusiasmo- destaca: “Además de los obvios retos operativos, la pandemia nos ha hecho acelerar la creación de nuestros contenidos digitales, con un plazo y un presupuesto limitados”.

Su contenido es siempre cautivador. El tema de este año estará dedicado a Tokio 2020 con dos exposiciones: una a la edición aplazada de los Juegos, y otra a la cultura pop japonesa: el manga del deporte (Sport X Manga). Y por si fuera poco, se introducirá una aplicación de realidad aumentada para que los visitantes se descarguen y experimenten Tokio en Lausana. “Nos motiva atraer a un público más diverso al Patrimonio Olímpico, destacando las diferentes formas de acercarse a los objetos patrimoniales, como su dimensión icónica o emocional, su valor científico, su calidad artística”. Teo comparte con entusiasmo y añade: “También tenemos preparado ponencias especiales, como el arquitecto de renombre mundial Kengo Kuma, que participó en el diseño del nuevo Estadio Olímpico de Tokio”.

Las nuevas tecnologías han hecho que las generaciones jóvenes miren permanentemente al futuro. Uno de los retos que tiene por delante el Museo es hacer que el pasado sea relevante. “Entender la historia no consiste sólo en conocerla, sino en aportar ideas tangibles para afrontar los retos del futuro. Debemos adaptarnos a las nuevas formas de compartir el conocimiento histórico. No tenemos miedo de utilizar los nuevos medios digitales para crear curiosidad en los jóvenes de hoy, como Tik Tok”, cita la Directora.

El objetivo de conectar más con la ONU

El Museo tiene la intención de relacionarse más con la comunidad de la ONU. Ha habido una colaboración en el Foro Global de Refugiados, presentando una exposición fotográfica que narra el viaje de un atleta refugiado, y otra con la UNESCO en proyectos relacionados con la Educación - a través del Programa de Educación en Valores Olímpicos, implementado hasta la fecha en 4 países. “Queremos explorar otros temas globales importantes que también son relevantes para el Movimiento Olímpico, y los primeros de esa lista son la sustentabilidad y la igualdad de género. La proximidad geográfica es sin duda una ventaja, pero trabajar con organizaciones internacionales y, en particular, con entidades de las Naciones Unidas, forma parte de nuestro ADN”. concluye Teo.

(Entrevista originalmente publicada en UN Today).-