Qué objetivos persigue Irán en las conversaciones de Viena por su programa nuclear

Teherán busca el levantamiento de las sanciones económicas y el descongelamiento de miles de millones de dólares que Estados Unidos le ha impuesto por violar reiteradamente el acuerdo

El secretario general adjunto del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), Enrique Mora, y el adjunto iraní del Ministerio de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, esperan el inicio de una reunión de la Comisión Conjunta del JCPOA en Viena, Austria, el 1 de mayo de 2021
El secretario general adjunto del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), Enrique Mora, y el adjunto iraní del Ministerio de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, esperan el inicio de una reunión de la Comisión Conjunta del JCPOA en Viena, Austria, el 1 de mayo de 2021

La República Islámica de Irán y las potencias de la comunidad internacional llevan adelante reuniones en Viena, Austria; desde principios de abril. En ellas, se busca arribar a puntos de convergencia básicos para que Teherán y Washington puedan reflotar y cumplir con el acuerdo nuclear firmado en 2015. Para la delegación iraní el objetivo principal de las reuniones es el levantamiento de las sanciones económicas y el descongelamiento de miles de millones de dólares que Estados Unidos le ha impuesto acusando a Irán de  violar reiteradamente el acuerdo.

En esa dirección es que funcionarios iraníes declararon que Teherán y las potencias mundiales han logrado avanzar para reflotar el instrumento jurídico -que Washington abandonó en 2018- y que un acuerdo temporal puede ser la manera adecuada para cumplimentar una necesaria línea de tiempo que facilite alcanzar puntos de convergencia para lograr un acuerdo final y sostenible.

Durante esta semana el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Saed Khatibzadeh, declaró en conferencia de prensa que su país encontró apoyo positivo en las contrapartes internacionales que participaron de las reuniones: “Estamos en el camino correcto y logramos algunos avances, lo cuál no significa que las conversaciones hayan llegado a su fin”, afirmó a la prensa Khatibzadeh desde su oficina en la Cancillería en iraní.

Al mismo tiempo, Mikhail Ulyanov, el representante de Rusia ante la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) en la sede de Naciones Unidas, escribió en su cuenta de Twitter que “La solución práctica todavía es difícil de alcanzar, pero se avanzó en una conversación general para acordar los pasos específicos hacia ese objetivo”.

Las reuniones se desarrollan desde principios de abril bajo los auspicios de la Unión Europea y con la participación de Estados Unidos -por primera vez- desde la llegada del presidente Biden a la Casa Blanca. La República Islámica de Irán también anunció que las conversaciones entre Teherán y los países europeos en el marco del Comité Conjunto del Acuerdo Nuclear, superaron exitosamente varias reuniones a nivel de expertos en las que se discutió sobre el levantamiento de sanciones económicas y descongelamiento de un amplio paquete de restricciones por miles de millones de dólares emergentes del incumplimiento al acuerdo nuclear por parte del régimen persa.

Por otro lado, en una declaración más dura, el viceministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, expresó que “el levantamiento de las sanciones de parte de Washington es el primer paso para reflotar el acuerdo nuclear y que su país está listo para implementar todas sus obligaciones después de asegurarse que las sanciones se levanten de manera efectiva, total e irrestricta”. Araghchi expresó que las conversaciones de Viena están siendo positivas, pero al mismo tiempo rechazó cualquier propuesta de liberar solamente USD 1.000 millones de los fondos iraníes congelados a cambio de reducir el nivel y los porcentajes de enriquecimiento de uranio como ofreció Estados Unidos, y exigió la liberacion y el descongelamiento total de todos los fondos de la República Islámica retenidos como consecuencia de las sanciones que pesan sobre su gobierno.

El ministro adjunto Araghchi fue el más alto funcionario iraní que encabezó la delegación de su país en Viena. A su regreso de Europa, declaró esta semana a Press TV, el canal iraní en idioma inglés, que “las conversaciones de fueron constructivas dando lugar a ser optimistas” a la vez que remarcó que las partes en las conversaciones celebrarán nuevas reuniones a nivel de expertos en los próximos días para discutir cuestiones finales referidas al levantamiento de las sanciones estadounidenses y los permisos y autorizaciones de los que Irán va a disponer para continuar con su programa nuclear”. Sin embargo, respecto de esas declaraciones, hasta el momento ningún funcionario estadounidense se ha pronunciado para ratificarlas o desmentirlas.

La Unión Europea sí se pronunció, pero lo hizo de forma cauta dando a conocer un comunicado en el que se informó que las conversaciones fueron positivas para reunir a las partes y que se debe continuar con los acercamientos que den lugar a un diálogo para alcanzar una solución positiva y final del controversial.

Sin embargo, el enviado estadounidense para Irán, Robert Malley, emitió un breve comunicado a la prensa refiriendo que “la posición de Teherán sobre el levantamiento de las sanciones antes de que el gobierno iraní cambie su conducta en materia de actividades nucleares muestra falta de seriedad”. El funcionario agregó que las conversaciones de Viena fueron solamente un primer paso de un largo y complejo camino para que Estados Unidos e Irán vuelvan a cumplir con el acuerdo. Según Malley las conversaciones sólo avanzaron en una discusión para delinear los futuros pasos que Washington y Teherán deberían tomar en virtud de que Irán ha incumplido en reiteradas oportunidades muchas de sus obligaciones. A pesar de ello, Malley dejo abierta la posibilidad de que Estados Unidos, Irán y otros firmantes del acuerdo nuclear original puedan reactivarlo dentro de los próximos 60 días, es decir aproximadamente para finales de junio, de allí que las dos partes deberían dialogar de forma directa y celebrar nuevas reuniones durante el mes en curso.

Varias agencias internacionales han informado esta semana de manera errática sobre las conversaciones, Al-Jazzera, la influyente cadena satelital de Qatar, informó que los Comités formados después de la primera reunión de principios de abril comenzaron inmediatamente su trabajo y discutieron dos asuntos, uno muy relevante para Teherán como es el levantamiento de las sanciones en su contra y el segundo, relacionado a las medidas técnicas ligadas con los nuevos permisos y autorizaciones a su programa nuclear.

Según la prensa europea, ninguno de los dos países espera un avance rápido dado que Teherán rechazo varias veces negociaciones directas con Washington, por lo cual los estadounidenses piensan que las conversaciones de los próximos dos meses serán muy complejas y dificultosas.

El presidente iraní, Hasan Rohani. EFE/ Abedin Taherkenareh/Archivo
El presidente iraní, Hasan Rohani. EFE/ Abedin Taherkenareh/Archivo

Al mismo tiempo, el portavoz de la cancillería iraní, Alí Rabiei, declaró el pasado martes a periodistas iraníes que su país está seguro de ir por el camino correcto y si se confirma la voluntad y la sinceridad de los norteamericanos, puede que que haya una señal positiva para que un nuevo acuerdo sea alcanzado. En respuesta, la administración del presidente Biden no niega que quiere reflotar el acuerdo, pero expresó que para que ello ocurra se requiere de negociaciones responsables y compromisos sólidos. Washington no ve que esto pueda avanzar positivamente en la medida que Irán se niegue a entablar conversaciones directas sobre la reanudación del cumplimiento de su parte del acuerdo.

La administración Biden asumió en enero pasado y expresó su voluntad de volver al acuerdo, incluso levantando algunas sanciones que fueran innecesarias al propio acuerdo, pero Irán continúa manifestando su condicionamiento y exige el levantamiento y descongelamiento total de sus activos antes de sentarse a dialogar de forma directa con Washington, al que acusa de no especificar el significado de esa declaracion por lo cual los iraníes declararon esta semana a la agencia Reuters que las conversaciones de Viena pueden dar lugar en un acuerdo interino para permitir que la diplomacia trabaje en el objetivo de un posterior acuerdo permanente siempre que las sanciones sean levantadas como condición esencial.

La fecha límite que los interesados se han impuesto es cercana y da la sensación que lo que se ha discutido en Viena no es más el organigrama de un acuerdo interino con el fin de dar a todas las partes más tiempo para resolver las complejidades de los problemas técnicos. Esta situación muy probablemente haga que el gobierno de Irán endurezca aún más su posición nuclear si no se levantan la totalidad de las sanciones en su contra. Por otra parte, los funcionarios iraníes han declarado en distintas oportunidades que si se llega a un acuerdo político respecto de los pasos técnicos para levantar todas las sanciones, entonces Teherán puede limitar el enriquecimiento de uranio por debajo del 20%, pero a cambio de la liberación de todos sus fondos congelados en distintos países.

Irán sostiene que más USD 20 mil millones de sus ingresos por petróleo se encuentran congelados en países como Japón, Corea del Sur y China debido a las sanciones  estadounidenses vigentes desde septiembre de 2018, y que no será posible ningún nuevo acuerdo hasta que ese dinero sea desbloqueado para que Teherán pueda disponer de él.

El estado de situación actual deja abierto varios escenarios. En primer lugar, aunque hay muchas dudas de que realmente se alcance un acuerdo que satisfaga a la posición estadounidense e iraní bajo las condiciones que pretenden imponer cada una de las partes, es muy posible que Irán obtenga ciertos beneficios ya que enfrente tiene una administración estadounidense demasiado ansiosa por alcanzar un acuerdo y esto es algo que Irán sabe, por ello, no se moverá de su posicion expresada estas semanas en Viena. Su finalidad es muy clara y sólo busca el levantamiento de todas y cada una de las restricciones que pesan sobre él para que su dinero sea descongelado y así disponerlo de inmediato. En segundo lugar, para evitar frustraciones, la Unión Europea (UE) y la administración Biden no deberían imponerse un plazo de resolución del conflicto dentro los próximos dos meses y mucho menos ser tan optimistas en creer que la diplomacia iraní ofrecerá alternativas de acuerdos o aceptara dócilmente resolver el controversial en ese  lapso de tiempo.

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