La incansable búsqueda de una mujer por su amigo uigur que estaba a un paso de cumplir su sueño, pero viajó a China y desapareció

Maya Mitalipova convenció a Imamjan Ibrahim de intentar conseguir una prestigiosa beca en EEUU. Él lo logró, pero tenía que volver a su país para tramitar la nueva visa. Nunca regresó

Una manifestación en el exterior de la Casa Blanca le pide a Estados Unidos que ponga fin al acuerdo comerciales con China y tomen medidas para detener la opresión de los uigures (Europa Press)
Una manifestación en el exterior de la Casa Blanca le pide a Estados Unidos que ponga fin al acuerdo comerciales con China y tomen medidas para detener la opresión de los uigures (Europa Press)

Después de años de esfuerzo, Imamjan Ibrahim había logrado su objetivo: consiguió una beca de investigación en el prestigioso Centro Médico Beth Israel Deaconess de Boston. Su amiga Maya Mitalipova, uigur como él, fue quien lo había convencido de ponerse esa meta. Pero faltaba un paso, regularizar su visa para su nueva situación migratoria. Para ello, tuvo que regresar a Xinjiang, en China, de donde nunca volvió.

Mitalipova, investigadora biomédica del Instituto Whitehead del MIT, mantiene vivo el reclamo por conocer el paradero de su amigo, a cinco años de que se le pierda el rastro cuando estaba a puertas de cumplir uno de sus sueños. “Han sido cuatro largos años de búsqueda de mi amigo”, declaró al portal USA Today.

El entorno de amigos indica que lo más probable es que Ibrahim, de 35 años, se haya visto envuelto en la campaña de detenciones y encarcelamientos masivos del régimen chino durante el viaje en el que visitaría a sus padres. Y es que en la misma situación se han visto envueltos miles de uigures como parte de una campaña de Xi Jinping contra las minorías étnicas. Estados Unidos considera que se trata de un genocidio.

“Les pregunté por qué Imamjan no me llama él mismo y me pidieron que deje de buscarlo”

La lucha de Mitalipova es incansable. También inmigrante, conoció a Imamjam poco después de llegar a Estados Unidos. “Me convertí en su hermana mayor. Después de varios años de estudio y preparación y de pasar los exámenes médicos en Estados Unidos, Imamjan finalmente consiguió la beca. Era su sueño”.

Cuando debió volver para tramitar en el consulado el visado H1B, voló a Xinjiang sin sospechar que no podría volver a Boston. Según cuenta Mitalipova, los funcionarios chinos le confiscaron el pasaporte a su amigo. El hermetismo y el miedo a represalias dificulta conseguir más detalles del caso.

Ante la denuncia, Ibrahim ya ocupa la ficha 3.655 en la Base de Datos de Víctimas de Xinjiang, un registro independiente con más de 13.500 víctimas de la persecución. Además del testimonio de su amiga, una segunda persona anónima reportó que el médico fue detenido en abril de 2017 por “falsas acusaciones.”

La ficha de Ibrahim en la base de datos independiente
La ficha de Ibrahim en la base de datos independiente

Cuando Mitalipova hizo público el caso, dos mujeres uigures que viven en Estados Unidos la contactaron para darle supuesta información. Según le dijeron, fue liberado y está bien. Pero ella cree que es una versión enviada por Beijing para que dejara de reclamar por el paradero de su amigo.

“Les pregunté por qué Imamjan no me llama él mismo y me pidieron que deje de buscarlo”, le contó a USA Today. Según afirmaron, es porque ella no tiene la aplicación WeChat, muy usada en el gigante asíatico, pero también admitieron que él no es quien habló con ellas por voz o video, sino que únicamente por texto.

“Somos nosotros los que realmente tenemos que concientizar”

Mitalipova ahora dedica un día de cada fin de semana a protestar por el trato que China da a los uigures. “Somos nosotros los que realmente tenemos que concientizar”, dijo, pidiendo al mundo que “despierte” ante las acciones del régimen. “Tenemos que detenerlo”.

Hanna Burdorf, que también trabaja en el proyecto de la base de datos, dijo que es difícil determinar cuántas personas de minorías étnicas de Xinjiang han sido detenidas. Además, no descartó que residentes de Xinjiang hayan cortado el contacto con amigos y familiares que viven en el extranjero por miedo a levantar sospechas de Beijing y ser detenidos.

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