El increíble momento en que reaniman con RCP a un elefante bebé que había sido atropellado en Tailandia

“Cuando el bebé elefante comenzó a moverse, casi lloré”, relató el paramédico

Elefante bebé atropellado por motocicleta en Tailandia sobrevive luego de recibir RCP

Mana Srivate ha realizado docenas de intentos de reanimación en sus 26 años como rescatista en Tailandia, pero nunca antes en un elefante.

Mana entró en acción mientras estaba fuera de servicio a última hora del domingo y revivió a un bebé de elefante atropellado por una motocicleta mientras cruzaba una carretera con un grupo de paquidermos salvajes en la provincia oriental de Chanthaburi.

En un video que se volvió viral en las redes sociales el lunes, se ve a Mana dando compresiones a dos manos al pequeño elefante acostado de lado, mientras sus colegas a pocos metros de distancia tratan a un motociclista aturdido y herido en el piso.

REUTERS
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Tanto el conductor como el elefante se estaban recuperando y ninguno tenía heridas graves.

Es mi instinto salvar vidas, pero estuve preocupado todo el tiempo porque pude escuchar a la madre y otros elefantes llamando al bebé”, dijo Mana a Reuters por teléfono. “Supuse dónde podría estar un corazón de elefante basándome en la teoría humana y en un video que vi en línea”.

Cuando el bebé elefante comenzó a moverse, casi lloré”, relató.

El elefante se puso de pie después de unos 10 minutos y fue llevado a otro lugar para recibir tratamiento, antes de ser devuelto al lugar del accidente con la esperanza de reunirse con su madre.

Los elefantes regresaron pronto cuando la madre escuchó gritar a su cría, dijo Mana.

A pesar de haber lidiado con docenas de accidentes de tránsito que involucraron a humanos, Mana dijo que el elefante era la única víctima que había logrado revivir mientras realizaba reanimación cardiopulmonar (RCP).

Elefantes se quedaron sin trabajo

Cruel entrenamiento de elefantes en Tailandia
Cruel entrenamiento de elefantes en Tailandia

Cerca de 1,000 elefantes amenazados por el hambre abandonaron los sitios turísticos de Tailandia, vaciados por la pandemia de COVID-19, para regresar a su lugar de origen en una ola migratoria sin precedentes que entraña riesgos para los paquidermos.

Explotados en parques de atracciones o en “santuarios” que suponen jugosos negocios -a costa de un adiestramiento brutal aunque sus amos hacen alarde de cuidarlos según criterios éticos-, los 3.000 elefantes empleados en el turismo se han quedado en paro desde el cierre súbito de estos centros a mediados de marzo.

La fundación Salvar al Elefante, en la provincia norteña de Chiang Mai, ha promovido el regreso de los elefantes a sus hogares. La fundación recauda fondos para seguir alimentando a los paquidermos en los parques turísticos, pero cree que también conviene devolverlos a sus hogares, donde pueden ser autosuficientes.

La situación es crítica. La organización World Animal Protection, con sede en Londres, dice que unos 2.000 elefantes domesticados corren riesgo de morir de hambre porque sus dueños no tienen medios para alimentarlos.

Desde el mes pasado, un centenar de elefantes han marchado desde Chiang Mai hasta su lugar de nacimiento en Mae Chem, donde vive la minoría étnica karen, tradicionales criadores de elefantes.

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