El Partido Laborista británico suspendió al ex líder Jeremy Corbyn tras un demoledor informe sobre antisemitismo

El político izquierdista también fue expulsado del grupo parlamentario. Una comisión independiente, que vela por el respeto de los derechos humanos en las instituciones británicas, identificó “graves fallos” en los intentos del liderazgo para atajar el problema

El ex líder del Partido Laborista británico Jeremy Corbyn durante las elecciones de 2019 (REUTERS/Hannah McKay/archivo)
El ex líder del Partido Laborista británico Jeremy Corbyn durante las elecciones de 2019 (REUTERS/Hannah McKay/archivo)

El Partido Laborista suspendió este jueves a su ex líder Jeremy Corbyn y lo expulsó de su grupo parlamentario tras la publicación de un informe independiente que denunció las discriminaciones por antisemitismo en la formación durante su mandato.

Tras la difusión del documento elaborado por la Comisión británica de Igualdad y Derechos Humanos (EHRC, por sus siglas en inglés), que evaluó numerosas denuncias después de 2016, Corbyn (al frente del partido entre 2015 y 2020) dijo que el alcance del antisemitismo en la formación ha sido “dramáticamente exagerado por razones políticas”.

“En vista de sus comentarios de hoy y de no retractarse de ellos posteriormente, el Partido Laborista ha suspendido a Corbyn durante la investigación. También se le ha expulsado del grupo parlamentario laborista”, dijo un portavoz del partido al canal Sky News.

El Partido Laborista, el mayor de la oposición británica, ha sido acusado en el informe de “actos ilegales de acoso y discriminación".

Tras conocerse este informe, el actual líder laborista, Keir Starmer, afirmó que este es “un día vergonzoso” para el partido y prometió “cambiar la cultura” del mismo.

En una comparecencia ante la prensa, Starmer pidió “sinceras disculpas por el dolor y el sufrimiento causados”.

Keir Starmer, actual líder del partido (Stefan Rousseau via REUTERS/archivo)
Keir Starmer, actual líder del partido (Stefan Rousseau via REUTERS/archivo)

“Si, después de todo el dolor, todo el sufrimiento y todas las pruebas contenidas en este informe, hay aún quienes piensan que no hay un problema de antisemitismo en el Partido Laborista, que todo es una exageración, o un ataque ficticio, entonces, sinceramente, son parte del problema también. Y no deberían estar tampoco cerca del Partido Laborista”, añadió.

La comisión, que vela por el respeto de los derechos humanos en las instituciones, identificó “graves fallos” en los intentos del liderazgo para atajar problemas de antisemitismo.

En concreto, identificó tres violaciones de la ley sobre igualdad: interferencia política en las quejas por odio contra miembros judíos de la formación, fallos a la hora de facilitar formación a quienes estaban a cargo de atender las denuncias y casos de acoso.

El análisis de la comisión “apunta a una cultura dentro del partido que, en el mejor de los casos, no hizo lo suficiente para prevenir el antisemitismo y, en el peor, podría entenderse que lo aceptaba”, señaló el documento hecho público y que ha causado gran conmoción.

La reacción de Corbyn

Por su parte, Corbyn manifestó que siempre fue su “determinación” eliminar “todas formas de racismo” y que el alcance del antisemitismo en la formación de la oposición ha sido “dramáticamente exagerado por razones políticas”.

La citada comisión inició una investigación en mayo del año pasado después de recibir un número de quejas, entre ellas del denominado Movimiento Laborista Judío.

En ese sentido, ese movimiento resaltó este jueves que el fracaso del liderazgo laborista ha tenido “efectos tóxicos” en la comunidad judía, al tiempo que lo calificó de capítulo “vergonzoso”.

“La culpa de este capítulo sórdido y vergonzoso en la historia del Partido Laborista radica firmemente en aquellos que tenían posiciones de liderazgo, aquellos que tenían poder e influencia para prevenir el aumento del racismo antijudío, pero fracasaron a la hora de actuar”, señaló el Movimiento Laborista Judío.

La investigación identificó 23 casos “inapropiados” en la oficina de Corbyn, como la influencia del personal a la hora de decidir suspensiones o investigar denuncias.

Al proceso del partido para atender las quejas le faltó “transparencia” y los correos electrónicos quedaron sin ser supervisados durante años, mientras que “no se tomaron medidas en la mayoría de las quejas” presentadas, agregó la EHRC.

En un comunicado conjunto, el Consejo de Diputados Judíos Británicos y el Consejo del Liderazgo Judío señalaron que el informe supone un “veredicto condenatorio”, que “deshonra a aquellos que nos atacaron por hablar en contra del racismo antisemita”.

Estas organizaciones acusan directamente a Corbyn por esta situación, pero también “a aquellos que hicieron la vista gorda”.

La diputada laborista Margaret Hodge, que denunció muchas veces presuntas situaciones de antisemitismo, dijo este jueves que este es un día “verdaderamente espantoso” para la formación.

“Bajo el liderazgo de Corbyn, el Laborismo cometió actos ilegales de acoso e interferencia política. Esto nunca debió permitirse”, tuiteó Hodge.

(Con información de AFP y EFE)