El ejército italiano recolecta a los muertos por coronavirus y los traslada a las instalaciones en las que son cremados. EFE/EPA/FILIPPO VENEZIA
El ejército italiano recolecta a los muertos por coronavirus y los traslada a las instalaciones en las que son cremados. EFE/EPA/FILIPPO VENEZIA

Con las nuevas muertes como consecuencia del coronavirus reportadas por autoridades sanitarias de distintos países europeos este 23 de marzo, la cantidad de decesos en el continente oficialmente superó los 10.000. Más de 9 de cada 10 se encuentran concentrados en Italia -el país al tope de la lúgubre lista, con 6.077-, España (2.207) y Francia (860).

La vasta mayoría de los países, en especial los más afectados, han impuesto estrictas medidas de aislamiento social con el objetivo de reducir el avance de la pandemia. Su objetivo es desacelerar la curva de contagios para, de esa manera, aliviar la presión sobre sus sistemas de salud y en consecuencia evitar muertes producto de la falta de acceso a cuidados profesionales.

No obstante, pese a que el escenario es similar en la mayoría de los territorios desde hace unos días, los países se encuentran en distintas fases de su exposición a la pandemia. Italia, a pesar de seguir reportando la mayor cantidad de muertes a nivel global, ha producido en los últimos dos días un dato que podría considerarse alentador, si es que se convierte en una tendencia: desde que se reportaron 793 decesos el sábado, la curva se ha desacelerado por segundo día consecutivo: el domingo el número fue 651 y este lunes 601.

Sin embargo, el número de contagios ha vuelto a aumentar y en la actualidad los casos positivos ascienden a 50.418, con 4.289 más respecto al domingo, frente al aumento en 4.000 casos del día anterior, según los datos ofrecidos hoy por Protección Civil.

En contraste, en España el número de fallecimientos se ha multiplicado por dos en apenas tres días en el país, el segundo más afectado de Europa por este virus por detrás de Italia. En total, en el país han muerto un total de 2.207 personas, 462 de ellas en las últimas 24 horas.

Los contagios también van en aumento: pasaron de 28.572 a 33.089, a la par que España adquiere cientos de miles de tests para aumentar su capacidad de detección. Del total de infectados, 3.355 se han curado y 2.355 están en unidades de cuidados intensivos, según las mismas cifras.

No obstante, en parte diario, el director de emergencias sanitarias Fernando Simón indicó que el porcentaje de enfermos críticos disminuyó en los últimos días del 15 al 13% del total, lo cual “da cierta esperanza de que el problema se va conteniendo”.

En Francia, en tanto, la cantidad de muertos aumentó más de un 20 por ciento en el día, con 186 nuevos casos que llevaron el total a 860. El país registra 19.856 contagios, de los cuales 2.082 están en cuidados intensivos.

Otro foco de preocupación es el Reino Unido. Con 335 muertes y 6.650 casos confirmados, 54 y 967 más que el día anterior, respectivamente, el país sigue una curva similar a que registró Italia en sus primeras semanas, aunque un poco menos empinada. Pero no fue hasta el 20 de marzo que el primer ministro, Boris Johnson, ordenó el cierre de bares, restaurantes, cines y gimnasios, entre otros, durante 14 días.

El primer ministro británico, Boris Johnson. Foto: Ian Vogler/Pool via REUTERS
El primer ministro británico, Boris Johnson. Foto: Ian Vogler/Pool via REUTERS

De hecho, se espera que Johnson anuncie nuevas medidas de aislamiento social y redoble esfuerzos para asegurar el cumplimiento de las ya implementadas, ante imágenes que reflejaron el hecho que numerosos ciudadanos no obedecieron las órdenes gubernamentales. En consecuencia, expertos esperan que la curva de la nación continúe creciendo hasta que la cuarentena comience a surtir sus efectos.

El contraste con el escenario en estos países lo representa Alemania. Pese a registrar casi 30.000 casos, la cifra de muertes es de 118, un porcentaje considerablemente menor al de sus vecinos.

Algunas de las hipótesis barajadas por los especialistas para explicar el hecho son: Mejor equipamiento médico y la posibilidad de brindar atención médica adecuada a los pacientes sin que sus hospitales se vean saturados a corto plazo, como ha ocurrido en Italia o en el este de Francia; Tests precoces que ponen al país a la vanguardia en materia de diagnóstico y detección; una población joven afectada, donde más del 70% de las personas identificadas como infectadas hasta ahora tienen entre 20 y 50 años; y la ausencia de tests post mortem, lo que implica que cuando una persona muere en cuarentena en el domicilio y no en el hospital, hay muchas posibilidades de que su caso no entre en las estadísticas

A nivel global, el director de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que la pandemia se está acelerando y enfatizó la necesidad de implementar el aislamiento social. “Tomó 67 días desde el primer caso reportado para llegar a los primeros 100.000 casos, 11 días para los segundos 100.000 casos y sólo cuatro días para los terceros 100.000 casos”, graficó.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. Foto: REUTERS/Denis Balibouse
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. Foto: REUTERS/Denis Balibouse

Por ello, Ghebreyesus, que ofreció la conferencia de prensa por video, instó a los países a pasar al “ataque” realizando pruebas de diagnóstico a todos los casos y poniendo en cuarentena a sus ciudadanos.

La OMS ha elogiado los enfoques como el de Corea del Sur, Singapur o Alemania, que optaron por masivas campañas de diagnóstico para una detección temprana y cuarentena de los focos más problemáticos. Los países europeos más afectados, que inicialmente ignoraron estos consejos, los han terminado implementando para seguir el camino marcado por el organismo internacional.

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