Un trabajador chino en una planta páneles solares. China está intentando avanzar en industrias de atlas tecnologías, en gran parte mediante el robo de secretos e información (Gilles Sabrie para The New York Times)
Un trabajador chino en una planta páneles solares. China está intentando avanzar en industrias de atlas tecnologías, en gran parte mediante el robo de secretos e información (Gilles Sabrie para The New York Times)

China está detrás del 80% de los casos de espionaje económico recibidos por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, según informó este jueves la institución en su cuenta oficial de Twitter. Además, el gigante asiático está implicado en el 60% de todos los casos de robo de secretos industriales a nivel federal en el país norteamericano, una actividad ilegal que le cuesta cerca de 600.000 millones de dólares al año a la primera economía global..

En una conferencia coincidente con la publicación de estos datos, el fiscal general de Estados Unidos, William Barr, advirtió que el liderazgo actual de China en la tecnología 5G es parte de su estrategia para convertirse en la “superpotencia tecnológica dominante”, basándose en ideas innovadoras que no le pertenecen a un “sistema totalitario que reprime la innovación”.

Los datos fueron recolectados y procesados por el China Initiative (Iniciativa China), un programa lanzado en noviembre de 2018 por el Departamento de Justicia y que tiene como finalidad identificar y judicializar casos de espionaje económico, robo de propiedad intelectual y secretos industriales, hackeos y otro crímenes económico para así proteger infraestructura crítica del país de ataques extranjeros y combatir campañas de influencia sobre la población estadounidense, de acuerdo a documentos oficiales.

Su creación coincidió con el inicio de la llamada “guerra comercial” y es una respuesta a las prácticas ilegales y las agresiones económicas de China hacia Estados Unidos, señala el Departamento de Justicia en un tuit.

El Fiscal General de Estados Unidos, William Barr (REUTERS/Tom Brenner)
El Fiscal General de Estados Unidos, William Barr (REUTERS/Tom Brenner)

La divulgación de estos datos tuvo lugar en el mismo día y a la misma hora en la que el programa China Initiative realizaba una conferencia en el Center for Strategic and International Studies (CSIS), un influyente think tank en Washington D.C., que contó la participación Barr, fiscal general y director del Departamento de Justicia.

El sistema totalitario de China suprime la innovación. Las ideas innovadoras surgen de sociedades libres como la nuestra, que desde hace tiempo lideran el desarrollo tecnológico”, consideró Barr, para luego asegurar que el espionaje económicon y el robo de propiedad intelectual le cuestan a la economía de Estados Unidos unos 600.000 millones de dólares al año.

También alertó sobre el liderazgo actual de China en el terreno de la tecnología 5G. “Si China domina en soledad el 5G, podrá dominar las oportunidades que surgirán de una sorprendente gama de tecnologías dependientes y entrelazadas con la plataforma”, consideró.

Estas nuevas oportunidades, señaló Barr, podrían generar riquezas en torno a los 23 billones de dólares para 2025, y China ha capturado hasta el momento el 40% del mercado del 5G.

China lidera el mercado de 5G (REUTERS/Dado Ruvic/Illustration)
China lidera el mercado de 5G (REUTERS/Dado Ruvic/Illustration)

Si vamos a mantener el liderazgo tecnológico y nuestra fortaleza económica, necesitamos que los sectores público y privado trabajen juntos", explicó el fiscal general estadounidense. "Las empresas deben cuestionarse si las ganancias a corto plazo trabajando con China valen los costos a largo plazo”, consideró, en referencia a las numerosas facilidades otorgadas por China para financiar la compra de sus equipos.

Al respecto destacó que actualmente hay un mercado global de 76.000 millones de dólares en infraestructura para redes 5G, y sin embargo China está ofreciendo cerca de 100.000 millones de dólares en incentivos y facilidades de pago para imponer su tecnología.

“China ya no tiene la ambición de ser una potencia regional, sino una potencia global. Intenta usar su plan Made in China 2025 para reemplazar a estados Unidos como la superpotencia tecnológica dominante”, concluyó Barr, en referencia al proyecto estratégico lanzado por Beijing para abandonar las manufacturas y pasar a una industria de alta tecnología.

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