Mark Rutte, primer ministro de los Países Bajos (Shutterstock)
Mark Rutte, primer ministro de los Países Bajos (Shutterstock)

El primer ministro de los Países Bajos, Mark Rutte, pidió disculpas en nombre de su gobierno por la persecución de judíos durante la Segunda Guerra Mundial, cuando el país estuvo ocupado por la Alemania Nazi, este domingo durante un acto en Ámsterdam en Conmemoración por el 75 aniversario de la liberación de Auschwitz. Es la primera vez en la historia que un mandatario holandés en ejercicio realiza tal afirmación.

“Ahora que los últimos sobrevivientes [del Holocausto] están con nosotros, pido hoy disculpas en nombre del gobierno por lo que las autoridades hicieron en esa época”, expresó Rutte en su discurso, cuya transcripción fue distribuida por el gobierno neerlandés. “Lo hago sabiendo que ninguna palabra puede contener algo tan grande y horrible como el Holocausto”, agregó.

De acuerdo al primer ministro, el gobierno holandés "falló en su responsabilidad de proveer justicia y seguridad”.

Los Países Bajos fueron invadidos por las Fuerzas Armadas de la Alemania nazi en mayo de 1940. Los combates duraron unos pocos días, que bastaron para arrasar el centro de Rotterdam y otras ciudades, y culminaron con la victoria alemana.

Entrada al campo de concentración de Auschwitz
Entrada al campo de concentración de Auschwitz

El sur del país fue liberado por los aliados a finales de 1944, pero en el norte la ocupación continuó hasta la rendición de Alemania en mayo de 1945.

Durante este negro período de la historia de los Países Bajos hubo varios actos de resistencia armada contra el invasor y de ayuda entre la población civil a las minorías perseguidas, pero también se dieron numerosos ejemplos de colaboración entre organismos estatales y el ejército ocupador, especialmente en lo referido a la identificación y deportación de judíos holandeses. Dos de las principales instituciones señaladas son la policía y la compañía nacional Nederlandse Spoorwegen (Ferrocarriles Neerlandeses, NS), involucradas en el arresto y luego el transporte de judíos, respectivamente.

Se cree que el 75% de los 140.000 judíos que vivían en los Países Bajos en esa época fueron asesinados en campos de exterminio nazi, tras su deportación.

“Debemos reconocer plenamente lo que sucedió en ese momento y también decirlo en voz alta. Cuando un grupo de compatriotas fue apartado, excluido y deshumanizado bajo un régimen asesino, fracasamos”, expresó Rutte. “Cuando la autoridad se convirtió en una amenaza, nuestras agencias gubernamentales fallaron, como guardianes de la ley y la seguridad”, agregó.

Cartel de reclutamiento de las Waffen SS alemanas destinado a la población holandesa
Cartel de reclutamiento de las Waffen SS alemanas destinado a la población holandesa

El primer ministro recordó que “también hubo resistencia individual dentro del gobierno”, aunque “demasiados funcionarios holandeses llevaron a cabo lo que los ocupantes les exigieron”

“Y las amargas consecuencias del registro y la deportación no fueron reconocidas a tiempo”, concluyó.

Rutte se convirtió en primer ministro de los Países Bajos en 2010, y en dos ocasiones se negó a realizar un pedido formal de disculpas, citando falta de evidencias y consensos. La primera vez fue en 2012, cuando se lo solicitó el Partido por la Libertad, y en 2015, cuando lo pidió el rabino Rabbi Binyomin Jacobs. No estaba claro qué había motivado el cambio.

De hecho, desde finales de la guerra los diferentes gobiernos holandeses han evitado hacer cualquier referencia a un pedido de disculpas o a sumir responsabilidades

Víctimas del Holocausto durante un acto realizado por la empresa ferroviaria NS (AP)
Víctimas del Holocausto durante un acto realizado por la empresa ferroviaria NS (AP)

Pero los numerosos voluntarios holandeses que marcharon a pelear en las SS alemanas, el desproporcionado número de muertos entre la población judía del país y los asuntos inconclusos con respecto a la propiedad confiscada por las autoridades a las familias judías deportadas mantuvo el tema en agenda.

“Calculamos que miles de personas merecen una paga, incluidos unos 500 supervivientes”, declaró la NS en un comunicado.

La empresa, que califica ese periodo de su historia de “página negra”, se disculpó oficialmente en 2005 por sus actos cometidos durante el Holocausto, aunque hasta la fecha no se había ordenado ninguna indemnización.

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