Foto: AP Photo/Zurab Tsertsvadze
Foto: AP Photo/Zurab Tsertsvadze

Alemania ha expulsado a dos diplomáticos rusos tras el asesinato por encargo de un ciudadano georgiano de origen checheno que tuvo lugar en Berlín el pasado mes de agosto, según ha informado este miércoles el Ministerio de Exteriores germano. En concreto, la administración de Angela Merkel los ha declarado personas no gratas y les ha dado siete días para abandonar el país.

La Fiscalía federal alemana ha anunciado que se hará cargo de la investigación del asesinato y ha precisado que hay sospechas de que hubo actores estatales de Rusia o Chechenia implicados en el mismo.

Hay suficientes indicios de que el asesinato se llevó a cabo en nombre de las autoridades estatales de la Federación Rusa o de la República Autónoma de Chechenia como parte de la Federación de Rusia", indica un pasaje del comunicado.

No obstante, la decisión específica de expulsar a los diplomáticos responde a lo que Berlín ve como una falta de cooperación por parte de las autoridades rusas en la investigación del hecho “a pesar de las reiteradas y enfáticas demandas de alto rango”.

La víctima fue asesinada a tiros por la espalda el pasado 23 de agosto en un estacionamiento en el barrio de Moabit. El asesino se le acercó en bicicleta y disparó contra la espalda y la cabeza de la víctima. La policía detuvo ese mismo día al hombre que efectuó los disparos. Un ruso de 49 años, había viajado a Berlín desde Moscú y tenía su pasaje de vuelta a Rusia.

El georgiano abatido habría luchado contra Rusia junto a los musulmanes chechenos a principios de los años 2000 en la guerra en esta república rusa, según el Centro de Observación y Educación de Derechos Humanos de Georgia.

Por su parte, y antes de conocerse la noticia respecto de los dos diplomáticos expulsados, el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, negó el miércoles cualquier implicación de Moscú en el asesinato.

“¿Qué tiene esto que ver con las autoridades rusas? Se trata de suposiciones absolutamente infundadas”, ha sostenido el portavoz del presidente Vladimir Putin, citado por la agencia rusa Interfax. “Este asunto está siendo exaltado en cierta medida por los medios alemanes pero esto no significa que este sea el caso”, insistió.

Una vez la decisión de Alemania se hizo pública, Moscú anunció que adoptaría medidas retaliatorias. El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, calificó a las acusaciones como “infundadas” y la expulsión de “inamistosa”. “Somos gente reflexiva. Primer estudiaremos de que nos acusan y como ha sucedido todo esto”, declaró a la agencia Interfax.

El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov. Foto: REUTERS/Maxim Shemetov
El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov. Foto: REUTERS/Maxim Shemetov

Los jefes de Estado de ambos países discutirán los hechos en una reunión bilateral prevista para la semana que viene y que tiene como objetivo principal abordar el conflicto en Ucrania.

Esta semana, el semanario ‘Spiegel’ informó en su edición digital de que los investigadores sospechaban de una implicación del Estado ruso en el asesinato. Según la publicación, el hombre podría ser un agente de los servicios especiales rusos dado que su nombre no figura en bases de datos del país y su número de pasaporte es similar al de los oficiales de inteligencia militar.

El hecho se suma a otros similares que han tenido lugar en países de Europa occidental y contribuido a aumentar las tensiones con Rusia. En enero de este año, la Unión Europea sancionó a agentes de inteligencia rusos por el envenenamiento del ex espía Sergei Skripal en marzo de 2018 en el Reino Unido.

En concreto, el consejo de ministros de la Unión Europea (UE) decidió el lunes sancionar al jefe de la inteligencia militar rusa (GRU), a su adjunto y a dos agentes considerados como responsables del envenenamiento de Skripal, congelando sus haberes en países de la UE y prohibiéndoles viajar en esos territorios.

El ataque con el agente tóxico Novishok cometido en Salisbury (sur de Inglaterra) es la primera utilización rusa de armas químicas en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Suscitó la indignación internacional y generó masivas expulsiones de diplomáticos rusos de países occidentales.

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