La nueva ola de manifestaciones en Baghdad se tornaron violenta después de que la policía comenzó a disparar contra los manifestantes. (EFE)
La nueva ola de manifestaciones en Baghdad se tornaron violenta después de que la policía comenzó a disparar contra los manifestantes. (EFE)

Amnistía Internacional ha confirmado las muertes de seis manifestantes iraquíes durante la actuación policial de este sábado en el centro de Bagdad para dispersar una nueva protesta dentro de las manifestaciones nacionales contra el Gobierno iraquí, que la organización humanitaria describe como “un baño de sangre” desencadenado por la brutalidad de las fuerzas de seguridad.

“Las autoridades iraquíes deben contener inmediatamente a sus fuerzas de seguridad a tenor de los, al menos, seis manifestantes muertos durante la operación para dispersar las protestas en torno a la plaza Tahrir”, ha asegurado la ONG, citando a trabajadores médicos testigos de la intervención. La operación policial dejó además “decenas de heridos”, según Amnistía, sin dar una cifra exacta.

Según las fuentes de Amnistía, cuatro manifestantes fueron asesinados a tiros y otros dos murieron a causa de las heridas resultantes de las granadas de gas lacrimógeno que impactaron en su cabeza.

La protestas empezaron en el sur del país en el mes de octubre. (EFE)
La protestas empezaron en el sur del país en el mes de octubre. (EFE)

Desde el pasado 25 de octubre, Amnistía Internacional ha documentado al menos otros nueve casos de uso de gases lacrimógenos para uso militar contra la población civil y pide la suspensión inmediata de su empleo para controlar multitudes, al ser un instrumento letal en el caso de que impacte contra un cuerpo humano.

Amnistía denuncia además que la Policía iraquí está impidiendo a los médicos que desempeñen su trabajo, como ocurrió en un incidente en el puente de Al Sinak, cerca de la plaza, donde la Policía irrumpió en una tienda donde los manifestantes heridos estaban recibiendo tratamiento.

El asalto policial destruyó parcialmente la tienda y los médicos tuvieron que huir junto a los heridos. Un carro de evacuación también quedó inutilizado a pesar de que estaba claramente identificado como transporte médico.

En total, Amnistía estima que al menos 264 personas han muerto en Irak desde el comienzo de las protestas hace poco más de un mes, en lo que se está convirtiendo “nada menos que en un baño de sangre, donde todas las promesas de reforma del Gobierno seguirán cayendo en saco roto mientras las fuerzas de seguridad continúen matando a los manifestantes”, ha lamentado la directora de Amnistía para Oriente Próximo y Norte de África, Heba Morayef.

“El Gobierno de Irak tiene el deber de proteger el derecho a la vida de sus ciudadanos así como sus derechos de asociación y expresión”, ha añadido Morayef. “Este baño de sangre debe terminar ya, y sus responsables deben ser llevados ante la justicia”, ha zanjado.

(Con información de Europa Press)

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