La doctora Irene Frachon muestra una caja de Mediator, al comienzo del juicio en los tribunales de Nanterre, cerca de París. (REUTERS)
La doctora Irene Frachon muestra una caja de Mediator, al comienzo del juicio en los tribunales de Nanterre, cerca de París. (REUTERS)

Se trata de un largo y complejo proceso que arranca este lunes y podría extenderse durante más de seis meses: en el banquillo de los acusados 14 personas físicas, los laboratorios Servier que lo comercializaron con sus nueve filiales y la Agencia Nacional de Seguridad del Medicamento. Y frente a ellos los abogados que defienden a la parte civil con miles de denuncias interpuestas.

La pregunta a clarificar en este macroproceso es: ¿Cómo fue posible que un medicamento para los diabéticos fuera prescrito como adelgazante durante más de 30 años a pesar de las repetidas alertas sobre su peligrosidad que se fueron dando?

Los abogados de la parte civil apuntan a que el laboratorio escondió deliberadamente las propiedades nocivas del medicamento para obtener beneficio económico. El grupo Servier se defiende afirmando que no apareció ninguna constancia de riesgo identificado antes de 2009, año de su retirada en Francia.

Hasta el momento de su retirada en 2009, el fármaco ya había sido utilizado por cinco millones de usuarios. Y aunque no se puede estabelecer con seguridad el número de muertes que ha causado, expertos judiciales estiman que a largo plazo pudo ser el causante de unas 2.100 lesiones en válvulas cardiacas e hipertensión arterial pulmonar, una patología rara pero mortal.

La doctora Irene Frachon, del Hospital de Brest, fue quien lanzó la alerta definitiva que en 2009 permitió retirar el medicamento. Ha explicado para RFI que dentro de la Agencia Nacional de Seguridad del Medicamento había consejeros que trabajaban para los laboratorios Servier y que estaban encargados de contar a los laboratorios lo que pasaba en las comisiones con el objetivo final de proteger la comercialización del medicamento. Un grave conflicto de intereses que estaría en la base de una gran negligencia.

En el banquillo de este proceso no estará sin embargo el principal protagonista del caso: Jacques Servier, el fundador de la farmacéutica, que murió en 2014 a los 92 años de edad , para disgusto de los demandantes que hubiesen querido verle afrontar todo el proceso.

Publicada originalmente por RFI