El ex general israelí Benny Gantz, líder del partido Azul-Blanco (Reuters)
El ex general israelí Benny Gantz, líder del partido Azul-Blanco (Reuters)

Benny Gantz, líder del partido opositor Azul-Blanco y principal rival del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo este jueves que él debería estar a cargo del nuevo gobierno dentro una coalición de unidad, luego de que su fuerza ganara las elecciones legislativas del domingo, sin alcanzar sin embargo una mayoría propia.

De concretarse, frustraría los planes de Netanyahu, el primer ministro con más años en el cargo en el país, de acceder a un quinto mandato.

Gantz habló ante la prensa israelí poco después de que Netanyahu propusiera que su partido, el Likud, y el Azul-Blanco (llamado así por los colores de la bandera de Israel) de su rival formaran un gobierno de unidad que permita romper el bloqueo político que rige en el país desde abril.

Al respecto, Gantz, un ex general de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) considerado casi un "outsider", se mostró abierto a una formar "un amplio gobierno liberal de unidad" pero dijo que él debería ser el primer ministro, y no Netanyahu, de acuerdo al Times of Israel. También señaló que no dejará que nadie dicte condiciones al acuerdo, en relación a los partidos religiosos extremistas que forman parte de la base de apoyo de Netanyahu.

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu (Reuters
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu (Reuters

"El pueblo ha votado claramente en favor de la unidad. El Azul-Blanco ha ganado al momento 33 bancas, mientras que Netanyahu no ha obtenido una mayoría suficiente para formar la coalición que esperaba", dijo Gantz, de acuerdo a AFP. "Escuharemos a todos, pero no dejaremos que nadie nos impongan mandatos", agregó.

Según resultados provisionales con el 98% de las mesas escrutadas, en las elecciones del domingo el Azul-Blanco fue la fuerza más votada con el 25,9% de los votos, obteniendo 33 bancas en el Knesset, el parlamento israelí. El oficialista Likud obtuvo el 25%, con 31 bancas, y en tercer lugar llegó la Lista Conjunta, de mayoría árabe, con el 10,5% de votos (13 bancas).

La situación puede ser considerada un virtual empate técnico entre las dos principales fuerzas, aunque la exigua victoria del partido de Gantz tiene un peso político y simbólico en elecciones que Netanyahu había convocado casi como un referéndum de apoyo.

Con estos resultados, el Azul-Blanco y sus aliados, que conforman un bloque de centro-izquierda, alcanzaron 57 bancas y el Likud y sus socios (que incluyen a los partidos religiosos), que forman parte de un bloque de centro-derecha, llegaron a las 55. Ninguno alcanza aún los 61 escaños necesarios para llegar a la mayoría y formar gobierno por su cuenta.

Avigdor Lieberman, del partido Yisrael Beiteinu (Reuters)
Avigdor Lieberman, del partido Yisrael Beiteinu (Reuters)

De unirse, el Azul-Blanco y el Likud, sí cuentan con los legisladores necesarios para formar gobierno, aún sin el apoyo de sus aliados específicos.

Israel entró este año en una crisis política tras las elecciones legislativas de abril, en las que el Likud se impuso por una mínima diferencia (26,46% contra 26,13%) y empató en número de bancas (35) con el Azul-Blanco.

En las negociaciones posteriores para formar gobierno, el partido de derecha Yisrael Beiteinu, liderado por el ministro de Defensa Avigdor Lieberman, se negó a volver a apoyar a Netanyahu, manchado por acusaciones de corrupción, en una nueva coalición.

Esto generó un bloqueo en la política israelí, y Netanyahu disolvió el parlamento y convocó a una nueva ronda de elecciones, que tuvo lugar el domingo, con la esperanza de mejorar su desempeño Pero eso finalmente no ocurrió.

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