Hasta el 60% de los empleados confesó  haber acudido a trabajar bajo los influjos del alcohol (IStock)
Hasta el 60% de los empleados confesó  haber acudido a trabajar bajo los influjos del alcohol (IStock)

La economía británica paga un costo de 1.400 millones de libras (USD $1.800 millones) de los empleados que acuden al trabajo con resaca o aún en estado de embriaguez, según un cálculo de investigadores.

El Instituto para Estudios sobre el Alcohol (IAS, por sus siglas en inglés) utilizó los resultados de una encuesta a 3.400 empleados del Reino Unido, los cuales se consideraron un 39% menos productivos cuando insisten en hacer su trabajo a pesar de haberse bebido alcohol.

El análisis contabilizó el resultado junto con la media de costos laborales para calcular el impacto de daño económico y que usualmente pasa desapercibido.

El IAS, con sede en Londres, informó que el Gobierno subestima el costo económico general del alcohol, porque su propia cuenta no contabiliza el desgaste en productividad de personas en estado de embriaguez o con resaca que insisten en ir a trabajar a pesar de su condición. La inclusión de las resacas en el trabajo elevaría la medición oficial del daño económico a 8.700 millones de libras, dijeron los investigadores.

Fotograma de ‘Resacón en Las Vegas’ vía YouTube
Fotograma de ‘Resacón en Las Vegas’ vía YouTube

El informe, titulado "Bebida y trabajo, un cóctel potente", afirmaba que la gente estaba bebiendo más que nunca, pero que pocos empleadores tenían políticas de alcohol para abordar los problemas derivados de la bebida problemática.

La encuesta de Alcohol Concern que mostró que tres de cada cinco empleadores (60%) estaban experimentando problemas como resultado del consumo de alcohol por parte del personal. Investigación separada del CIPD y Gestión de Personas. La revista publicada en 2007 encontró que casi un tercio (31%) de las organizaciones han despedido a sus empleados como resultado de problemas con el alcohol, que el 42% ni siquiera tenía políticas de alcohol o drogas, y del resto lo hizo, muy poco se hizo para activamente promoverlos .

"Incluso entre aquellos que beben a niveles menos dañinos, trabajar con intoxicación o resaca puede reducir la productividad", dijo Aveek Bhattacharya , analista de IAS y autor del informe. "Estas conclusiones deberían alentar al Gobierno a revisar sus estimaciones oficiales del coste del alcohol para la sociedad, que actualmente están lamentablemente desfasadas. Esperamos estos resultados ayuden a cambiar la conversación sobre el alcohol y la economía".

Las estadísticas oficiales muestran que las personas empleadas tienen más probabilidades de beber en exceso que las personas desempleadas, que la proporción de trabajadores jóvenes que beben en exceso es mayor en trabajos manuales como en construcción y manufactura, así como en servicios profesionales y financieros (donde aproximadamente un tercio del personal admite beber en exceso).

Según la encuesta, es más probable que los empleados mejor pagados acudan al trabajo con resaca o intoxicados. El 55% de las personas que ganan más de 60.000 libras (76.105 USD) al año lo habían hecho anteriormente, frente al 29% de las que ganan menos de 10.000 libras (12.684 USD) al año, según el estudio.

El IAS alerta que los efectos del abuso del alcohol en el lugar de trabajo tienen, además, invariablemente implicaciones perjudiciales para la salud y el comportamiento social de los empleados y empleadores en el lugar de trabajo.

Sin embargo, a pesar de los altos costos de los daños relacionados con el alcohol para las empresas, algunos empleadores continúan fomentando las culturas del consumo de alcohol en varias etapas de la vida laboral entre el personal, desde la primera iniciación con colegas y como motivación para socializar hasta recompensar los logros individuales o grupales, advierte el Instituto.

Asimismo exhortan a los empleadores a privilegiar promover la salud y el bienestar entre su personal cuando, de hecho, es tan común que los trabajadores adopten el alcohol como un mecanismo de manejo para manejar las presiones de la vida moderna.