Para padres y madres, el sueño fragmentado puede ser tan malo como la falta de sueño, advierten los manuales sobre la crianza de los hijos. (Shutterstock)
Para padres y madres, el sueño fragmentado puede ser tan malo como la falta de sueño, advierten los manuales sobre la crianza de los hijos. (Shutterstock)

La periodista y escritora Jessica Grose tiene dos hijas, de cinco años y 18 meses respectivamente. También un agotamiento constante, pertinaz, que supuso que se originaba en una anemia. Pero los resultados normales de un análisis de sangre demostraron que no era el caso.

"Cuando le pregunté a mi madre cuándo estaría menos exhausta, hizo una pausa, como si estuviera realizando complejos cálculos mentales, y mientras mis niñas corrían a la velocidad del rayo por mi apartamento, gritando, dijo 'Siete años'", escribió la autora de Sad Desk Salad en The New York Times.

A veces la solución es dormir una noche entera, aunque haya que irse de la casa. (iStock)
A veces la solución es dormir una noche entera, aunque haya que irse de la casa. (iStock)

Aunque ya no le falta sueño, como cuando las hijas eran bebés pequeñas, las siete u ocho horas que Grose logra dormir cada noche se ven siempre interrumpidas: una vocecita pide agua, otra pide un nuevo ajuste de las sábanas. "El sueño fragmentado puede dejarnos tan cansados como el sueño insuficiente", leyó en una de las varias guías sobre crianza que comenta en el periódico.

Despertarse repetidamente durante un ciclo de sueño afecta el aprendizaje y la memoria. "Si alguien tiene un recién nacido, y en particular si lo amamanta, sabemos que cuatro a seis horas es una quimera. Pero el sueño es realmente esencial para la salud mental post-parto. Y también este consejo que les doy a todas mis amigas antes de que den a luz: 'Si realmente te sientes al borde, duerme una noche sin interrupciones a como dé lugar'".

Para algunas madres flamantes, ilustró, eso puede significar la extracción de leche para que el hijo o la hija se alimente mientras ella "físicamente se va de la casa, porque si se queda querrá ocuparse del bebé". Cuando las finanzas lo permiten, dormir una noche en una cama de hotel, "que una no tiene que tender a la mañana siguiente", es una posibilidad agradable, dijo.

"Otras opciones incluyen ir a la casa de algún amigo o amiga o un familiar y desmayarse en el cuarto de huéspedes, o incluso atrincherarse en el propio dormitorio y dejar al bebé en la sala, toda la noche, con la pareja, o un familiar o un amigo o una amiga. Este consejo también les sirve a los padres de niños más grandes que simplemente se resisten a dormir".

Jessica Grose es escritora, periodista y madre de dos niñas pequeñas. (jessicagrose.com)
Jessica Grose es escritora, periodista y madre de dos niñas pequeñas. (jessicagrose.com)

Al investigar el tema del agotamiento, descubrió que no se trata de un fenómeno invariable más allá de su origen: no es que por estar exhausto en el trabajo alguien estará también exhausto en la casa, o viceversa. "El agotamiento parental y el agotamiento laboral son dos fenómenos separados con síntomas similares, que incluyen sentimientos persistentes de extenuación".

Para el agotamiento parental explicó que conviene no funcionar siempre en piloto automático, y preguntarse si realmente es necesario hacer en el preciso momento lo que se estaba por hacer. "A veces tomarse 20 minutos para hacer algo placentero para uno, sea mirar mala televisión, leer o hablar con un amigo o amiga, es un mejor uso del tiempo que preparar algo elaborado para la merienda en el jardín de infantes", sintetizó.

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