Santiago Abascal, líder de Vox (REUTERS/Susana Vera)
Santiago Abascal, líder de Vox (REUTERS/Susana Vera)

"Hace falta un cambio radical urgente en la ley, no solo para que los españoles sin antecedentes y en pleno uso de sus facultades mentales puedan disponer de un arma en su casa, sino para que puedan usarla en situaciones de amenaza real para su vida sin tener que enfrentarse a un infierno judicial, a penas de cárcel o incluso a indemnizaciones a los familiares de los delincuentes que los asaltaron", afirmó Santiago Abascal en una entrevista reciente con el portal armas.es.

El líder de Vox, el partido que sorprendió en las elecciones andaluzas de diciembre pasado y que sueña con entrar a una coalición de gobierno en los comicios generales de abril, contó que tiene una "licencia B". Ese permiso lo autoriza a disparar pistolas y revólveres en circunstancias de riesgo.

La tenencia de armas se está convirtiendo en uno de los ejes de su campaña electoral. La propuesta se instaló en el debate por el caso de Casimiro Villegas, un policía que en 2011 les disparó a cuatro asaltantes que ingresaron a su casa. La Fiscalía pidió 20 años de cárcel esta semana en el comienzo del juicio en su contra.

Abascal se envalentonó luego de que Italia aprobara una ley que ampliaba el derecho a la legítima defensa. "La dictadura progre que pretende que la gente se deje robar, violar y matar dentro de sus propias casas se derrumba", escribió en su cuenta de Twitter al compartir una nota sobre lo sucedido en Italia.

"Es puro sentido común reconocer el derecho a defender nuestro hogar, y a defendernos en nuestro hogar. Un acierto político", afirmó.

El año pasado, Vox difundió imágenes de un encuentro mantenido por sus dirigentes con miembros de la Asociación Nacional del Arma para escuchar sus inquietudes y propuestas para el ámbito nacional y en relación con la normativa europea.

Abascal, tras el buen resultado en Andalucía (REUTERS/Marcelo Del Pozo)
Abascal, tras el buen resultado en Andalucía (REUTERS/Marcelo Del Pozo)

Un partido en ascenso

Santiago Abascal fundó VOX en 2013, pero hasta hace muy poco era una formación insignificante. En las elecciones generales de 2015 obtuvo apenas 58.114 votos en todo el país (0,23%), y en las de 2016 aún menos, 47.182 (0,20%).

De hecho, en la previa de los comicios andaluces de diciembre, en los que se renovaban los 109 diputados del parlamento autonómico, las encuestas vaticinaban que obtendría apenas uno. Pero los pronósticos no podrían haber estado más errados, y lo que ocurrió en la comunidad más poblada del país fue un terremoto.

Santiago Abascal habla con los medios en la puerta del edificio del Tribunal Supremo (REUTERS/Susana Vera)
Santiago Abascal habla con los medios en la puerta del edificio del Tribunal Supremo (REUTERS/Susana Vera)

VOX salió quinto, con 11% de los votos, una magnitud inédita para un partido de ultraderecha en España, y consiguió 12 escaños. El PSOE hizo su peor elección en el bastión que gobierna desde hace 36 años: sacó apenas el 28% de los votos, que significan 33 bancas, muy lejos de las 55 necesarias para gobernar en soledad.

Luego ingresó como socio minoritario en la alianza de gobierno que formó con el Partido Popular y con Ciudadanos. Con una intención de voto que supera el 10% a nivel nacional, aspiran a repetir la alianza y tener acceso a una cuota de poder en la Moncloa tras las elecciones del 28 de abril.

Abascal aspira a entrar a una coalición de gobierno nacional (REUTERS/Heino Kalis)
Abascal aspira a entrar a una coalición de gobierno nacional (REUTERS/Heino Kalis)

En su plataforma electoral, Vox propone deportar a todos los "ilegales" y también a los regulares que realicen "actividades contra la soberanía, seguridad o la independencia nacional". Al igual que Donald Trump, Abascal quiere "levantar un muro infranqueable en Ceuta y Melilla", las dos ciudades españoles que se encuentran en el continente africano. También está en contra de la Unión Europea y quiere impulsar un nuevo tratado.

Una de las posturas más llamativas del partido, que no es compartida por todos los populismos de derecha, es el repudio a la política de géneroQuiere derogar la ley de violencia contra las mujeres porque considera que "discrimina a un sexo sobre otro", y además plantea la "supresión de organismos feministas radicales subvencionados". También buscan prohibir el aborto.

MÁS SOBRE ESTE TEMA: