Theresa May necesita ganar un voto clave en el Parlamento (Reuters)
Theresa May necesita ganar un voto clave en el Parlamento (Reuters)

La primera ministra británica, Theresa May, podría sufrir otra humillante derrota este martes en el Parlamento, después que su fiscal general asegurase que la nueva versión del acuerdo de Brexit, negociada hasta el último minuto con Bruselas, mantiene "sin cambios" los "riesgos jurídicos" para Reino Unido, opinión que no calmó las preocupaciones de los legisladores.

Los diputados británicos, que en enero ya rechazaron estrepitosamente el texto, tienen prevista otra histórica votación a partir de las 19 (hora local y GMT) a dos semanas y media de la fecha prevista del Brexit, el 29 de marzo.

Para que el acuerdo pueda superar el trámite parlamentario, la jefa del Gobierno necesita el apoyo de la mitad más uno de los 634 diputados que votarán al término de un debate sobre el asunto. El acuerdo original de retirada había sido rechazado en los Comunes el pasado 15 de enero por 432 votos en contra y 202 a favor, por lo que esta vez la primera ministra necesita otros 116 votos para llegar a la cifra clave de 318 (siempre que aún cuente con el respaldo de los parlamentarios que la apoyaron en enero).

Muchas parlamentarios esperaban para definir su voto la opinión legal del fiscal general Geoffrey Cox, encargado de aconsejar jurídicamente al gobierno. En un informe publicado por la mañana, este reconoció que los agregados al Tratado de Retirada anunciados el lunes por la noche "reducen el riesgo" de que Reino Unido se vea "indefinida e involuntariamente" atrapado en una unión aduanera con la Unión Europea. Pero "los riesgos jurídicos siguen sin cambios", sentenció echando un jarro de agua fría sobre la reavivada esperanza de que esta vez el acuerdo fuese aprobado.

Londres no ha logrado nuevas concesiones por parte de Bruselas luego del fracaso del acuerdo negociado (Reuters)
Londres no ha logrado nuevas concesiones por parte de Bruselas luego del fracaso del acuerdo negociado (Reuters)

En un dramático esfuerzo de última hora, May voló la noche anterior a Estrasburgo, sede de la Eurocámara en el noreste de Francia, para encontrarse con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, con quien mantuvo más de dos horas de negociaciones. Poco antes de medianoche anunciaron haber llegado a un entendimiento sobre el punto más conflictivo del acuerdo, la "salvaguarda irlandesa".

Este mecanismo busca evitar la reinstauración de una frontera física entre Irlanda y la provincia británica de Irlanda del Norte para proteger el frágil Acuerdo de Paz de 1998. Pero los diputados euroescépticos en el Partido Conservador de May temen que deje, de hecho, al país atrapado indefinidamente en las redes europeas.

La solución presentada por May y Juncker en Estrasburgo consiste en un intrincado "instrumento conjunto legalmente vinculante" por el cual Reino Unido puede denunciar a la UE si considera que esta actúa de mala fe para imponer una "salvaguarda irlandesa" permanente. Y también en encontrar "arreglos alternativos" para la frontera en Irlanda a partir de diciembre de 2020.

Calmar los temores
Pero, tras conocerse la opinión de Cox, este recurso de urgencia puede no bastar para calmar los temores del Parlamento británico y girar las tornas de la votación de enero, cuando 202 diputados votaron a favor del acuerdo y 432 en contra, entre ellos más de 100 rebeldes conservadores.

Uno de los elementos claves de la votación reside en lo que hagan el Partido Democrático Unionista (DUP), una pequeña formación norirlandesa en cuyo apoyo se basa la frágil mayoría parlamentaria de May, firmemente opuesto a que Irlanda del Norte tenga un trato diferente al del resto de Reino Unido.

El líder de los laboristas, Jeremy Corbyn, no tardó en reaccionar al anuncio de May y Juncker, pidiendo a los diputados británicos que voten en contra del texto, por estimar que "no tiene nada que se parezca a los cambios prometidos" por May.

Jeremy Corbyn se opone a las condiciones del acuerdo (AFP)
Jeremy Corbyn se opone a las condiciones del acuerdo (AFP)

Si los diputados tumban de nuevo el acuerdo, según la prensa británica el equipo de May contempla la posibilidad de presentarlo al Parlamento una tercera vez, aunque todo dependería de cuántos diputados voten en su contra: una desventaja de más de 60 parece muy difícil de remontar.

La primera ministra se comprometió además a consultar el miércoles a los parlamentarios si están a favor o en contra de un Brexit sin acuerdo.

Si los diputados rechazan también un Brexit sin acuerdo, lo que, teniendo en cuenta votaciones anteriores parece muy probable, el jueves debería haber un tercer voto sobre la posibilidad de pedir a la UE un aplazamiento de la fecha del Brexit.

Pero éste necesitaría la aprobación por unanimidad de los líderes de los otros 27 países del bloque y estos ya advirtieron de que sólo lo considerarían si tiene un propósito claro. Y no simplemente para seguir prolongando un bloqueo que consideran motivado por cuestiones de política interna británica.

El Reino Unido ya ha organizado simulacros sobre las larga filas que se formarían en los puertos si se concreta el Brexit (Reuters)
El Reino Unido ya ha organizado simulacros sobre las larga filas que se formarían en los puertos si se concreta el Brexit (Reuters)

Un aplazamiento podría acabar desembocando en la convocatoria de elecciones legislativas anticipadas o en la organización de un segundo referéndum, una opción que choca con el rechazo frontal del gobierno pero que cada vez tiene más adeptos entre quienes querrían anular el Brexit simple y llanamente.

Juncker advirtió la noche del lunes: "Es este acuerdo o el Brexit podría no tener lugar".

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