Embajada de Corea del Norte en Madrid (EFE)
Embajada de Corea del Norte en Madrid (EFE)

La Policía Nacional española investiga un asalto a la Embajada de Corea del Norte en Madrid el pasado viernes, cuando un grupo de hombres irrumpió en la sede y robó varios equipos informáticos, tras someter al personal diplomático.

Alejandro Cao de Benós, activista español con nacionalidad norcoreana y representante del gobierno comunista, confirmó a Infobae el crimen y aseguró que todos los funcionarios se encuentran bien de salud, pero declinó dar mayores precisiones.

Según las fuentes consultadas por la prensa española, un grupo de hombres irrumpió el día 22 en la embajada, ubicada en la periferia de la capital española, muy cerca del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), y se llevaron varias computadoras.

Según informó El Confidencial, "los asaltantes maniataron al personal de la sede diplomática y permanecieron en el edificio durante al menos cuatro horas".

El mutismo en torno al asalto es grande ya que, de forma oficial, la Policía Nacional se limita a explicar que solo se tiene constancia de las lesiones sufridas por una mujer que fue atendida en una calle cercana a la sede diplomática en el momento del robo.

La representación diplomática no ha presentado denuncia, mientras que un vocero de la embajada llegó a declarar a EFE que en la legación "no ha pasado nada".

La mañana del miércoles, una patrulla policial vigilaba la entrada de la sede diplomática norcoreana.

La legación diplomática de Corea del Norte en España fue abierta en octubre de 2013 por el diplomático norcoreano Kim Hyok Chol, quien fue expulsado de España el 25 de septiembre de 2017 en respuesta a las pruebas balísticas realizadas por el régimen de Pionyang.

Kim Hyok Chol, que atribuyó su expulsión a la "diplomacia de sumisión" a Estados Unidos del Gobierno de Mariano Rajoy, es ahora uno de los principales interlocutores con la Administración de Donald Trump en las conversaciones que hoy emprende en Hanoi con el líder supremo norcoreano, Kim Jong-un.

La embajada en Madrid quedó reducida entonces al mínimo, con un encargado de negocios y un pequeño grupo de estudiantes de arquitectura.

(Con información de EFE)

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