Las relaciones en el espacio serían muy complicadas por la incapacidad de permanecer juntos (Foto: iStock)
Las relaciones en el espacio serían muy complicadas por la incapacidad de permanecer juntos (Foto: iStock)

El sexo en el espacio, lejos de ser algo placentero, una fantasía, sería en realidad una terrible pesadilla, desde fluidos flotantes hasta contracciones inadecuadas, expresó un científico financiado por la NASA.

John Millis, un físico y astrónomo, comentó a The Sun que los problemas que enfrentan los astronautas que desean participar en el acto amatorio es la micro-gravedad.

El científico de la Universidad de Anderson en Indiana, comparó el sexo en el espacio a tener relaciones sexuales mientras se hace una caída en paracaídas, y añadió que sería prácticamente imposible.

"Los problemas que rodean el acto giran en torno a la caída libre, la micro-gravedad, es el ambiente experimentado por los astronautas", dijo.

Imagina participar en la actividad sexual mientras se está cayendo en paracaídas, cada empuje o movimiento te impulsará en direcciones opuestas. Incluso el tacto más ligero puede dificultar la relación si ambas personas no están debidamente ancladas. Los astronautas necesitarían prepararse.

"Usar un saco para dormir compartido, o algo similar, tal vez sería lo más útil."

Millis, cuyo trabajo ha sido financiado por la NASA, explicó que en la micro-gravedad la sangre se eleva a la cabeza, en lugar de ir hacia los genitales, lo que dificulta tanto a los hombres como a las mujeres que se exciten.

La presión arterial baja por debajo de la cintura también, por lo que el tejido en el pene de un hombre sea más flácido, lo cual puede impactar la confianza de un astronauta cuando se trata del arranque.

Otro de los conflictos es que en el espacio, los niveles de testosterona bajan, lo que significa que los aventureros que surcan el espacio sufren una falta de impulso sexual

Y esto trae complicaciones a largo plazo, ya que el corazón se encogerá debido a los prolongados periodos de tiempo en los que están en órbita.

El roce profundo entre dos cuerpos se dificulta, pues uno de los dos puede salir volando (Foto: iStock)
El roce profundo entre dos cuerpos se dificulta, pues uno de los dos puede salir volando (Foto: iStock)

También hay una menor cantidad de sangre en las extremidades inferiores, que es la región del cuerpo de la que se extrae para generar una erección.

Los fluidos como el sudor, la humedad vaginal y la acumulación de semen estarían flotando alrededor de la cabina haciendo que la temperatura sea aún más alta y sería bastante incómodo.

Probablemente sería muy caliente, especialmente cuando dos cuerpos se frotan uno contra el otro, así de sudorosos.

"Debido al ambiente de la micro-gravedad el sudor y las lágrimas no corren por los cuerpos de los astronautas como lo hacen aquí en la tierra, en su lugar se acumula como pequeños estanques de fluido cerca de donde fue secretada", añadió el experto.

Si el movimiento es suficientemente vigoroso, podría expulsar de la superficie al otro y eso sería bastante menos romántico, por eso, podría ser un desafío complicado para los movimientos físicos.

El académico cree que a pesar de las dificultades una pareja podría excitarse y llegar al clímax en el espacio.

En su libro, "La vida en el espacio", el técnico de la NASA, Harry Stine afirmó que el sexo había sido simulado por la agencia especial y se dedujo que una afortunada "tercera persona" sería la mejor manera de facilitar la vivacidad.

El amor en el espacio, se hace casi imposible (Foto: Especial)
El amor en el espacio, se hace casi imposible (Foto: Especial)

"Era posible pero difícil y se hizo más fácil cuando una tercera persona ayudó a sostener a uno de los dos para que no se moviera de su lugar".

La inventora y autora de ciencia ficción Vanna Bonta creó un atuendo conocido como el 2suit para ayudar a los astronautas a sacar las piedras en el espacio y esta idea surgió porque en un vuelo de gravedad cero, tanto ella como su esposo no lograron abrazarse a causa d la ingravidez.

El 2suit tiene un espacio que se abre en la parte de la ingle y se cierra con velcro que permite a los usuarios el poder participar en relaciones sexuales.

Es intencionalmente holgado para así poder facilitar el movimiento de quienes lo usan.

Los primeros esposos que entraron en el espacio fueron los estadounidenses Jan Davis y Mark Lee, que se habían enamorado en un campo de entrenamiento de la NASA.

Se casaron en secreto justo antes de su misión en 1991, ya que la agencia espacial tiene políticas muy estrictas sobre tener a parejas en el espacio, pues se cree que se puede estropear la dinámica del equipo.

Aunque pareciera lo más romántico, es en realidad un completo tormento (Foto: Archvo)
Aunque pareciera lo más romántico, es en realidad un completo tormento (Foto: Archvo)

A pesar de los rumores sobre la relación a bordo, la pareja nunca ha revelado si fueron las primeras personas en experimentar el amor libre de gravedad.

Millis señaló que los dos principales problemas de tener un embarazo exitoso en el espacio son los altos niveles de radiación, los cuales son más elevados fuera de la atmósfera de la tierra y el impacto del ambiente de la micro-gravedad en el desarrollo del bebé.

 
Para el feto en formación, los niveles de radiación tan altos causarían la deformación celular y la mutación, posiblemente terminando con el embarazo antes de llegar a término. Normalmente la atmósfera terrestre y el campo magnético nos protegen de toda clase de radiación cósmica y de viento solar.

Pero en el vacío del espacio, hay pocas cosas que impidan que la radiación penetre en nuestros cuerpos, particularmente en las exposiciones prolongadas.

Debido a la ausencia de gravedad significativa, la estructura ósea del feto no puede formarse correctamente, haciendo que el desarrollo de un bebé humano sea imposible. Otro resultado que podría ser problemático sería que fuera un embarazo ectópico lo cual podría poner en peligro la vida de la mujer astronauta.

Una de las razones por las que la NASA prohíbe el sexo en el espacio es debido a los riesgos que corre una mujer embarazada, pues esta resultaría en un cambio por completo de misión, según los académicos Haley Schuster y Steven L. Peck

MÁS SOBRE ESTE TEMA: