Encapuchados y armados con martillos y una escopeta recortada, tres ladrones ingresaron a robar el sábado por la noche en un bar y agencia de apuestas hípicas en el condado de Cork, en Irlanda.

Eran las 6:20 de la tarde. El lugar estaba casi desierto a esa hora. Parecía una tarea sencilla.

Uno saltó el mostrador y amenazó al dueño, Tim Murphy, y otro apuntó su arma a los únicos dos apostadores que estaban en ese momento en el lugar: un hombre joven y Denis O'Connor, un abuelo de 85 años.

Los asaltantes demandaron que les entregaran el dinero de la caja fuerte.

El apostador joven se tiró al piso y quedó inmóvil, pero el dueño de la agencia y el abuelo decidieron resistirse al robo.

El abuelo se metió detrás del mostrador y dio pelea a unos de los asaltantes a los empujones y manotazos. Luego tomó una de las banquetas que estaban en el lugar y la arrojó contra otro de los maleantes.

En 38 segundos, todos los ladrones huyeron del lugar. Todo el incidente quedó grabado por la cámara de seguridad del local comercial.

Murphy dijo luego que le estará "por siempre agradecido" a O'Connor.

La policía está a la búsqueda de un Volkswagen Passat negro con el que los asaltantes huyeron del lugar.

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