Un colectivo de carniceros franceses le ha solicitado al gobierno protección ante los militantes veganos, tras acusarlos de intentar acabar con la tradición carnívora del país galo. Solo en los últimos meses, unos quince establecimientos han sido salpicados con sangre falsa.

Una serie de ataques recientes, marcados por el apedreo de negocios y la destrucción de propiedad privada mediante el uso de grafitis y calcomanías en las fachadas de sus comercios, ha llevado a la Federación de Carniceros de Francia a tomar cartas en el asunto.

El jefe de la organización, Jean-François Guihard, dijo en el comunicado que los ataques son una forma de terrorismo. "Estas personas buscan sembrar el terror y quieren hacer que toda una parte de la cultura de Francia desaparezca" aseguró.

Según el Sr. Guihard, los veganos intentan "imponer su estilo de vida e ideología sobre una inmensa mayoría" a pesar de que son una minoría que, junto con los vegetarianos, solo representan un 3% de la población total, de acuerdo a una encuesta de 2016.

Los carniceros franceses ocupaban hasta hace poco un lugar de privilegio dentro de la sociedad francesa, muy apegada a los valores culinarios tradicionales. Pero una marcada disminución en la venta de carne ha llevado a grupos de productores agropecuarios a solicitarle al gobierno de Macron que los proteja de medidas que ellos consideran "anti carne".

Entre otras medidas, buscan que productos no cárnicos no puedan ser llamados con los términos bife, filete, panceta o salchicha. Paralelamente, una propuesta reciente por incorporar una comida vegetariana semanal al menú escolar ha sido desestimada por las autoridades.