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El ex presidente de Zimbabwze Robert Mugabe afirmó que el desalojo de su cargo, en noviembre pasado, fue un "golpe de Estado" y que, por tanto, la llegada de su sucesor al poder, Emmerson Mnangagwa, fue ilegal.

"Lo digo, fue un golpe de Estado. Alguna gente ha rechazado llamarlo golpe de Estado, pero lo que pasó es que él nunca podría haber asumido la Presidencia del país sin el Ejército, por el que fue ayudado", denunció, en su primera entrevista pública tras dejar el poder, concedida a la televisión pública sudafricana SABC.

"La gente en el Gobierno debe ser elegida de una manera apropiada", dijo Mugabe, al subrayar que el ascenso de Mnangagwa solo resultó posible porque fue "ayudado" por el Ejército.

En ese sentido, lanzó frases que indican que está dispuesto a luchar por volver a la presidencia, cargo que ocupó durante 37 años.

"Tenemos que deshacer esta desgracia que nos hemos impuesto a nosotros mismos. No lo merecemos, Zimbabwze no lo merece. Queremos ser un país constitucional. Sí podemos haber tenido nuestros atajos aquí y allá, pero por encima de todo debemos obedecer la ley", agregó, tras señalar que está dispuesto a dialogar con el presidente.

"Nos enorgullecíamos de ser muy democráticos", consideró el exgobernante.

El ex mandatario recordó que fue él quien llevó a Mnangagwa al Gobierno (como su vicepresidente) y nunca pensó que sería el hombre "que se daría la vuelta" contra él, aunque así "ocurrió el 15 de noviembre" pasado.

También subrayó la presencia de "tanques" en la calle, que se hicieron arrestos y que la gente no podía moverse sin "permiso" de los militares.

Respecto a su sucesor, aseguró que "querría trabajar con él" pero que para eso tiene que "ser correcto" porque "está incorrectamente donde está, es ilegal". Para participar en el debate sobre el futuro del país, Mugabe pidió ser "apropiadamente invitado" porque ahora está "aislado".

Mugabe dimitió de la Jefatura de Estado de Zimbabwze el pasado 21 de noviembre. Su dimisión fue forzada por las Fuerzas Armadas, que tomaron el control del país y recluyeron a la familia presidencial en su residencia varios días, aunque los altos mandos siempre negaron que se tratara de un golpe de Estado.

Los militares adujeron que no era una operación contra el veterano líder sino contra elementos criminales de su entorno, lo que se interpretó como una referencia a la primera dama, Grace Mugabe, y a sus aliados en el ascenso hacia el poder.

(Con información de EFE)

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