Instalado en un jardín de Londres y con comensales invitados, un exclusivo local aparecía como el mejor restaurante de la capital británica, aún por encima de históricos negocios o emprendimientos de reconocidos chefs. Nada podía vencer los finos elogios que recibía en el portal TripAdvisor. Nada excepto un dato clave: no existe.

"Una delicia imbatible", titulaba una crítica en la página, consultada por millones de turistas. "Muchos restaurantes lo entienden mal estos días tratando de poner demasiado ambiente. Aquí uno ordena el ambiente y siempre es el correcto", agregaba el usuario. Otro comentarista destacaba el buen servicio.

The Shed at Dulwich ofrecía platos que sonaban refinados, aunque un tanto disparatados: "Lujuria – tostadas riñones de conejo", "Empatía – almejas veganas en caldo" o "Contemplación – un guiso desconstruido de carne Aberdeen". Según la consigna, el (inexistente) chef servía los platos según el estado de humor de los clientes.

El restaurante se llenó de pedidos de reservas, ofrecimientos de agencias de imagen y consultas de medios de comunicación, mientras seguía trepando en el ranking. Así, llegó hasta liderar el listado apenas seis meses después de haber ingresado en el puesto 18 mil.

Algunos datos, sin embargo, eran sospechosos. La decoración parecía un poco improvisada y las fotos no pertenecían a un lugar de alta gama. Incluso, una imagen mostraba un huevo frito servido sobre… un tobillo, en un plato.

Oobah Butler, el cerebro detrás de este éxito, contó cómo fue que engañó a miles de personas. Según admitió al portal Vice, él mismo había sido contratado por restaurantes para escribir reseñas falsas a cambio de algunas libras. Convencido de que gran parte de los sitios de comentarios eran falsos, decidió crear un lugar en que nada fuese verdadero.

Los platos de las supuestas delicias estabn hechos con espuma de afeitar y otros extraños productos
Los platos de las supuestas delicias estabn hechos con espuma de afeitar y otros extraños productos

"Se convirtió en mi misión. Con ayuda de reseñas falsas, mística y falta de sentido, lo iba a lograr: convertir mi cobertizo en el restaurante mejor votado de Londres", escribió Butler.

Usó un celular descartable para abrir su perfil, armó una página web con el supuesto menú y preparó algunos platos para tener las fotos.

Una vez que fue aceptado en la página, comenzó a llenarla, con ayuda de sus ex colegas, de comentarios falsos que lo encumbraban como uno de las novedades del circuito gastronómico. "Toda la experiencia fue fantástica, seguramente volveremos", coincidían los no-comensales.

La verdadera apariencia del cobertizo
La verdadera apariencia del cobertizo

Las reservas, en un punto, lo asustaron. Solía decir que tenía todo lleno para las próximas semanas, pero una familia quiso reservar para un cumpleaños con cuatro meses de anticipación. "El sentido de exclusividad es tan atractivo que la gente no se da cuenta de los otros detalles", opinó el bromista.

Además, comenzó a recibir muestras gratis de empresas y otras firmas intersadas en asociarse.

Cuando alcanzó el puesto 30, los correos llegaban desde todas partes del mundo. Seis meses después, alcanzó su meta y se hizo con el primer lugar.

Eventualmente, al lograr el primer lugar, decidieron, por primera vez, ser reales. Aceptaron a algunos clientes, aunque les ofrecieron comida comprada en un supermercado barato. Aún así, se esmeraron en ambientar el lugar con calefacción adecuada y hasta un DJ.

Sorprendentemente, y aunque la velada tuvo algunos detalles extraños, los clientes afirmaron estar satisfechos y varios manifestaron su deseo de volver.

La página, poco a poco, fue bajando de puesto y finalmente fue borrada del portal.

Por su parte, TripAdvisor, criticada por la falta de vigilancia, respondió: "La mayoría de las reseñas falsas están interesadas en manipular el ránking de los lugares reales. Naturalmente, nos enfocamos en este tipo de supervisión".

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